El mundo entero parece estremecerse bajo mis pies en el momento en que me atrevo a poner un pie dentro de su lujosa y enorme habitación.
—Por favor... pasa.
Todas las alarmas se encienden dentro de mí, despertando al pánico, cuando percibo cómo la puerta se cierra a mis espaldas. No hago nada a pesar de escuchar los movimientos que vienen después. Me limito a contemplar, sin intención alguna de indagar demasiado, la enorme estancia que ahora se extiende frente a mí.
Los sillones están cubiertos con finos cojines blancos y, sobre la sala, cuelga un enorme candelabro que resplandece bajo los últimos rayos de sol que todavía se cuelan por el gigantesco ventanal.
Trago saliva con dificultad antes de obligarme a avanzar un poco más.
Todo luce impecable.
Eso me hace recordar que ninguna de las chicas ha venido a hacer el aseo. Tal vez Lion volvió a encargarse de ello. No sabía que podía ser tan ordenado; sin embargo, durante el tiempo que pasé con él, pude darme cuenta de que tenía una pequeña obsesión con el desorden. No toleraba que quedara ni la más mínima migaja sobre una mesa.
—¿No gustas tomar asiento? —lo escucho decir con cierto nerviosismo.
Niego con la cabeza, todavía sin atreverme a enfrentarlo.
—Debes estar muy cansada... Has estado trabajando todo el día, ¿no es así?
—Estoy bien, Lion.
Sueno un poco cortante, pero, sinceramente, no me importa si eso lo afecta.
No estoy de humor para esto...
Lo último que quería este día era tener que enfrentarlo de nuevo.
Ahora ni siquiera entiendo qué es lo que quiere, pero sospechar sus intenciones ya ha sido suficiente para ponerme nerviosa.
Suelto un suspiro.
—Lion... por favor, dime qué es lo que necesitas. Tengo que volver a trabajar y...—
—S-sí, lo siento. Es que yo...
Lo escucho bufar y mi cuerpo se tensa al percibir que entra por completo en la estancia. Sigo sin enfrentarme a él, aunque ahora me siento todavía más cobarde que antes.
Está detrás de mí...
Lion está ahí.
Pero, al parecer, le da miedo acercarse más, porque no percibo ningún otro movimiento suyo.
<<Que no lo haga, por Dios...>>
Quiero huir.
Quiero estar muy lejos de aquí en este preciso instante.
Pero, haciendo caso a la voz de la razón que todavía queda dentro de mi cabeza, me obligo a permanecer en mi lugar y mantenerme firme, como una estatua.
No puedo escapar.
No puedo ser tan gallina.
Yo misma decidí meterme en esto. Yo misma fuí quien no puso mayor resistencia para evitarlo. No sé por qué no pude hacerlo. Supongo que fue su súplica la que terminó convenciéndome de enfrentarlo... una vez más.
¿Para qué?
No tengo idea.
Y ahora me da miedo imaginarlo.
Me da miedo sospechar que quizá ya sabe algo al respecto.
De él.
De Edward.
De su hijo.
<<No seas tonta, Lilo. Él no actuaría con tanta tranquilidad si ya lo supiera. Si estuvieras en su lugar, lo habrías enfrentado de inmediato, sin contener las emociones que despertaría conocer una verdad de semejante magnitud.
Tienes que tranquilizarte.
Tal vez te ha pedido que te quedes por otra razón.>>
¿Pero qué será lo que busca ahora? ¿Qué se traerá entre manos?
No importa lo que sea. No quiero saberlo. No cuando ha decidido aparecer en mi vida de esta manera.
La tensión crece dentro del silencio que se ha instalado en la habitación.
Trago saliva y después me cruzo de brazos, manteniendo la mirada alejada de él. Estoy comenzando a impacientarme porque sigue sin decir una sola palabra.
No sé qué expresión luce ahora. No quiero girarme para averiguarlo, pero, aun así, algo en su silencio me hace sospechar que permanece cabizbajo detrás de mí.
—Te juro que trato de encontrar una manera de empezar con lo que quiero decir... pero no logro encontrar una que no me haga lucir como un jodido hipócrita y maldito.
De pronto, su voz emerge en un susurro torturado que consigue llamar mi atención de inmediato. Aun así, me mantengo renuente a mirarlo.
—No pretendo... suplicar un perdón que no merezco, Lilian. No de ti... No después de todo lo que te he hecho pasar. Pero, por favor... necesito que me creas cuando te digo que, si decidí hacerlo de esta manera... fue porque así lo creí más seguro para todos.
Su voz se quiebra ligeramente.
—Para ti...
—El problema no radica solo en que hayas decidido ocultarte de mí, Lion —me atrevo a decir, porque sus palabras me han llenado de un extraño valor para sacar todo aquello que me ha atormentado desde el momento en que lo creí... muerto.
Inspiro profundamente y, después, me animo a enfrentarlo.
Ver su rostro luciendo así... sigue causándome una gran impresión, pero intento mantener ese sentimiento al margen para poder continuar.
—El problema radica... en que hayas preferido volver a lo mismo, aun sabiendo las jodidas consecuencias que uno enfrenta cuando decide involucrarse en ese mundo de mierda.
Niego con la cabeza y noto cómo mis palabras consiguen afectarlo. Ahora luce como si acabara de recibir una fuerte bofetada en el rostro.
—No me habría importado cómo lo hiciste... si me hubieran dicho que decidiste fingir tu muerte para rehacer tu vida de otra manera. No me habría importado que hubieras aparecido para decirme que preferiste hacerme creer que realmente estabas muerto... porque querías construir una vida lejos de mí. No me habría importado que hubieras utilizado una excusa tan cruel para explicarme que necesitabas tiempo para ti, para pensar en todo lo que había pasado. Lo habría aceptado. Lo habría entendido por completo.— Hago una pausa y siento cómo la rabia vuelve a apoderarse de mí—. Pero esto... Lo que has hecho con la segunda oportunidad que se te dió para vivir... ha sido el colmo.
Lion niega con la cabeza y después lo veo acercarse a mí, aunque se detiene justo cuando queda a un paso de acortar por completo la distancia entre nosotros.
Editado: 27.09.2026