No ví a Tucker durante el resto del día, y la señora Manson no se separó de Sam. Incluso ambas desayunaron juntas en la hora del almuerzo.
Es la primera vez que voy a desayunar sólo. Quizás sea así el resto del año escolar.
—Buenas noticias, señor Phantom: el traje del cuervo ha sido resguardado y restaurado.— Me dice el señor Lancer de manera repentina, ni siquiera pude notar cuando apareció en el patio.
—Ahh... Señor Lancer.— Respondí con mi sándwich en ambas manos.
—No te preocupes Danny, los tres son buenos chicos. Aún que no lo parezca los he notado más a ustedes que a cualquier otro alumno y se que ninguno está mintiendo.
Lamento no poder hacer nada en la dirección, y en cuanto al señor Foley, veré que puedo hacer por él... Aún que su actitud lo ha metido en problemas, sí, no lo culpo. En su lugar, cualquiera haría lo mismo.—
—Muchas gracias señor Lancer, hablaré con él.—
—Por favor...— Me dijo dándome una palmadas antes de irse.
El día transcurrió sin señal de Tucker.
Es más que obvio que había escapado de la escuela. ¿Dónde estaría ahora?, con sus superpoderes en cualquier parte, a menos que ya pudiera controlarlos mejor.
Al llegar a casa, mi madre me recibió pero sólo pase de largo, y su firme gesto ocultó que le dolía. Incluso la noté abrazar a Jazz al entrar, no era fácil para ella aceptar que estaba más que enfadado.
Subí a mi habitación, y dejé mi mochila en el escritorio apenas entré.
Me quedé apoyado en el respaldo de la silla pensando cuando terminará esto...
—Te ves mal...— Dijo una repentina voz detrás de mí.
Me asusté, y al girarme ví a Sam sentada en mi cama.
Estaba a punto de gritar pero ella me hizo seña de guardar silencio, con una sonrisa que por alguna razón me hizo confiar en ella al instante.
—¿Cómo entraste?, ¿Usaste tus superpoderes?— pregunté más que confundido, impresionado por el control que pudo tener sobre ellos.
—Dame un segundo...— Sacando su teléfono, Sam me contestó como si todo fuese normal.
Su plan: Marcarle a Tucker.
—¿Hola?— Contestó al otro lado. Era Tucker y pude tranquilizarme.
—Tucker, ven a la habitación de danny.—
—¿Ahora?, ¿Para qué?, ¿No se supone que tú mamá nos puso una restricción?— Responde con cierta defensiva en sus palabras.
—¡Sí, sí ahora Tucker!, ¡usa tus poderes!, necesitamos hablar los tres.— Insistió Sam.