Abrí los ojos, lo primero que ví fueron los cubos de hielo flotando en el vaso de refresco.
Me había desmayado por un momento, Sam y Tucker me llevaron a mi habitación.
—Danny, pensé que tardarias en despertar.— Me dijo Sam. No respondí, solo me incorporé.
Tucker sentado en la silla del escritorio, se giró con la boca llena de papitas.
El plato de mi buró no estaba y ya no tenía caso buscarlo.
—Danny escucha.— Me llamó Sam, tomándome la mejilla con su mano girando me y ella continúo. —Ember a vuelto. Puedo jurar que es ella.—
Tucker impresionado, deja el plato vaci sobre el escritorio y se levanta de inmediato empujando la silla hacia atrás con sus piernas.
—Un momento Sam, ¿Cómo estás tan segura? Caiste desmayada frente al portal, yo no pude ver nada y Danny estampó su cabeza contra el muro. ¿Y ahora me dices que ella a vuelto como un espectro posiblemente más poderosa que nosotros tres juntos?—
No escuché nada después de que Tucker, dijo que me había estampado contra el muro.
—Se que cuesta creer pero pude sentirlo, su energía era muy similar a la mía.— Responde Sam dudando de si misma.
—¿Me golpeé la cabeza?— Pregunté al aire.
Sam exhaló, y me dijo que estaría bien. Físicamente, los tres ahora éramos más fuertes. Obviamente podría soportar ese tipo de impactos.
—Si ella en verdad es Ember, que fue lo que la hizo más poderosa.— Le pregunté a Sam, cómo si ella tuviera una respuesta, apostaba por ello ya que parece que a experimentado más sobre esto.
—No lo sé, tal vez sea porque ella ya esté muerta.— Nos voltea a ver a ambos, a mi y a Tucker con sospechas de su teoría.
—Sam, ¿Por qué nos miras así?— Suelta Tucker. —Oh no, Sam, ni lo pienses. ¡No vamos a cometer suicidio los tres solo para volvernos más fuertes!—
—NO DIJE ESO TUCKER— Jadea Sam.
—¿Tienes idea de que tengo una vida maravillosa? Debo tener tres matrimonios fallidos con tres supermodelos y morir ahogado siendo millonario.— Tucker protesta.
—Tucker te la pasas encerrado tanto tiempo en los casilleros de la escuela y en tu habitación. Ni hablar del traje de cuervo. ¿Cuántas chicas saben eso y te han rechazado por lo menos tres veces seguidas?—
—¡Solo por esas razones me han rechazado!— Responde Tucker.
—¿Sabes...?, hay muchas razones por las que te rechazan las chicas.— Dice Sam con los brazos cruzados, jactante de su respuesta.
Sam podría tener razón, Ember es poderosa. No era porque estuviera muerta. Era que sabía exactamente qué estaba haciendo… y nosotros no.
—Esta bien, ¡escuchen!, ¿Ember vino de la zona fantasma no? Bien tenemos que ir a la Zona fantasma en busca de respuestas.— Interrumpí la discusión, dejando a ambos en silencio pero algo de razón había en todo este misterio.
—¿Ir a la zona fantasma? ¡Estás loco viejo!— Dice Tucker.
—No... No lo estoy. Está noche nos vamos.—
—¿Y cómo iremos allá?, ¿No hay que estar muertos verdad?— Pregunta Tucker
Esa misma noche, daba vueltas en mi habitación. Mis padres y Jazz por fin estaban dormidos. No quería sorpresas así que la 1:00 Am era un gran plan.
Pero ahora pienso que es una mala idea, prefiero dormir.
Aún que no fue posible porque Sam entró por la ventana, hubiera dado lo que fuera por otros cinco minutos de paz.
—Acabo de llamarle a Tucker, estará aquí en cualquier momento. ¿De verdad quieres hacer esto Danny?— Cuestionó Sam
Tuve que responder que sí por mero compromiso.
Quería decir no, era conciente del riesgo. Por suerte la parte más cuerda de mi ganó.
—Escucha, tienes razón, cómo tú lo dijiste alguna vez: "No somos héroes" y tampoco es nuestra responsabilidad detener a un espectro dimensional.—
Cuando mis padres se enteren que existen los fantasmas, usarán todos sus experimentos fallidos que guarda en el laboratorio. Dije dentro de mi.
Al menos estaba a salvo dentro de mi mente, y esperaba que Sam dijera algo parecido.
—¿Vas a dejar que tus padres se arriesguen con la chatarra del laboratorio?, ¿Viste lo que Ember nos hizo sin siquiera mover un dedo no?— Refutó Sam y me alegra que no pueda leer las mentes.
—¿Qué piensas que podría hacer contra alguien que intenta imitar una fracción de su poder?—
—No tenía respuesta para eso.— Le dije resignado.
En ese momento Tucker entro con un cartón de leche, un vaso y la caja de galletas de mi padre.
—¿Que haces Tucker?— Pregunta Sam.
Él se servía un vaso de leche, ya con un bocado de galleta en la boca.
—Tengo que comer antes de esta misión suicida, pero tengo un par de reglas para hacerlo.—
—Está bien, habla.— Dijo Sam.
—Si vemos que es demasiado arriesgado regresamos enseguida. Además ¿quién asegura que no quedaremos atrapados cómo la última vez? ¿y como sabremos donde está la salida si el portal se cierra?—
Hubo silencio y parece que nadie había pensado en eso, ni siquiera Tucker.
—Bueno, ahora los sabemos los tres. Tenemos que prepararnos mejor.— Oportuno respondí, buscaba una excusa perfecta y Tucker la dijo. No soy un cobarde pero el riesgo es demasiado. Sam lo sabe pero lo que ahora nos mueve es: "el sentido del deber".
—Oigan, Ember o sea lo que sea, está allá afuera y quizás se esté haciendo más poderoso. No podemos quedarnos aquí sin hacer nada.— Protesta Sam, muy molesta.
—¿Tienes una mejor idea que la chatarra del laboratorio?— Pregunta Tucker... —Lo siento Danny.—
—No importa.— Respondí.
Solo se me ocurren algunas ideas que tal vez podrían funcionar pero todas involucran superpoderes.
Después de recorrer media ciudad era el primer paso. Todo se encontraba cerrado, y era perfecto.
—¿Que hacemos en el gimnasio del centro comercial?— Pregunta Tucker.
—Tenemos que volvernos más fuertes, está es la única manera que se me ocurre.—
—Prefiero perderme dentro del portal.— contestó Tucker fastidiado.
Al menos había valido la pena trotar desde casa hasta acá, ya habíamos entrado en calor. Aún que Sam vino volando.