Daragón El reino del fuego

EPÍLOGO

El valle respiraba distinto.

Después del estallido de luz, un silencio suave cubrió las montañas, no como un vacío, sino como el susurro de algo recién nacido. Los árboles se mecían bajo un calor amable. Las flores, antes encogidas en defensa, comenzaron a abrirse una a una, como si celebraran una verdad que el viento volvía a recordar.

Wakawi cubrió a sus pichones con su ala sana, agotada pero firme. Wiyaca, temblando por la pérdida de sangre y por el ritual que apenas había completado, se dejó caer a su lado. Juntaron sus cabezas, y por un instante, el mundo pareció detenerse para honrar a aquella familia que había defendido el cielo con su propia vida.

Daragon permaneció allí, de pie, respirando con dificultad, mientras el fuego azul bailaba todavía entre sus dientes. Ya no era humo. Ya no era ausencia.

Era vida.

Su vida.

Por primera vez en siglos, el dragón sonrió.

Una sonrisa pequeña, torcida, llena de memoria.

Una sonrisa que decía: estoy de vuelta.

Miró el valle como quien observa un hogar olvidado, revivido por la fuerza de un gesto sencillo: un trozo de comida compartido… y una verdad pronunciada en el momento preciso.

Con pasos lentos, Daragon regresó hacia su cueva. El valle lo siguió con la mirada. A mitad del camino, se detuvo. Levantó la cabeza hacia el cielo abierto… y lanzó una última lengua de fuego.

No era un rugido de guerra, ni un lamento.

Era un canto.

Un agradecimiento.

El fuego se elevó, se expandió y desapareció entre las nubes.

Abajo, las flores recuperaron su forma.

Arriba, las águilas extendieron las alas libres.

En el horizonte, ninguna sombra sureña volvió a asomar.

El valle comprendió entonces una verdad que quedaría escrita en cada rama, en cada nido, en cada amanecer:

Los héroes no son siempre los más fuertes.

Son los que deciden creer —en otros y en sí mismos—

cuando ya nadie más lo hace.

Y así volvió a nacer el

Reino de Fuego.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.