Darian y el camino de los muertos

Capítulo 8

Darian siguió viendo las huellas varios segundos más.

El viento movía despacio las ramas encima de las tumbas y algunas gotas seguían cayendo desde los árboles. Desde donde estaba alcanzaba a ver cómo las marcas húmedas se perdían entre lápidas viejas y caminos casi cubiertos por hierba.

Exhaló despacio.

—Seguro es un perro cualquiera…

Intentó convencerse de eso mientras se levantaba del suelo. Aun así terminó caminando. Primero despacio, todavía con las manos dentro de la sudadera. Luego un poco más rápido conforme las huellas seguían apareciendo frente a él sobre la tierra.

No parecían viejas. Las marcas seguían viéndose frescas, como si algo hubiera pasado por ahí apenas unos segundos antes.

Darian avanzó entre tumbas cada vez más antiguas. Algunas tenían cruces caídas y nombres tan desgastados que apenas podían leerse. Otras estaban rodeadas por hierba crecida y flores podridas. Poco a poco empezó a darse cuenta de algo.

Ya no escuchaba la calle. El ruido de la ciudad había quedado atrás sin que supiera exactamente en qué momento. Ahora solo se escuchaban sus pasos hundiéndose un poco en el lodo y el viento pasando entre los árboles.

Darian avanzó entre los árboles sin recordar haber llegado nunca tan al fondo del panteón. Las ramas tapaban casi toda la luz gris del cielo y el aire olía distinto, más húmedo, como tierra mojada después de mucho tiempo cerrada.

Entonces volvió a escucharlo.

El sonido del collar.

Darian se quedó quieto enseguida. Sintió cómo el corazón le empezaba a latir más rápido.

—…¿Nico?

Nada respondió. Solo el viento moviendo hojas en algún lugar cercano.

Darian tragó saliva y avanzó otro poco. El sonido volvió a escucharse, esta vez más lejos, tintineando apenas entre los árboles.

Una silueta rápida cruzó entre las tumbas del fondo. Pequeña, ágil. La cola moviéndose apenas antes de desaparecer detrás de una lápida inclinada.

—¡Nico!

Caminó más rápido intentando alcanzarlo. Las huellas seguían ahí, marcándose sobre el suelo húmedo como si lo estuvieran guiando directamente hacia algún lugar. El viento empezó a sentirse más frío conforme avanzaba.

Entonces las huellas terminaron de golpe, y Darian frenó en seco.

Frente a él había una parte del cementerio completamente rodeada por árboles viejos y raíces enormes saliendo de la tierra. Varias tumbas estaban hundidas y cubiertas de humedad. Había estatuas antiguas partidas por la mitad y cruces torcidas enterradas entre la maleza.

Y en medio de todo eso se levantaba una construcción pequeña de piedra oscura.

Parecía una capilla vieja. Las paredes estaban llenas de manchas negras y plantas secas trepando por las grietas. Parte del techo se veía roto y la puerta de madera permanecía apenas entreabierta, lo suficiente para dejar ver oscuridad adentro.

Darian sintió un escalofrío subirle por los brazos.

Entonces escuchó algo más. Murmullos.

Muy bajos. No lograba distinguir palabras, solo voces mezcladas unas con otras dentro de la oscuridad de la capilla, como si varias personas estuvieran hablando demasiado lejos para entenderlas bien.

Darian se quedó completamente quieto.

El collar volvió a sonar. Esta vez desde adentro.

Sintió cómo se le tensaba la garganta. Una parte de él quería acercarse, quería entrar, quería pensar que Nico realmente estaba ahí. Pero otra parte sentía algo raro en el pecho desde que había llegado a esa zona del cementerio. Miedo. Ese tipo de miedo que hace que el cuerpo te diga que no deberías seguir avanzando aunque no sepas exactamente por qué.

Retrocedió un paso casi por reflejo. El collar volvió a sonar una vez más dentro de la oscuridad.

Darian dio media vuelta y empezó a caminar rápido entre las tumbas. Intentó mantener la calma, pero el corazón seguía golpeándole demasiado fuerte en el pecho.

Mientras avanzaba de regreso, los sonidos normales empezaron a aparecer poco a poco. Primero el viento moviendo ramas más lejos. Después un carro pasando afuera del cementerio. Luego voces lejanas viniendo desde la entrada.

Darian soltó el aire apenas volvió a reconocer el camino principal.

Y entonces escuchó otra voz.

—No manches, ya pensaba que te habías perdido allá atrás.

Levantó la mirada. Gael estaba sentado sobre una tumba baja cerca de la entrada, comiéndose unas papas mientras movía una pierna distraídamente.

Darian se quedó quieto unos segundos antes de acercarse.

—¿Qué haces aquí?

Gael levantó la bolsa.

—Te dije que no confiaba en dejarte solo mucho rato. Además mi casa queda para el otro lado y me dio flojera caminar con lluvia.

Darian soltó una risa nerviosa, más por alivio que por otra cosa.

Gael lo observó mejor apenas estuvo cerca.

—Oye… ¿sí estás bien?

Darian tardó unos segundos en responder.

—Sí. Solo me fui un poco más al fondo y ya.

—Pues traes cara de que viste un fantasma.

Darian volvió la mirada por encima del hombro hacia la parte vieja del cementerio. Desde ahí ya no se veía nada extraño. Solo algunas tumbas perdidas entre la niebla ligera que seguía levantándose del suelo.

Gael siguió mirándolo unos segundos más.

—¿Qué pasó allá?

Darian dudó un momento. Después negó despacio con la cabeza.

—No sé… creo que me sugestione poquito.

Gael se levantó finalmente de la tumba y le aventó una papa.

—Ya deja de venir solo aquí entonces. Te vas a terminar traumando bien feo.

—Puede ser.

Los dos empezaron a caminar hacia la salida del panteón mientras el cielo volvía a oscurecerse lentamente encima de la colonia.

Pero incluso cuando ya estaban lejos de la zona vieja, Darian seguía sintiendo los murmullos atorados en el fondo de la cabeza.




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