Al día siguiente Richard se encontraba dentro de su apartamento en el edificio Williams. Bruno había intentado razonar con el joven para convencerlo de volver a la mansión, sin embargo, Richard quería entender el negocio desde adentro, y eso significaba estar y vivir en el centro de la ciudad. Al final el mayordomo cedió cuando la policía le aseguró estar pendiente de cualquier movimiento sospechoso que encontrasen en los alrededores, un crimen como el vivido semanas atrás no iba a suceder dos veces.
Richard aceptó la ayuda solo si no interferían en su día a día, y aunque los policías al principio querían patrullar dentro del pent-house, al final tuvieron que aceptar las órdenes del heredero. Ahora, con mayor privacidad, aguardaba una visita en busca de recibir más información sobre aquel nombre mencionado por Ethan. Por alguna razón cada que lo pronunciaba le recordaba a alguien, aunque no lograba recordarlo del todo, y siempre que parecía que tenía algo al final solo eran suposiciones. Mientras pensaba en quién se podría tratar, la puerta del pent-house se abrió, y de ella entró Sarah acompañada de Bruno, quién había recibido la orden de hacerla pasar.
—Tu seguridad es envidiable, me habría encantado tener algo así un par de años atrás —dijo ella al pasar directamente al comedor.
Richard la saludó, luego ambos se sentaron frente al otro. Sarah sacó de su mochila los documentos que le habían sido solicitados, algunos eran recortes de noticias del periódico, otros solo simples artículos e informes policiales que había logrado conseguir, todos sobre una sola persona, la persona que ella había estado investigando durante sus dos años como reportera.
—Me sorprende que quieras saber sobre Cassius Duvall —añadió Sarah mientras Richard tomaba los primeros informes—. Bueno más que sorprender, me alegra de cierto modo.
Richard ignoró sus comentarios y continuó observando los papeles. La mayoría solo mencionaban buenas obras y actividades benéficas, dejando entre ver que Cassius era un hombre respetable y que no tenía una pizca de malas intenciones con la ciudad. Una de las tantas era en un supuesto acto benéfico para una fundación de niños huérfanos, Cassius había logrado financiar durante años la organización, donando grandes cantidades de dinero, pero fue durante esa época en dónde hubo mayor importación y exportación de productos de origen desconocido.
—¿Dos años investigando a Cassius? Veo que no han sido en vano —comentó Richard. Sarah asintió sin ser vista, luego afirmó con un simple sí—. ¿Y esto? —preguntó sosteniendo un recorte casi al fondo.
Era una imagen de Cassius junto a Robert Williams, su padre. Ambos estaban estrechando la mano del otro mientras sonreían a la multitud, de fondo se podía observar una imagen de un logotipo, el mismo que años más tarde sería reutilizado por Ethan para impulsar a las empresas Williams. El encabezado de la noticia era claro, "¡Relación rota!", dejando entre ver que ambos habían sostenido una relación cercana que, hasta ese día, públicamente, dejó de serlo.
—Se dice que Cassius solía ser aliado de tus padres, nunca se supo que sucedió entre ellos, solo un día esa alianza se quebró —contestó Sarah mientras ordenaba los papeles que Richard dejaba de ver.
—Con razón su nombre me sonaba de algo, ya lo recuerdo. Mi padre solía verlo en la mansión.
Como si de un hechizo quebrado se tratara, Richard volvía a recordar aquellos momentos en dónde lograba romper la privacidad de las oficinas de sus padres en la mansión, y entonces lo recordaba, un hombre vestido con un traje marrón, un cigarro en su boca y un anillo de oro en su dedo anular derecho. No recordaba su rostro, pero si esas características que solían darle miedo, y que siempre que lograba entrar en las oficinas salía disparado al verlo.
Sintió un escalofrío al recordar esos momentos, pero antes de poder meterse de lleno en los recuerdos, vio un último recorte al final de los demás papeles. Este, a diferencia de los anteriores, era un señalamiento directo hacia Cassius Duvall, algo que atacaba su reputación.
"¿Club clandestino a cargo del magnate Duvall?", decía el encabezado.
—¿Qué es esto? —preguntó Richard. Sarah al ver el recorté tragó saliva.
Richard notó la incomodidad en su rostro, pero antes de poder decir algo, ella contestó:
—Esa fue la primera noticia que cubrí hace un año, Jon y yo fuimos seleccionados para intentar confirmar esas sospechas. El día que tomamos esa foto lo vimos salir del club nocturno en el barrio Lowpoint, al principio pensamos que solo había sido una coincidencia, pero luego lo vimos al día siguiente, y luego el día siguiente a ese...
Sarah hizo una pausa, luego retomó tras varios suspiros.
—A veces, una parte de mí desea no haber estado allí. Pero otra la contradice, porque ese fue el momento en dónde este trabajo cobró sentido.
—¿A qué te refieres? —preguntó Richard confundido.
—Él negó todo, habló públicamente del escándalo y dijo que no era dueño del local, simplemente aseguró que solía tener métodos de diversión distintos. Pero asesinó a Jon, Richard, sé que fue él porque luego me hostigó a mí —respondió inclinándose hacia él—. Intenté protegerme con la policía, conté mi versión y se burlaron, bueno, todos excepto Felicia.
—La detective... —murmuró Richard, luego le dio un vistazo al papel entre sus manos—. ¿Y qué sucedió con esto? ¿Al final fue cierto?
Ella negó con su cabeza.
—Era mi palabra contra la de él, y créeme, eso es nada. Él tiene mucho poder en los altos mandos, y en ese local siempre los hay, sobre todo en las madrugadas.
—¿Cómo se puede entrar?
—En tu caso sería sencillo, si quieres aparecer luego en la primera plana. Dañarán tu reputación si te ven entrando o saliendo, y luego no te dejarán en paz.
Richard se quedó en silencio unos segundos mientras pensaba como entrar sin ser reconocido, la única manera era disfrazando su identidad, averiguando más sobre el club. No podía manchar su apellido, no por un tema de prestigio, sino por la memoria de sus padres, ellos eran reconocidos como personas de bien en Midnight. Si quería luchar contra Cassius Duvall tenía que sostener ese respeto, perderlo solo lo alejaría más de ese objetivo.