Al día siguiente Richard despertó tras escuchar el ruido de su alarma. Había pasado la noche bajo la vieja estación subterránea, ahora reconvertida en una base de operaciones. Al ver la hora se sorprendió, había dormido más de lo normal, la alarma que había sonado era la última en su larga lista programada. De inmediato se quitó el traje de pelea y corrió hacia el baño, el cual había solicitado integrar para emergencias, aunque todavía tenía que mejorar su aspecto, luego se vistió de manera formal y emprendió su camino hacia Silvergate, dónde era esperado por el alcalde de la ciudad.
La noche anterior, justo antes de salir hacia el club nocturno, el alcalde le había solicitado una reunión para hablarle de un plan que tenía pensado ejecutar con Ethan antes de que este falleciera, y ahora como único responsable de las empresas Williams tenía que hacerse cargo del asunto. Había amanecido leyendo los documentos que Ethan y el alcalde habían intercambiado durante meses, y aunque era un plan tentador y bastante productivo, había muchas inconsistencias y puntos por aclarar, sobre todo en el tema de la supervisión a largo plazo, esto debido a que era algo que iba a tener que hablarse con el siguiente alcalde. Lo anterior podía ocasionar muchos problemas, sobre todo luego de haber enviado una solicitud anónima como aspirante a ocupar el puesto vacío de Ethan.
De camino hacia las oficinas del alcalde pasó por el irreconocible barrio Lowpoint, reviviendo los mismos momentos de su primer día al regresar a la ciudad, aunque ahora había algo que le llamaba la atención; la ciudad parecía mucho más corrompida y llena de dudas. Por un lado, veía familias de buen corazón intentando obrar bien, pero por el otro solo había maldad pura, personas que si bien sabían las consecuencias de sus actos al final tomaban el camino del mal por obligación o necesidad, y eso era algo que le rompía el corazón. Quizás si era elegido alcalde las cosas podían cambiar, o quizás no. ¿Qué tan sencillo sería para él conseguirlo? Ahora debía involucrar una nueva variable, su doble vida por las noches.
¿Cómo iba a hacer para equilibrar las cosas? No podía añadir una responsabilidad más a su lista, y ese pensamiento le hizo cuestionarse si había sido una buena idea postularse.
Al llegar al edificio gubernamental bajó de su Roll Royce, y recibiendo una ola de fotografías, Richard caminó hacia la entrada mientras lucía sus gafas negras, aún ocultando el moretón que permanecía latente en su ojo izquierdo. Cuando pasó por la revisión rutinaria fue recibido por el alcalde Jeff Smith, quién con un apretón de manos le indicó lo contento que le hacía su visita. Ambos sostuvieron una corta conversación en dónde el alcalde le preguntó por las heridas en su rostro, a lo que Richard respondió que habían sido causadas por sus prácticas de boxeo. Luego, los dos avanzaron hasta el salón principal, dónde se sentaron en el mueble para iniciar su conversación.
—Entonces boxeo, ¿eh? Interesante —mencionó el alcalde mientras sonreía—. Yo también solía boxear en mi juventud, ahora pisando los cincuenta no puedo hacer mucho —bromeó. Richard sonrió con amabilidad—. Tu estás en la edad de oro, ¿Cuántos años?
—Cumplí veintiuno hace dos meses —contestó mientras recibía el café de la empleada—. Pero vayamos al grano, ¿Cuáles son esos detalles que quiere aclarar?
El alcalde mantuvo la sonrisa, aunque con menor intensidad, luego agarró los documentos que había dejado sobre la mesa que se encontraba a un costado.
—Con Ethan teníamos un plan de renovación, queríamos posicionar a Midnight de nuevo como una de las ciudades más ricas en cultura y turismo, como te puedes dar cuenta es algo de lo cual la ciudad carece hoy en día.
Richard asintió. La criminalidad había causado que las personas dejaran de ver a Midnight como un destino turístico, ahora solo era una de las ciudades con mayor tasa de muertes y secuestros, incluso el narcotráfico había comenzado su auge en los últimos años, lo que sin duda había bajado los índices de ingresos por visitas de extranjeros, algo de lo cual sí gozaba en épocas pasadas.
—Tus padres hacían un trabajo esplendido en ese rubro, durante la posesión de Robert como alcalde las cosas en la ciudad fueron positivas, incluso después cuando cedió el puesto y se dedicó solamente a realizar obras sociales —añadió Jeff mientras escogía uno de los documentos.
—Tengo entendido que el plan que solicita requiere de muchas capas, si lo quiere realizar no solo necesitará la aprobación del gobierno actual, también de la jurisdicción y la opinión pública —mencionó Richard ante la mirada del alcalde—. Usted perderá el cargo en menos de un mes, por lo que opino que en lugar de llevar a cabo un proyecto que involucra a tantas personas dejemos que el siguiente gobierno decida qué hacer. Esto es algo que puede afectar muchos sectores.
El alcalde, poco convencido, dejó en evidencia su molestia.
—Dijiste que estabas de acuerdo, que leíste los documentos y veías todo claro.
—Por supuesto, pero usted más que nadie debería saber el peso de estas decisiones. Si llevamos a cabo este proyecto el alcance esperado, que por cierto afirma que todo puede salir bien, supera el tiempo que usted está al mando. Con el cambio de gobierno también vendrán cambios de ideología, además de los inevitables bajones presupuestales para volver a equilibrar la brecha presupuestal —aclaró Richard con sutileza, buscando dar a entender su mensaje con claridad—. A lo que voy es, que luego de analizarlo con mayor detenimiento, no lo veo viable.
—No necesito de su aprobación para eso, Ethan firmó los documentos —dijo el alcalde con indignación.
—Si no necesitara mi aprobación no me habría citado —contestó Richard mientras dejaba la taza de té sobre la mesa—. Como le dije, me parece un proyecto interesante, pero corre el riesgo de vulnerar a los sectores portuarios y agrícolas, además, los documentos firmados por Ethan han perdido peso con mi posicionamiento como representante legal de las industrias Williams, si quiere que ese proyecto sea financiado por mí tendrá que conseguir mi firma, y no estoy dispuesto a aprobarlo —añadió con contundencia.