Dark Ghost: Sombras de poder

Capítulo 12 - Dark Ghost

Dos días después de la explosión en el barrio Lowpoint, los oficiales de policía, y equipos especializados en primeros auxilios, continuaban indagando que o quienes pudieron ocasionar dicho atentado. La explosión había sido mucho más dañina de lo que se imaginaban, los restos del compuesto de los explosivos habían alcanzado las líneas del acueducto afectando de manera instantánea el servicio brindado a los ciudadanos. Por otro lado, tampoco se hicieron esperar los rumores gracias a los vídeos de seguridad, en estos se lograba apreciar al justiciero batallando con un sujeto desconocido, y luego, se veía como la explosión daba inicio. A raíz de esto muchos de los noticieros y radios repetían la misma noticia una y otra vez: ¡Se había hecho justicia! ¡El asesino del alcalde había muerto!

Con una sonrisa, y mientras se mostraban imágenes de lo anterior, desde la cima de la Torre Duvall, Cassius observaba el espectáculo. Con un movimiento elegante, sirvió whisky en su vaso de cristal y lo alzó en un brindis solitario. "Por fin, una plaga menos en esta ciudad." Dio un sorbo lento, mientras saboreaba la victoria. Había sido poco el tiempo en el que el justiciero le había logrado estorbar, alcanzó a considerarlo una seria amenaza, pero ahora las cosas podían volver a la normalidad.

—Bonita celebración, jefe. —La voz grave de Victor Kayne resonó en la sala mientras caminaba hacia él. Llevaba su abrigo negro abierto y los guantes que había usado contra el justiciero aún le cubrían las manos—. Acabo de cerrar un trato con la gente de Blackridge, nos darán lo que necesitamos.

Cassius lo miró con una sonrisa y alzó su vaso en su dirección.

—Has hecho un trabajo impecable hasta ahora, Victor. Estás demostrando tu valía.

—Gracias jefe —contestó Victor Kayne al tiempo en que miraba la noticia en la televisión—, aunque no negaré que hubiera sido mejor si lo mataba con mis propias manos. —agregó, luego se dejó caer en una de las sillas frente al escritorio, con un deje de frustración en su tono—. No me gusta dejar que las bombas hagan el trabajo sucio.

Cassius dejó escapar una risa ligera y tomó otro sorbo de su whisky.

—No seas impaciente. Ya tendrás la oportunidad de ensuciarte las manos de nuevo.

Aquel comentario pareció levantar el animo al ahora autollamado "The Breaker", quién se incorporó de nuevo en su silla.

—¿Y ahora qué sigue? —preguntó Victor, cruzando los brazos.

Cassius dejó el vaso sobre la mesa y se puso de pie, luego inició una caminata lenta hacia los ventanales que ofrecían una vista panorámica de la ciudad.

—Aún quedan obstáculos en el camino. —Su mirada se endureció—. La detective Felicia ha estado demasiado cerca de la verdad últimamente, y Sarah... bueno, es una piedra en mi camino desde que se posicionó en Midnight News. Ahora es mi rival en la alcaldía.

Victor esbozó una sonrisa torcida.

—¿Quieres que me encargue de ellas?

Cassius negó con la cabeza.

—No por ahora. Si ambas desaparecen de golpe las sospechas no se harán esperar. Dejaré que el capitán Ross se encargue de Felicia.

—¿Y Sarah?

Cassius sonrió con confianza, girando para mirar a Victor.

—El mediador será mi arma para el siguiente debate, con él de mi lado la victoria está asegurada. Y cuando eso pase... —su mirada se oscureció— no habrá nada que la salve de la caída.

Victor asintió lentamente, disfrutando de la idea.

—Entonces solo tenemos que sentarnos y observar cómo se derrumban, ¿eh?

Cassius volvió a alzar su vaso y, con una sonrisa calculadora, respondió:

—Exactamente.

Más tarde, esa misma noche, un elegante auto deportivo surcaba las calles cercanas al barrio Silvergate, avanzando con una velocidad mesurada, pero firme. Al volante, la detective Felicia Johnson mantenía la mirada atenta en el retrovisor, asegurándose de que nadie las siguiera, mientras que Sarah, en el asiento del copiloto, hacía lo propio con discreta preocupación.

Ambas llevaban días preparando su encuentro con Douglas, el mediador del debate, con la esperanza de convencerlo de exponer públicamente a Cassius. Sin embargo, más allá de la tensión del plan, un peso aún mayor cargaba sobre sus hombros: habían pasado dos días sin noticias de Richard. Para Sarah, el silencio de Richard no era inusual, se encontraba acostumbrada a ese comportamiento cuando ambos estudiaban en la universidad de Syndale; pero ver la preocupación grabada en el rostro de Felicia la inquietaba.

—Estás preocupada por él, ¿verdad?— preguntó Sarah con tono sereno.

Felicia soltó un suspiro y asintió.

—Dos días antes de su desaparición me envió unas fotos del capitán Ross en la zona portuaria. Por el comportamiento de Ross puedo deducir que estaba haciendo negocios con gente peligrosa —contestó mientras apretaba el volante—. ¿Y si lo descubrieron tomando las fotos? ¿y si algo malo le pasó?

Sarah intentó animarla.

—No lo creo, Richard es más duro que una roca —dijo entre risas, aunque no fueron correspondidas—. Felicia, seguramente está bien. Quizás está enredado con la junta directiva... O eso quiero pensar para no preocuparme demasiado.

Felicia esbozó una leve sonrisa y asintió.

—Sí... yo también quiero pensar lo mismo.

Minutos después, el auto se detuvo frente a una modesta casa de dos pisos. Felicia puso el freno de mano al tiempo en que desabrochaba su cinturón, luego se bajó del auto poco después de que Sarah lo hiciera, acercándose a ella justo en la entrada de la casa donde el mediador ya las esperaba. Ambas notaron de inmediato la actitud de este, quién, de manera cautelosa y hasta paranoica, miraba hacia todos lados.

Sarah intercambió una mirada con Felicia.

—Nos aseguramos de que nadie nos siguiera, Douglas. No tienes de qué preocuparte— dijo la detective.

Aun así, el mediador dudó por unos segundos antes de cerrar la puerta con seguro y guiarlas al interior. La casa por dentro era acogedora, se podía respirar el ambiente familiar en el aroma del té recién hecho y las galletas horneadas. Mientras los tres avanzaban por la sala principal, Felicia notó al hijo del mediador observándolas desde el fondo del pasillo, asomándose por el marco de una de las habitaciones. En cuanto sus miradas se cruzaron, el niño corrió a esconderse, lo que provocó una sonrisa en la detective.



#59 en Ciencia ficción
#1045 en Otros
#190 en Acción

En el texto hay: oscuridad, policial, corrupcion

Editado: 11.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.