Dark Ghost: Sombras de poder

Capítulo 19 - Desenlace

El enfrentamiento dio inicio justo después de que Richard diera el primer paso. El primer golpe también fue de él, un golpe seco y brutal, directo a la mandíbula de Cassius, quien apenas tuvo tiempo de reaccionar. Tambaleando por la fuerza del impacto, la cabeza del criminal giró, pero antes de que pudiera recomponerse, un segundo puñetazo le hundió el estómago, sacándole el aire de los pulmones. Cassius gruñó de dolor y retrocedió, llevándose las manos al abdomen, pero Richard no le dio tregua. Una patada lo hizo tambalearse, y cuando intentó recuperar el equilibrio, un gancho de derecha le destrozó el labio.

Cassius escupió sangre y sonrió con furia.

—Vas a tener que hacerlo mejor que eso, Williams

Richard no respondió. Solo avanzó, atrapándolo por la cabeza con ambas manos para estamparlo de lleno contra el escritorio a un costado. El impacto retumbó por toda la habitación y Cassius apenas tuvo tiempo de abrir la boca antes de que Richard lo golpeara de nuevo, una, dos, tres veces. Cada golpe hacía crujir su rostro, dejando manchas de sangre sobre la madera. Un último puñetazo lo dejó jadeando, con la nariz rota y los ojos nublados por el dolor.

Pero a pesar de iniciar con desventaja, Cassius no era de los que se rendía con facilidad. En un arranque de ira, se impulsó con una fuerza inesperada y hundió su puño americano en el abdomen de Richard. El joven gruñó y dio un paso atrás, pero Cassius no le permitió escapar. Su rabia descontrolada lo hacía ver como un animal hambriento, comenzó a lanzar golpes con desenfreno, impactando en el rostro de Richard una y otra vez. El crujir de huesos y el sabor metálico de la sangre se hicieron presentes cuando el puño de Cassius abrió aún más el corte en su ceja, y acompañado de un rugido de furia, Richard respondió con un cabezazo que hizo tambalear a su rival, seguido de un rodillazo que le sacó otro grito de dolor.

La rabia de Richard se desató, y con un grito lleno de furia, embistió a Cassius con toda su fuerza, lanzándolo contra el cristal de la ventana. Se escuchó un crujido desgarrador cuando la superficie se fracturó en cientos de grietas, amenazando con ceder. Cassius sintió el vacío a sus espaldas y abrió los ojos con pánico, pero Richard lo sujetó por la camisa antes de que pudiera caer y lo arrojó al suelo, arrastrándolo sobre los vidrios rotos.

Cassius gritó de dolor al sentir los filosos cristales desgarrando su espalda, pero su instinto de supervivencia se impuso, y con un esfuerzo sobrehumano logró sujetar a Richard, embistiéndolo contra la pared cuando estuvo de pie nuevamente. Ambos atravesaron el concreto cayendo al salón principal del edificio en medio de una nube de escombros y polvo. Richard quedó tendido, aturdido y adolorido. Mientras que Cassius se arrastró sobre él y comenzó a golpear su rostro con brutalidad. Cada puñetazo era una declaración de odio, un recordatorio de que él seguía siendo el rey de esa ciudad.

Pero Richard no estaba vencido, y con un nuevo grito lleno de desesperación, levantó la rodilla y golpeó la entrepierna de Cassius con toda su fuerza. El criminal gruñó de agonía y rodó sobre su costado, dándole el tiempo suficiente a Richard para levantarse y tomar el control nuevamente. El combate se convirtió en un intercambio puro de violencia. No había palabras, solo puños y sangre.

Cuando Cassius se recuperó del golpe, Richard intentó embestirlo de nuevo, pero este consiguió apartarse en el último segundo, usando su impulso contra él y lanzándolo contra la pared al costado. Aprovechando aquella ventaja, Cassius caminó lentamente hacia un rincón de la habitación y tomó una de las katanas de su colección personal. La desenvainó con un sonido metálico que llenó la estancia, y con una mirada de puro desprecio, avanzó de vuelta hacia Richard.

—Veamos si puedes esquivar esto —susurró con una sonrisa cruel.

El primer tajo pasó a centímetros del rostro de Richard. El segundo rozó su pecho, alcanzando a cortar su traje, y por poco la piel. Richard esquivaba cada ataque con movimientos precisos, pero no era invulnerable, y pudo percatarse de ello cuando el filo de la katana encontró su brazo derecho, abriéndole un corte profundo que le arrancó un grito de dolor. Se sujetó la herida con fuerza, jadeando, mientras la sangre caía al suelo, y mientras eso sucedía, Cassius reía con aires de superioridad, preparándose para dar el golpe final.

Richard, aun con el dolor, se mantuvo atento a las intenciones de su rival, y con un último estallido de fuerza, logró desarmarlo, golpeándolo en el rostro con la empuñadura de la katana. Cassius cayó hacia atrás, mareado, pero antes de que pudiera reaccionar, Richard le propinó una patada brutal en el pecho, derribándolo por completo. El magnate intentó ponerse en pie una vez más, pero sus deseos no eran bien recibidos por su cuerpo, que a causa del cansancio y la exigencia ya no respondía a sus peticiones; ahora, frente a él, Richard, cubierto de sangre y con la katana en mano, respiraba con dificultad. Su mirada estaba perdida en la furia, en el deseo de acabar con todo de una vez por todas.

Con un grito desgarrador, alzó la katana por encima de su cabeza, dispuesto a terminarlo. Cassius, en un último acto de desafío, sonrió con los labios ensangrentados.

—¡Hazlo! —exclamó el magnate mientras apretaba sus puños—. Sé que lo quieres hacer... ¡hazlo!

Richard lo observó con furia en sus ojos, apretó el mango de la katana y tensó su mandíbula, luego, el filo del arma descendió con violencia... pero se detuvo a centímetros del cuello de su rival. Temblando por si quiera pensar en hacerlo, el pecho de Richard subía y bajaba con rapidez. La furia lo consumía, pero una pequeña parte de él, la parte que aún era humana, le impidió dar el golpe final.

Con un grito de frustración, dejó caer la katana a un costado.

Cassius se rio entre dientes, con una mueca de burla.

—Patético.

Aún tambaleante consiguió ponerse de pie, y tras meter la mano en su bolsillo sacó una navaja en busca de un último ataque; pero Richard lo vio venir, esquivándolo con facilidad y propinándole un último y devastador puñetazo en el rostro, causando que su rival quedara inconsciente en el suelo.



#356 en Ciencia ficción
#2692 en Otros
#509 en Acción

En el texto hay: oscuridad, policial, corrupcion

Editado: 22.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.