"Dark Shadows" Alpha Maldita

Capitulo 7

Capítulo: Dudas de una Alpha
—¿Dónde estabas, Gelga? —preguntó Viper.
—Recorriendo un poco, mi alpha.
Viper frunció el ceño.
—Hueles extraño.
Gelga se tensó.
—¿Extraño? ¿A qué huelo?
—A… algo raro. Como lodo… o tierra mojada.
Gelga reaccionó, sorprendida.
—Imposible… —susurró.
—¿Qué dices?
—Nada. Es imposible que huela a barro. No ha llovido en semanas.
—Son solo suposiciones —respondió Viper—. Pero no olvides algo… ya no eres una loba.
La miró fijamente.
—No hueles con la nariz… usa tus sentidos de reptil.
Viper desvió la mirada.
—Aún es difícil asumir que soy este… monstruo.
Gelga negó con la cabeza.
—Tal vez deberías leer sobre Medusa. Era una mujer serpiente.
—Era un monstruo —respondió Viper con amargura—. Se volvió cruel… sombría… sola.
Su voz se quebró levemente.
—¿Será ese mi destino? ¿Convertirme en algo sin corazón? ¿Sin sentir nada por nadie? ¿Vivir en soledad?
Miró sus manos… sus escamas.
—¿Cómo crearé una manada si temo acercarme a ellos?
Gelga suspiró.
—Eso es ficción. No eres un monstruo… ni un castigo viviente sin control.
Luego añadió con tono firme:
—Eres una alpha.
Viper guardó silencio.
—No sé si pueda con esto… —confesó.
Gelga la miró con intensidad.
—Eres una de las alphas más temidas… y ahora dudas como una niña.
Viper alzó la mirada.
—No temo a la gente… temo no cumplir con lo que la diosa espera de mí.
Su voz se volvió más baja.
—Temo que esta maldición sea para siempre.
—¿Para siempre? —repitió Gelga—. ¿No crees poder cumplir con lo que se te pidió?
—No lo sé…
El silencio se volvió pesado.
—No sé si pueda llenar el lugar del antiguo alpha…
Gelga respondió sin dudar.
—Créeme… a William no le importará.
Viper se tensó.
—¿William?
—Sí. William Draco… el antiguo alpha.
—¿Está… vivo?
—Sí.
—Entonces vendrá por la manada.
—No lo hará. No está en condiciones… y además, fue exiliado.
—¿Por qué?
Gelga dudó… pero respondió.
—Mató a su luna. A su mate… a sangre fría.
Viper guardó silencio.
—¿Crees que eso merece castigo? —preguntó Gelga.
—No lo sé… —respondió Viper—. Tal vez sí… tal vez no.
Gelga la miró con seriedad.
—La manada cree que sí. Para ellos… él es el verdadero monstruo.
Viper soltó una leve risa amarga.
—Mírame, Gelga… soy la menos indicada para juzgar a alguien.
—No —respondió ella—. Él fue traicionado… y maldecido. Su sufrimiento fue peor que el tuyo.
Viper la miró con sorpresa.
—¿Peor?
—Fue quemado… dado por muerto… pero no puede morir.
—¿Cómo es eso posible?
—Ha vivido siglos viendo morir a todos. A sus padres… a su propia hija…
Viper se tensó.
—¿Su hija?
Gelga asintió con gravedad.
—Su esposa… una bruja oscura… la sacrificó para obtener más poder.
El silencio fue absoluto.
—Eso es… horrible…
—Antes de eso, William la mató —continuó Gelga—. Pero ya era tarde.
Viper cerró los ojos.
—Yo habría hecho lo mismo…
Gelga asintió.
—Desde ese día… comenzó su castigo.
Viper respiró profundo.
—Entiendo…
Gelga dio un paso atrás.
—Me retiro, mi alpha.
—Ve.




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