"Dark Shadows" Alpha Maldita

Capitulo 9

El despertar del castillo
Esa noche…
El castillo no descansaba.
Rosse caminaba por los pasillos, aún sintiendo la energía del entrenamiento recorrer su cuerpo.
Algo dentro de ella había cambiado.
Pero no era lo único.
El castillo… reaccionaba.
Las antorchas ardían más fuerte al pasar ella.
Las sombras se movían levemente.
—Te está aceptando…
Rosse se giró.
Gelga la observaba desde la oscuridad.
—¿El castillo?
—Sí —respondió—. Este lugar está ligado a la Alpha Maldita… y ahora a todos los que forman parte de la manada.
Rosse miró sus manos.
—Entonces… ya soy parte…
—Aún no del todo —intervino Aracnic, apareciendo detrás—. Falta lo más importante.
Rosse frunció el ceño.
—¿Qué?
Un sonido recorrió todo el castillo.
Un eco profundo.
Antiguo.
Rosse sintió cómo su corazón se aceleraba.
—Eso… —dijo Gelga— es el llamado.
Las puertas del gran salón se abrieron lentamente.
La Alpha Maldita estaba en el centro.
Esperando.
—Es hora —dijo.
Rosse avanzó, con el corazón latiendo con fuerza.
—¿Hora de qué?
La alpha extendió su mano cubierta de escamas.
—De elegir quién serás.
El ambiente se volvió denso.
Las serpientes alzaron la cabeza.
—Una cosa es entrar a la manada…
Sus ojos brillaron intensamente.
—Y otra… pertenecer a ella.
Rosse dio un paso al frente.
Sin dudar.
Tomó su mano.
En ese instante…
Un dolor intenso recorrió su cuerpo.
Gritó.
Su espalda se tensó.
Sus ojos brillaron por un segundo.
Y algo dentro de ella…
Despertó.
La Alpha Maldita la sostuvo con firmeza.
—No luches contra ello…
Rosse cayó de rodillas, respirando con dificultad.
—¿Qué… me está pasando…?
Aracnic observaba con atención.
—Está comenzando.
Gelga asintió.
—Su transformación…
Las sombras del castillo se movieron.
El aire vibró.
Y Rosse gritó una vez más…
Pero esta vez…
No era de miedo.
Era de poder.




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