Dark Vows

Capítulo 6: La Oferta del Infierno

El aire en la habitación se volvió núbil, cargado de la tensión que surgía de la extraña propuesta de Sofía. Vinogradov sonrió, observando a su alrededor con una mezcla de satisfacción y astucia. “Verás, querida Sofía, te admiro por tu audacia. Muy pocos osan ofrecer algo que no tienen ni comprenden. Un traspaso de valores es intrigante, y tu oferta es un aire fresco.”

Sofía sintió las palabras de Vinogradov como un disparo helado. La incertidumbre erguía su corazón mientras él avanzaba, como un lobo en un rebaño de ovejas. Dmitri, que yacía aún en el suelo, la miró con preocupación, el brillo de su mirada declarando un dolor que ella no podía ignorar.

“¿Qué… qué significa esto?” preguntó Dmitri, tratando de controlar su voz, dolorida y clara. “No podemos dejar que juegue con tu vida, Sofía”.

“¿Dmitri, qué tenemos para perder? Es nuestra única oportunidad”, replicó ella, su determinación ardiendo en su interior. Cuando las amenazas danzaban a su alrededor como sombras, no podía ceder ante la desesperanza.

“Así me gusta, Sofía. Tienes una chispa que ignora el miedo”, dijo Vinogradov, apartando su mirada del desdén al desafío. “Un alma audaz puede ser un gran activo o un gran riesgo. Dependerá de cómo decidas jugar tus cartas”.

“¿Cómo quieres que juguemos?” preguntó Sofía, sintiendo que su corazón latiendo con fuerza. La idea de entregarse a una subasta de sacrificios la hacía temblar, pero no podía simplemente dejar que el ciclo de violencia y venganza siguiera su curso.

Vinogradov se detuvo, observando a los hombres que lo rodeaban. Después, sus ojos regresaron a Sofía. “Te propondremos un juego. Un intercambio de lealtades. Dmitri debe decidir, y tú, con él, un salvavidas o una condena. Una vida a cambio de otra. Pero esta vez, tú serás quien tenga el control sobre la vida de Dmitri”.

Sofía sintió una punzada en el estómago. “¿A qué te refieres?”

Vinogradov se inclinó hacia ella, y su aliento, tibio, pareció arrastrar una mezcla de promesas implícitas y peligros latentes. “Si él no puede soportar lo que viene, entonces es tu elección la que determinará su curso. Lo liberamos bajo una condición: demostrar lo que realmente puedes hacer”.

“¿Por qué debería confiar en ti?” Sofía cuestionó, sus ojos fijos en Vinogradov, desafiándole a hacer un movimiento.

“Porque confío en tus instintos”, dijo él, su risa desvaneciéndose. “Este desafío puede ser la clave para salir de este lugar, donde ya nada se queda igual. Una vez dejado atrás, cada uno de ustedes será libre para definir su propio destino. Siento que esta lucha entre el amor y el poder les ayudará a regresar a este mundo”.

Dmitri frunció el ceño, sintiendo el peso de la situación aplastando su pecho. “No haremos nada que implique negociaciones con él. Es una trampa, Sofía. No te dejes arrastrar por su melodía”.

“¿Y qué sugieres, Dmitri? ¿Esperar a que lo que te acecha acabe con nosotros?”, preguntó Sofía, sintiendo que su voz se levantaba en desafío. “¡No me dejes atrás!”.

Vinogradov miró a Dmitri, disfrutando del conflicto que se desenvolvía. “La lección aquí, querido amigo, es que el amor a veces puede transformarse en odio. En situaciones como estas, una decisión feroz es lo único que puede realmente liberar a una persona”.

“No voy a dejar que ella ponga su vida en riesgo. He cometido muchos errores, pero dejar que esto suceda no será uno de ellos”, dijo Dmitri, su voz temblando de frustración mientras sentía cómo su cuerpo luchaba contra el dolor.

Vinogradov regresó su atención a Sofía. “El tiempo se agota. Si aceptas el juego, tú decidirás qué hacer con él. Y si pierdes, muy bien, tendrás que enfrentar las consecuencias. Pero si ganas… habrá un indicio de victoria. Dmitri podría vivir y tener una oportunidad”.

“¿Qué tipo de juego?” preguntó Sofía, esforzándose por entender el alcance de la oferta. Quería atrapar algo de luz en la oscuridad, algo que les diera una salida de este abismo.

“Una prueba de ingenio y astucia. El juego, esencialmente, gira en torno a ti, Sofía. Podrás hacer preguntas. Cada vez que respondas correctamente, Dmitri ganará un respiro más. Pero también hay espacios donde se puede perder. ¿Estás dispuesta a eso?”.

El corazón de Sofía latía con fuerza, una mezcla de desesperanza y esperanza floreciendo en su pecho. “No debemos dejar que esto continúe, Dmitri. No necesitas enfrentarte a tus demonios solo”.

“Pero tú no puedes sacrificarte así de fácil. No lo haré”, dijo él, su temor cualquier más fuerte con cada palabra.

“Lo haré”, insistió, mirándolo. “Si tener una oportunidad significa perder la vida, entonces lo haré. Te necesitamos”.

Vinogradov aplaudió con sarcasmo. “Entonces tenemos un contrato”, dijo él con una intensa sonrisa. “Procedamos al siguiente nivel. Si lo haces mal, las consecuencias más oscuras llegarán a ti, y no habrá vuelta atrás. Pero si aciertas, Dmitri saldrá. Así, el amor y la vida pueden entrelazarse de nuevo con su propia imperfección”.

Dmitri cerró los ojos, sintiendo la presión de la decisión. “Sofía, por favor, piensa cuidadosamente. No dejes que te hagan perder la esperanza ni que te engañen”.

“Esta es nuestra única oportunidad”, gritó ella, sabiendo que lo que estaba a punto de hacer era casi suicida. “Y si no arriesgamos, nunca habrá un futuro. No hay camino de regreso”.

Vinogradov la observó, disfrutando de la tensión en su voz. “Entonces, querida, comencemos. ¿Cuál será tu primera pregunta?”

Sofía sintió cómo la ansiedad la invadía, todo era un movimiento en la cuerda floja, un equilibrio entre la valentía y el peligro. “¿Por qué odias a Dmitri? ¿Qué hizo para ganarse tu cercanía?”

Vinogradov sonrió y se recostó. “Esa es una pregunta intrigante. Dmitri es un hombre que me traicionó y decidió dar su vida por otra. Pero su verdadero sacrificio fue abandonarme a mí, a su familia. En este mundo oscuro, eso es imperdonable. Nadie puede escapar del pasado”.




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