El silencio pesaba en la habitación mientras todos los presentes se preparaban para el juego que iba a definir sus destinos. Sofía sintió cómo el aire se volvía electrizante, con cada mirada sobre ella, cada respiración contada. Sabía que la prueba estaba a punto de comenzar, y con cada palabra que Vinogradov pronunció, el futuro de ella y Dmitri se tornaba en una cuerda floja.
“Recuerden bien, el juego que vamos a jugar no es de debilidades. Está diseñado para ayudar a demostrar cuán fuerte es el amor en el rostro del peligro”, dijo Maksim, su tono firme mientras se colocaba al frente, dispuesto a dirigir el desafío. “Cualquier error podría destruir un alma”.
“No estoy aquí para dudar, sino para luchar”, respondió Sofía, sintiendo que la energía de su determinación palpitaba. Tenía que ser fuerte, no solo para ella, sino también para Dmitri.
Vinogradov sonrió, complaciendo sus palabras mientras observaba la escena. “Entonces, iniciemos. Sofía, tendrás que responder a una serie de preguntas. Cada respuesta correcta vale un punto para salvaguardar la vida de Dmitri y quizás un futuro que aún se puede dibujar. Pero cada respuesta incorrecta podría llevarte a perderlo… o incluso a ti misma”.
La habitación mantenía un aire tenso. “Entendido”, afirmó Sofía, aunque su voz sonaba más como una súplica que una afirmación.
Maksim tomó un paso adelante, su mirada fija en ella. “Buena suerte, Sofía. La primera pregunta: ¿qué significa para ti el amor verdadero?”.
“Amor verdadero es un vínculo que trasciende la distancia, un profundo compromiso donde uno mismo se enfrenta a la adversidad para proteger al otro y brindar luz en la oscuridad”, respondió ella, más segura de lo que sentía. “Es un refugio contra las tormentas de la vida”.
“Una respuesta tierna”, dijo Maksim, asintiendo con aprobación. “Pero también necesitas demostrarlo. La segunda pregunta: ¿qué sacrificio estarías dispuesta a hacer por ese amor?”.
Sofía sintió que el corazón le palpita más fuerte, consciente de que esa pregunta revelaba la esencia de su lucha. “Sacrificar mi propia felicidad o seguridad para protegerlo”, respondió con honestidad. “No viviría con la culpa de no haber hecho todo lo que estuviera en mis manos”.
“Interesante”, dijo Maksim, su voz cargada de curiosidad. La tensión creciente parecía hacer quemar sus palabras en el aire. “Ahora, la última pregunta: si tuvieras que traicionar a alguien que amas para salvar a otros, ¿lo harías?”.
Sofía se sintió abrumada por esa pregunta, una sombra de traición danzando sobre sus pensamientos. “No puedo traicionar a quienes amo. Prefiero luchar contra el mundo si eso significa proteger a aquellos que valoro”, dijo, sus palabras resonando con convicción, sabiendo que el costo podría ser elevado.
“Se siente la intensidad de tus palabras”, reconoció Maksim, mirando a Vinogradov. “Pero a veces hay grises donde el amor se ve ensombrecido por la tiranía”.
Vinogradov sonrió, complacido por la forma en que se desarrollaba el juego. “Pero la vida no está exenta de elecciones difíciles, Sofía. Recuerda que cada elección tiene su precio”.
“¿Y qué precio estás dispuesto a pagar por el bienestar de Dmitri?” preguntó Sofía, sintiendo que la inquietud robustecía su voz. “No importa cuán oscura sea la realidad, la luz siempre encontrará el camino”.
“Has respondido bien”, dijo Maksim, agregando un toque de respeto a su tono. “Pero aunque tus respuestas han marcado el inicio de esta fase, el verdadero desafío aún está por llegar”.
“¿Qué quieres decir?” preguntó Dmitri, su voz tensa, intentando mantenerse alerta a pesar del dolor. “Esto no puede continuar así. Estás jugando con vidas”.
Vinogradov se acercó a él, el desafío en su mirada, sintiendo que el juego se tornaba más interesante. “La vida y la muerte, querido Dmitri, son meras decisiones que nos forjan. Sin embargo, aquí estamos, en esta situación, donde las decisiones tendrán un costo más alto”.
Sofía sintió que el aire se volvía pesado. La sospecha y la preocupación cruzaban su mente. “Olvidar que somos más que peones en su juego es la mayor debilidad”, dijo, desafiando a Vinogradov.
“Veo que te has vuelto más integra. Es refrescante. Desearía que todos los que temen la sombra pudieran entenderlo. Sin embargo, a veces, el sacrificio es otra forma de mostrar la lealtad”, replicó, pero su mirada era fría, calculadora.
“¿Qué es lo que estás buscando, entonces?” preguntó Sofía, decidida a mantener el foco en el desafío.
“Un pequeño juego de estrategia, amor”, respondió Vinogradov. “Un pequeño experimento por el que serás puesta a prueba. Un tirano, un rebelde y un amor perdido en el camino”.
Sofía miró a Dmitri a los ojos, sabiendo que la lucha estaba lejos de terminar. “No importa cuánto odio venga, sé que el amor prevalecerá”, dijo, sus palabras llenándose de convicción.
“Vamos a ver qué tan lejos puede llegar tu amor para ganar”, dijo Vinogradov, dejando caer el peso de sus palabras en la habitación.
Maksim sonrió, su mirada fija en Sofía, otorgándole esa chispa de poder. “Esta es tu oportunidad, y no tendrás otra. Dime, ¿estás lista para jugar el juego más oscuro de tu vida?”.
“Estoy lista”, respondió Sofía, su voz firme en la duradera marca de la oscuridad que las sombras representaban. "No permitiré que el miedo me detenga".
“Entonces miremos cómo la historia se despliega”, dijo Vinogradov, disfrutando del espectáculo que estaba a punto de comenzar.
En ese momento, un aire de desafío recorrió el espacio, un murmullo de anticipación lleno de posibilidades. La luz y la oscuridad colisionaban, y Sofía sabía que estaba a punto de enfrentarse a su destino. Cada decisión podría llevarla más cerca de la salvación o acercarla a su perdición.
“Aquí estoy, destinado a lo que vendrá”, pensó mientras las sombras danzaban a su alrededor. La única certeza que tenía era que el amor podía llevarla a través de las sombras. El juego apenas comenzaba.