La sala estaba impregnada de asombro y confusión ante la presencia inesperada del padre de Sofía. Ella sintió que el nudo en su estómago se tensaba mientras su mente comenzaba a girar. Las emociones de sorpresa, dolor y esperanza se entrelazaban en su interior, creando un torbellino que amenazaba con desbordarse.
“¿Papá, por qué estás aquí?” preguntó Sofía, su voz reflejando una mezcla de incredulidad y anhelo. “Pensé que estabas lejos de este mundo”.
“En cierto modo, lo estoy”, respondió él, su tono grave. “Pero tu viaje ha sido parte de la historia que he intentado esconder. Debes saber la verdad para poder encontrar el camino a la luz”.
“¿Qué verdad?” Sofía lo miró a los ojos, sintiendo que la angustia y la ira comenzaban a asomarse en su interior. “Siempre quise entender lo que pasó, pero nunca supe cómo se entrelazaban nuestras vidas”.
“Lo que se oculta en la oscuridad puede ser más devastador de lo que imaginamos”, dijo su padre, con una sinceridad que resonaba en su voz. “Debes prepararte, Sofía. La mafia se cierne sobre ti y sobre Dmitri. El legado que creías haber perdido también puede llevar a la traición”.
La tensión se intensificó a su alrededor, y Sofía sintió su corazón latir con fuerza mientras una oleada de recuerdos la invadía. “No puedo dejar que el pasado defina nuestro futuro”, dijo, sintiendo que el dolor de la traición comenzaba a manifestarse en su mente.
Dmitri, sosteniéndola, miró a su padre. “¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué papel jugaba su familia en todo esto?” La rabia se reflejaba en su tono mientras la ansiedad aumentaba en el aire.
“Vinogradov ha sido un enemigo siempre, pero tú eras un objetivo importante. El amor y la lealtad en este entorno son solo una fachada. Pero más allá de eso, hay un oscuro secreto que involucra a nuestra familia”, respondió el padre, su voz cargada de un peso abrumador.
Sofía sintió que el temor la inundaba; la revelación comenzó a cobrar vida en su mente. “No puedo permitir que esto termine en traición. Mi amor por Dmitri supera todo lo que pueda llevar en mí. ¿Qué es este secreto que ha estado guardado tanto tiempo?” preguntó, sintiendo que cada palabra pesaba en el ambiente.
“Tu madre nunca quería que supieras lo que estaba pasando. La mafia tiene sus ojos en ti y en cualquier conexión que hayas hecho. La verdad que estás buscando puede tener consecuencias que no has imaginado”, dijo su padre, mientras sus ojos repletos de arrepentimiento se reflejaban.
“Es posible que la vulnerabilidad en la que se encuentren no esté relacionada con el amor, sino con decisiones arrastradas y traiciones acumuladas a lo largo del tiempo”, continuó Mihail, observando las reacciones que sus palabras producían.
“¿Nos están persiguiendo? ¿Vinogradov quiere destruirnos a causa de lo que hemos hecho?” preguntó Dmitri, sintiendo que el pánico comenzaba a llenar el espacio.
“Nos han estado observando de cerca. Lo que más anhelan es poder y control, y no dudarán en aniquilarles si no permanecen en vigilantes”, replicó el padre de Sofía, lleno de pesar. “Pero nunca estaré lejos, y mi amor siempre encontrará la forma de protegerte”.
La tensión aumentaba, y Sofía sentía cómo el caos comenzaba a agitarse nuevamente. “No puedo dejar que el pasado me consuma. Estoy dispuesta a enfrentar la verdad, incluso si duele”, dijo, sintiendo que su determinación se reforzaba.
“Debemos actuar rápidamente. Cada momento perdido puede costarnos más que sólo tiempo”, advirtió Dmitri, su mirada intensa mientras la presión aumentaba.
Justo entonces, la puerta del bar se abrió de golpe, y un grupo de hombres entró en desbandada, armados y alertas. “¡Los hemos encontrado!” gritó uno de ellos. “No les dejaremos escapar”.
“¡Cúbrate, Sofía!” gritó Dmitri, haciendo un movimiento para protegerla mientras el sonido de disparos retumbaba en el lugar. La tensión se disparó en la sala, creando una atmósfera explosiva.
Sofía, sintiendo el horror en su interior, se aferró a la mano de Dmitri con fuerza. “¡Nunca te dejaré!”, gritó, el miedo y la determinación pululando en su corazón.
La sala estalló en caos mientras cada uno de los hombres se preparaba para luchar. Las balas silbaban y la acción desataba la lucha entre la luz y la sombra. Sofía sabía que cada ataque debía ser coordinado, que debían moverse con astucia si realmente querían encontrar una salida.
“¡Atrás, todos! ¡Métanse detrás!” gritó Katerina, tratando de ganar terreno mientras los disparos resonaban a su alrededor.
Dmitri empujó a Sofía hacia un rincón lateral, buscando protección entre las cajas apiladas. “Mantente cerca de mí”, susurró, sintiendo cómo la tensión se destilaba en el aire. “No permitas que estas sombras nos consuman”.
Sofía sintió el fuego del desafío ardiente en su pecho, sabiendo que la conexión y el amor que compartían eran la clave para sobrevivir a la tormenta. “¡No voy a dejar que esto termine así!”, gritó, decidida a enfrentarse a cualquier sombra.
Las balas seguían silbando a su alrededor, el caos formándose mientras luchaban por salir a través de la puerta trasera, la luz del día brillando como una promesa de libertad. Con cada paso, Sofía sintió que la energía del amor fluía, guiándoles hacia adelante.
“Siempre estoy contigo. Nunca te dejaré”, repetía Dmitri mientras ambos buscaban abrirse paso entre el tumulto. Los ecos de la lucha sonaban, y Sofía pudo sentir que el poder de su amor resplandecía contra cualquier adversidad.
Finalmente, lograron atravesar la puerta trasera y salir al aire frío, pero las sombras no desaparecieron. “No hemos terminado”, dijo Dmitri, consciente de que el peligro seguía acechando.
“No dejaré que esto se convierta en nuestra derrota. Estamos juntos, y eso vale mucho”, dijo Sofía, su tono decidido, consciente de que esta no sería la última batalla que tendrían que enfrentar.
El camino hacia la libertad no estaba claramente delineado y las sombras seguían acechando, pero el amor que compartían era el único refugio en medio del caos. “Recuerda siempre que hay luz en la oscuridad. Esto es solo el principio de nuestra historia”, aseguró Dmitri.