Darkjess

Capítulo 7

Capítulo 7

—Queridos estudiantes, esta semana tenemos ciertas actividades programadas.
Iremos al campamento Sterfoll, que se ubica al lado de la mansión Kazuo. Lleven todo lo necesario; no solo será un paseo, también formará parte de sus actividades académicas. Gracias.

La voz del anuncio salió disparada desde los parlantes de cada aula.

Sentí un alivio inmediato, casi culpable.

Días lejos de todos. Días para respirar.

Después de tantas tensiones, aquello sonaba a tregua.

El campamento Sterfoll se realizaba cada año, siempre un veinticinco de Julio.

Decían que era una tradición: actividades académicas durante el día, recreativas por la tarde y noches “controladas”.

Pero había algo más. Siempre lo había.

Una sensación extraña, como si el lugar escondiera algo que nadie quería nombrar.

—Me pregunto qué tienen planeado los profesores esta vez —dijo Ambar, balanceándose peligrosamente hacia atrás con la silla.

—Lo mejor es que no vamos a estudiar las veinticuatro horas del día —respondí, intentando sonar ligera.

—Confirmo —añadió Sari, con una sonrisa torcida—. Chicas, pase lo que pase allá… prometamos no arrepentirnos.

Todas soltamos una risa.

Pero por un breve momento mi mente se perdió en otro recuerdo
Jesus.

Ese beso que todavía me quemaba en la memoria como una marca invisible. Me había visto rota. Yo también lo había visto a él sin máscaras. Y ahora… ahora tendría que fingir que nada había pasado.

Sentí el gesto en mi cara antes de notarlo: un pequeño puchero involuntario.

────── ~ ✧ ~ ──────

Esa noche, durante la cena, mi padre estaba en la mesa. Normalmente no lo veía por el trabajo.

La sola presencia de su silueta hizo que mis hombros se tensaran.

Tenía el ceño fruncido, las arrugas marcadas por una expresión que conocía demasiado bien: enojo contenido.

Tomó el cuchillo para cortar la carne.
El reflejo de la luz golpeó el filo.
Y el recuerdo volvió.

El brillo del cuchillo aún vive en mi memoria.

Tenía seis años cuando mamá casi murió en sus manos.

La tenía contra la pared, el filo presionado contra su cuello mientras él apretaba con una fuerza que parecía venirle de la rabia que le corría por las venas.

—Papá… —susurré entonces, con una voz tan pequeña que apenas parecía mía.

Mis piernas temblaban.

No podía moverme.

No podía respirar.

Recuerdo que todo empezó a volverse borroso.

Luego… oscuridad.

Cuando abrí los ojos de nuevo, todo estaba difuso.

—Despertó después de cinco horas —escuché decir a alguien cerca de mí.

No pude distinguir quién hablaba.

¿Por qué no me morí?, pensé.

Aún tenía que soportar esto.

Cuando por fin logré enfocar la vista, vi a mi abuela sentada a mi lado.

Lloraba desconsoladamente.

—Buenas noches —saludó mi padre de pronto.

Su voz firme me arrastró de vuelta al presente.

Se me heló la sangre.

Levanté la mirada.

—Buenas noches, padre —respondí en voz baja.

Me observó unos segundos.

Su mirada era fría.

Analítica.

Como si estuviera evaluando algo.

—Al parecer ya se te olvidó cómo debes dirigirte a mí.

Tragué saliva.

—D-discúlpeme…

Apoyó los codos sobre la mesa.

—Es curioso —murmuró—. Te criamos con educación… y aun así sigues comportándote como si hubieras crecido en la calle.

Sentí cómo mis manos se tensaban bajo la mesa.

Mi madre hizo un pequeño gesto, pidiéndole silencio.

No para defenderme.
Para evitar que empeorara.

—Mamá —dije, intentando cambiar el tema—. A partir de mañana iremos al campamento Sterfoll.

Ella me observó unos segundos.

—Está bien —respondió finalmente—. Pero recuerda quién eres y de dónde vienes. No hagas nada que avergüence a esta familia.
Asentí con rigidez.

—No te preocupes —dije con frialdad—. Soy muy perfeccionista cuando se trata de actuar. No cometeré errores.

Mi padre soltó una risa baja.

—Eso espero.

Bajé la mirada hacia mi plato.

Te odio.

Para los demás podía parecer inocente.

Incluso frágil.

Pero con mi familia esa parte de mí desaparecía.

Ellos no merecían esa versión de mí.

No después de todo.

A veces olvidaban algo importante.

Las personas más peligrosas no siempre son las que parecen monstruos.

A veces… Son las que aprendieron a parecer inofensivas.



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En el texto hay: romance, secretos, darck romance

Editado: 22.03.2026

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