Darkness: el día que inicio y finalizó todo

Decisiones.

Mientras Alfred trataba de controlar su enojo, yo caminaba a paso lento hacía donde se encontraba el, notaba como quería salir detrás de su padre, pero no para ir por él, mi intuición como me decía que era otra cuestión, algo que iba más allá. 
-Hey Alfred ¿Estas bien? ¿Paso algo? ¿En qué te puedo ayudar?- le dije en tono amigable, esperando a que me respondiera, llegué y le toque el hombro, hizo un gesto de desaprobación y me retiro la mano. 
-Estaré bien Robert, todo estará y saldrá bien, solo es cuestión de esperar- contestó con algo de frialdad, reviso de reojo que su padre si se hubiera alejado y me miró fijamente -Robert- continuó fijando su mirada hacia mí y tomándome por los hombros -dime Robert ¿Quiénes son ustedes y porque vinieron a esta costa tan alejada de su casa? 
Me quede en shock ¿Cómo sabía que nuestro hogar estaba alejado de ese lugar? no se notaba que éramos extraños, al fin de cuentas, nuestro acento no era tan diferente. 
-No sé a que te refieres Alfred- contesté desviando mi mirada a algún lugar que no fueran sus ojos. 
-Dímelo Robert ¿De dónde eres y porque viniste a esta parte del mundo?- su tono de voz era aún más agresivo que antes y no supe que contestar. 
¿Nosotros que teníamos que ver con lo sucedido? No éramos especiales, siempre nos consideramos comunes, sin algún talento en especial, yo era constructor y Keila era secretaria, no había algo magnifico en nosotros, Leila era aún una niña así que no entendíamos nada; nos dirigimos a su remolque, Keila estaba algo asustada porque había empezado una discusión con Elizabeth, al parecer por el mismo tema que el mío con Alfred. 
-¡Elizabeth! Tranquila hay que hablar pacíficamente- Alfred suavizo el ambiente, quería saber que pasaba, entramos por completo y Alfred cerró la puerta detrás de nosotros -ahora bien Robert, Keila, sé que están confundidos y sí, sé perfectamente que mi padre no les quiso dar mucha información, es un manipulador por completo, sabía que algo estaba mal desde el momento que lo vi aquí, pero el punto de todo esto, es que al parecer ustedes tres, son una clave importante de todo este embrollo, no sé cómo, pero mi padre me dijo que por ningún motivo los dejara irse, pero no puedo hacer eso, tienen dos posibilidades, una, aceptar el trato que les dio mi padre y dos, les ayudamos a salir de aquí, pero como lo mencionó mi padre, allá afuera es un campo de batalla, en lo que platicaba con mi padre, me dijo que ya habían empezado a lanzar las naves a marte, que un 35% del planeta tierra ya estaba infestado, no habrá escapatoria, pero que por alguna razón, los animales afectados, no llegaban a ciertas zonas, por eso era seguro entrar, una de ellas es donde estamos nosotros, creemos que es porque el espécimen que encontramos aún no desprende nada, pero también notamos que cada que ustedes se acercan, cambia algo en la composición del animal, la vez que Keila se acercó a preguntarme lo que estaba pasando, Elizabeth notó ese pequeño cambio y por eso me llamó para que lo viera con mis propios ojos, en su momento pensamos que era usted Keila, pero vimos que Robert también estaba ahí, aún no sabemos quién o que lo provoca, ya que por lo regular siempre están juntos, les pido perdón, esa información se la había pasado a mi padre que está a cargo de las investigaciones, no pensamos en nada más que en terminar aquí e irnos, pero ya que todo se salió de control, es hora de que ustedes decidan, irse a Marte, aunque les advierto, que si tienen relación con todo esto, allá en cuanto lleguen los aislaran de todos y de todo y empezaran a investigarlos, pero aquí, si logran sobrevivir, será un infierno, reafirmo mi solicitud de ayudarles a salir, pero necesitan decidir rápido- el cambio de actitud de Alfred nos tomó por sorpresa, antes de un joven cálido a hablar, a un ser totalmente diferente. 
Prácticamente lo que nos estaba diciendo Alfred, es que de una u otra forma, sufriríamos o moriríamos, y las dudas empezaron a relucir entre nosotros. 
-¿Podrías darnos unos minutos a solas Alfred?- la pregunta de Keila nos tomó por sorpresa, pero Alfred y Elizabeth accedieron a dejarnos a solas. 
En cuanto salieron, Keila abrazo a Leila y sollozó, teníamos que hacer algo al respecto y teníamos que decidir qué hacer antes de que todo empeorara. 
-¿Qué haremos Robert? Necesitamos salir de aquí, porque al parecer aunque le digamos al General que no aceptamos irnos con ellos, no nos dejara, así que, necesitamos decidir qué hacer antes de que regrese, Alfred ya nos ofreció su ayuda para salir de aquí, está en nosotros saber que debemos hacer- la voz de Keila se escuchaba algo desesperada, no sabía qué hacer y esperaba una respuesta mía y de igual manera escuchar la opinión de Leila. 
-No sé qué pasara y realmente no quiero ir a un lugar en donde de todas formas no viviremos con tranquilidad, aprecio mucho mi planeta y mi familia que aún está aquí, entonces mi decisión es que nos quedemos y ya veremos la forma de sobrevivir, para todo hay una solución- estaba seguro de lo que acababa de decir, no había marcha atrás, ahora nos tocaba escuchar a Leila -Hija ¿tú qué opinas al respecto?- le pregunté a Leila sin vacilación. 
-Los amo papá y mamá, con todo el corazón y alma, yo estaré en donde ustedes estén, no hay nada más importante para mí que ustedes y la decisión que tomen la aceptare tal cual- era una niña muy lista, a pesar de su corta edad, tal vez porque siempre estuvo con nosotros y siempre le enseñamos los valores esenciales de la vida, amar y respetar todo forma de vida y ese era nuestro mayor orgullo -pero si en nosotros hay alguna forma de detener esto, aunque eso signifique sacrificarnos, lo haría sin duda alguna, amo este planeta igual que tu papá, al igual que los amo a ustedes y por lo que dijo el General, en alguno de nosotros está la clave. 
La verdad no esperábamos menos de una mente tan inocente como la de ella, que no solo piensa en ella misma, si no en todos los demás, aceptaba sacrificarse para poder salvar a los demás, lo que aún no nos quedaba claro, es quién de nosotros era el causante de las anomalías de nuestro amigo el calamar y para eso, tendríamos que irnos los tres a marte y que nos hicieran pruebas individuales, porque a como pintaban las cosas, tendríamos que salir lo más pronto posible, pero aun así no quería que ninguno de nosotros sufriéramos, no era justo para ninguno. 
 
 




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