Darkwood (reescribiendo)

Capitulo 24

Capitulo 24. Amor y amistad.

AREN

Verla llorar por mi culpa fue lo peor que pude presenciar en mis veintisiete años de vida, no sabía lo mucho que ella se había metido en mi corazón hasta que, sin querer, rompí el suyo.

Esta mañana cuando me desperté con dolor de cabeza, los recuerdos de lo que le hice invadieron mi mente, pensé que quizá habia sido un sueño pero mis bóxers me demostraron lo contrario. Deseé con fuerzas no haber bebido como un loco la noche anterior junto a Zack y otros miembros de la manada. Reece se aprovechó de mi debilidad y tomó el control sobre mi cuerpo, a excepción de mi mente, así que yo también tuve mucho que ver. Recuerdo todo con claridad, sus dulces gemidos, sus pequeñas manos aferradas a mi cabello mientras la saboreaba, el olor dulce de su excitación... Cada pequeño detalle está tatuado en mi mente.

Me desesperé, me avergoncé y fui un impulsivo al ir directo a su habitación a pedirle que olvidara todo. No me esperé que explotara y me dijera todas las cosas que dijo, pero no puedo culparla, yo provoqué que me odiara.

Jade me ignoró y evitó durante todo el día, ella se mantenía tranquila a pesar de lo triste que seguramente se sentía por dentro, y me di cuenta de que Jade Miller es mucho más fuerte de lo que pensaba.

Todo se complicó cuando Tamara quiso ir a la mansión para saludar a mis padres, empezamos a comportarnos como unos niños y a reír sin sentido, estuvimos un rato en mi habitación viendo vídeos graciosos, no me detuve a pensar que no era buena idea tener a Tamara en mi habitación hasta que salimos y nos encontramos de frente con el rostro triste y desolado de Jade, no podía ni verme a la cara y eso simplemente me mató por dentro.

Fue aún más duro escucharla decirle a mi padre que quería irse, ella quería con desesperación alejarse de mi, pero mi padre no la dejó y ella se marchó muy enojada, pude sentir su tensión e impotencia. Papá me lanzó una mirada extraña antes de marcharse a su estudio.

—Ve con ella, Aren.

Admito que no me esperaba que fuera Tamara quien me dijera aquello, la miré tan incrédulo, ella me sonrió triste.

—Te necesita, ve con ella antes de que se salga del territorio Vikram y la ataquen de nuevo.

No esperé más y me eché a correr detrás de ella, seguí el olor de su shampoo de frutilla, me llevé un susto cuando la encontré de pie rodeada de toda esa vegetación marchita. Mi corazón se aceleró con fuerza cuando mis ojos se encontraron con los suyos llenos de lágrimas de dolor. Me dolió en sobremanera verla de aquella forma, quería hacerla sentir mejor... quería recoger los pedazos rotos de su corazón que yo mismo había roto y sanarlo, entonces simplemente no pude contenerme más y la besé, la besé con intensidad saboreando el sabor dulce de sus labios, tal y como quise hacer desde que la conocí.

Su boca sabía a gloria sobre la mía, y justo cuando pensaba que lo que sentía por ella no podía crecer; con ese beso sobrepasó todas mis barreras, me desarmó como nunca antes nadie lo había hecho.

Ella me correspondió al instante haciéndome sentir un revoltijo de emociones dentro de mi, ella me envolvió con su dulzura, no fue tímida en lo absoluto, ella me devoró a su antojo y me llevó a la cima del paraíso con tan solo el toque de sus labios.

Entonces, finalmente pude aceptarlo.

Estaba completa y malditamente enamorado de esa hermosa sirena, de esa chica que me cautivó desde el comienzo con su mirada llena de brillo.

Estaba perdido por ella.

🐺🌙

JADE

La mañana siguiente llega en un abrir y cerrar de ojos, por primera vez desde que estoy en la mansión me despierto con un humor mucho mejor. Aunque sigo preocupada por mi madre; no he tenido noticias de ella desde que se fue y eso me carcome el alma.

Me baño y cambio en tiempo récord, guardo mi teléfono en mi mochila y salgo de mi habitación, dispuesta a ir a desayunar antes de partir a la universidad. De pronto alzo la mirada y me sobresalto, soltando la mochila y dejándola caer al suelo, cuando me encuentro de frente con el rubio, quien me sonríe como todo un galán robándome el aliento. Le devuelvo la sonrisa coqueta, él no pierde el tiempo y rodea mi cintura con su brazo acercándome a su cuerpo.

—Buenos días, Jade Miller —dice, con su voz ronca y remarcando su acento inglés tan sexy.

—Buenos días, rubio —susurro, enterrando mis dedos en su cabello claro—. ¿Por qué siempre me llamas por mi nombre completo?

—Bueno... Es mi forma sutil de decirte "cariño" "linda" o "princesa" pero sin llegar a ser un empalagoso —me explica, acercando su boca a la mía—. Quizá sea muy pronto para decirte todo eso, no quiero ser un intenso, no quiero asustarte.

— No me asustas...—susurro sobre sus labios—... mi amor.

Ambos sonreímos y después soy yo la que da el primer paso y lo beso. Nuestros labios danzan lento y suave, coloco mis manos sobre sus mejillas rasposas por el rastro de barba que las cubre. Aren me hace retroceder hasta que estoy atrapada entre la puerta de mi habitación y su cuerpo. El beso sube de intensidad hasta el punto en el que nuestros cuerpos se calientan y nuestra respiración se acelera, suspiro enredando mis manos de nuevo en su cabello y tiro, haciéndolo jadear.

—¡AY, DIOS MIOOO!

Un enorme grito agudo nos hace separarnos de golpe, me aferro a Aren porque me he dado el susto de mi vida, los dos voltemos a ver hacia el lugar de donde proviene ese grito ensordecedor. Elizabeth nos mira a unos pocos metros de distancia con la boca abierta y sosteniendo una manzana a mitad de camino hacia su boca.

—¡NO PUEDE SER! —vuelve a gritar y avienta la manzana para luego correr hacia nosotros y lanzarse a abrazarnos, y en ese momento nos convertimos en un sándwich humano en el que yo soy el jamón y el queso—. ¡Ayyyy, los amo!




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