Capitulo 28. Verdades que duelen.
JADE
Suspiro por milésima vez e intento asimilar toda la bomba de información que mamá, Lux y la mujer desconocida han soltado hace pocos minutos. Todos a mi alrededor guardan silencio con sus miradas perdidas en cualquier lugar; se encuentran en shock al igual que yo, al parecer nadie se esperaba que Freya fuera una jodida Diosa.
Mi madre era una Diosa y mi padre un Alfa.
Wow.
Después de todo, realmente tenía razón; mi vida estaba llena de secretos, secretos que mi madre me guardó para protegerme. Me duele, debo admitirlo, me duele saber que mis padres murieron sacrificando sus vidas para salvarnos a las gemelas y a mi de nuestra malvada abuela asesina.
—Organizaré un operativo para mañana mismo, debemos investigar si las gemelas están allí o no —informa Dominic después de un largo rato, mirando a Aren, mi rubio asiente de acuerdo con él—. Iremos a Pacto de Sangre.
—Yo guiaré a la manada —dice el rubio, su padre lo mira con orgullo y asiente.
—De hecho, estaba a punto de pedírtelo, hijo.
—¿Realmente es necesario que mi hijo se ponga en peligro por un par de mocosas que ni siquiera conoce?
Todos voltean a ver mal a Glenda, quien sólo ha abierto la boca para cagar las cosas.
—Esas mocosas son mis hermanas y le pueden patear su viejo trasero sin problema alguno, señora —siseo, entre dientes.
Ella me lanza una mirada de rabia.
—Compórtate, mamá —le pide Aren educadamente.
—Yo sólo decía... —se defiende.
—Pues mejor no diga nada —alego, mirándola mal, y luego me dirijo hacia Dominic—. Quiero ir al operativo.
—No —responde Aren al instante, ganándose las miradas incrédulas de todos. Él traga saliva y trata de fingir indiferencia—. Digo, no es necesario, solo vamos a ver si tus hermanas están allí. No atacaremos aún y aunque lo hiciéramos, no podrías ayudarnos mucho Jade, no controlas tus poderes aún.
—Entonces tengo que quedarme en casa con los brazos cruzados sin hacer nada, dejando que todos arriesguen sus vidas —exclamo indignada.
—No, tú irás conmigo al centro del bosque para canalizar tu energía —interviene la mujer, Sasha—. La única manera de ocultar la esencia de los lobos para que los monjes no sientan sus presencias es haciendo una protección muy poderosa para la que necesito mucha magia. Tú, mi niña, eres una fuente inagotable de energía así que eres la única que puede ayudarme.
—Pero...
Aren me interrumpe.
—No, Jade, no irás —lo miro enojadísima y él suspira—. Entiende, por favor.
—Hija —mamá se acerca a mi y toma mis manos—. Haz caso, aún no es el momento, ellos sólo vigilarán la iglesia, no pueden atacar ya, ellos se defenderían y se llevarían a Jane y a Julie a otro lugar.
—Está bien —murmuro, haciendo una mueca.
—Derek, ¿puedes ir con Roger a avisarle a los miembros de la manada que la reunión se adelanta para hoy mismo en dos horas? —Dominic le dice a su yerno.
Él asiente y luego de despedirse momentáneamente de todos, se marcha con el hermano de Dominic.
—Dominic, necesito hablar contigo de inmediato —anuncia mamá, sin soltar mi mano.
El señor Vikram la mira confundido, pero termina asintiendo.
—Claro, podemos hablar en mi estudio.
Mamá mira a Aren y a Ellie.
—¿Pueden acompañarnos chicos? —les pregunta amablemente.
Aren y Ellie asienten mirándola con confusión. Glenda intenta venir con nosotros pero mi mamá la detiene con una mirada mortal.
—Tú no.
Los cinco salimos del salón de reuniones bajo la atenta mirada de Glenda Vikram. Al llegar al estudio Aren cierra la puerta tras nosotros y mamá se pone frente a todos mirándonos con seriedad.
—Realmente no quisiera decirles esto, pero las cosas son así y por más dolorosas que sean se deben saber tarde o temprano, yo decido hacérselos saber ahora —comienza a decir y luego mira a Dominic—. Glenda nos traicionó.
—¿Qué? —todos hablamos al unísono completamente incrédulos.
—Cuando regresamos de Irlanda, Roger te llamó diciéndote que nos habían robado todo en el hotel y que iríamos a la mansión Grim a buscar a Lux —le dice mamá a Dominic—. Tu mujer estaba a tu lado escuchando todo y vio la oportunidad perfecta para deshacerse de mi. Ni siquiera se detuvo a pensar que estaba entregando también a su cuñado, ella simplemente le dijo a Yrena hacia dónde íbamos y la perra se nos apareció allí con el mestizo.
Miro atónita a mamá, eso explica por qué ella y Roger regresaron todos golpeados.
—No puede ser, ella no haría eso —susurra Aren, luciendo muy perdido.
Me coloco a su lado, quedando en medio de él y de Ellie, y tomo las manos de ambos hermanos, intentando darles mi apoyo. Debe sentirse horrible que te digan que tu madre hizo tal bajeza.
—Alice, debe haber algún error... —murmura Dominic, enterrando sus dedos en su cabello.
—Papá —Ellie suelta una risita llena de amargura—. ¿Que no te das cuenta de que mamá es una bruja y es capaz de todo?
—Ellie...
Él la mira sin creer que ha sido su hija quien haya dicho eso.
—Alice, ¿cómo sabes que fue mamá quien los traicionó? —le pregunta Aren, apretándo mi mano.
Mamá suspira y se lleva una mano al cuello, justo donde se ven las marcas de unos enormes dedos.
—Yrena nos lo dijo a Roger y a mi, ella dijo muchas cosas que... no sé si es correcto que ustedes sepan ahora mismo —susurra, mirando a la nada.
Suelto las manos de los hermanos y camino lentamente hacia ella.
—Mamá, no te guardes nada, no más —susurro, tomando su mano—. No es necesario que sigas cargando con más secretos, lo único que logras con eso es dañarte a ti misma. Si tienes algo que decirnos; sólo dilo. No más temores, mamá.
Sus ojos se cristalizan y trata de sonreírme, pero en lugar de eso solloza por lo bajo.