Capitulo 34. Cuerda floja.
JADE
Tamara está embarazada.
Tamara está embarazada y es más que obvio de quién es ese bebé.
Ella y Aren tienen una semana de haberse separado, es obvio que ellos tenían intimidad, soy consciente de que es algo normal en todas las parejas, y no tengo derecho a reclamar ni a decir nada porque Aren y yo no éramos nada en ese entonces. Y está bien, porque no pensaba hacerlo. Pero no puedo evitar sentirme mal.
¿Ella realmente va a tener un hijo de él?
A mi mente se viene una imágen dura y clara; son Tamara y Aren, con su pequeño hijo. Ella lo sostiene entre sus brazos mientras que Aren los mira a ambos con los ojos llenos de amor, lucen como una familia, una familia feliz y perfecta. Sus manadas estarán más que felices por ambos.
Ahora sí que no habrá manera alguna de romper ese tratado sin que una guerra nos estalle a todos en la cara. Por el bien de ese niño, deben estar unidos.
Mis pensamientos se ven interrumpidos por el sonido de la puerta abriéndose de nuevo. Pero, esta vez, una agitada Tamara aparece por ella, luce como si hubiera corrido por horas. Ella nos mira aterrada y se acerca a su hermana rápidamente, la toma del brazo e intenta arrastrarla hacia la puerta.
—¡Vamos, Bonnie! —gruñe jalando el brazo de su hermana.
Bonnie se suelta de su agarre bruscamente y mira a Aren.
—¡No! Él tiene que saberlo y hacerse cargo, ¿o a caso tú vas a hacerte cargo de ese niño sola, mientras él disfruta de su maldito cuento de hadas con ella? —exclama la morena, mirándonos con ironía.
Tamara la observa con rabia.
—¡Cierra la boca y vámonos!
—Tamara —la llama Aren acercándose a ella, Tamara se queda quieta al escuchar la voz de Aren y voltea a verlo, luce muy asustada—. ¿Es verdad lo que dice Bonnie? ¿Estás embarazada?
Los ojos oscuros de Tamara se quedan fijos en los claros de Aren un largo rato, hasta que ella toma fuerzas y asiente.
—Si, es verdad... estoy embarazada —confiesa, con la voz entrecortada—. Tengo un mes y medio de embarazo.
Aren luce tan impactado, parece que no termina de creer lo que las hermanas Kerr le dicen. Mi corazón se encoge al verlo tan perdido.
—Vas a ser padre, así que hazte cargo —le reclama Bonnie y mira a su hermana—. Hablen y arreglen las cosas; ahora no son solo ustedes, hay un bebé de por medio. Piensen en él, saben que lo mejor para todos es que vuelvan, solo es un consejo. Yo me voy.
Ella me lanza una mirada que siento más de advertencia que de otra cosa y se encamina hacia la puerta de la mansión, para después desaparecer de nuestra vista.
Regreso mi mirada hacia ellos, ambos se miran fijamente en silencio sin saber qué decir. Mientras tanto, yo me siento fuera de lugar, así que decido simplemente desaparecer de aquí.
—Yo... —susurro llamando su atención, Aren me mira con preocupación, pero yo desvío la mirada, no estoy lista para mirarlo a la cara aún—. Yo me voy... los dejo para que... hablen.
—Jade... —susurra el rubio, sin saber qué hacer.
Niego con la cabeza aún sin mirarlo y comienzo a caminar hacia las escaleras, paso a un lado de ellos y subo casi corriendo. Sin pensarlo dos veces, me encierro en mi habitación; necesito estar sola un momento para asimilar todo. Me recargo sobre la puerta y cierro mis ojos fuertemente, dejando que las lágrimas contenidas salgan libres.
Sabía que esto iba a pasar, de alguna u otra manera parece que el destino se ha empeñado en que la que reciba los golpes más duros sea yo, siempre. Es irritante, desesperante y agotador.
Tal vez el destino no nos quiere juntos.
Sacudo mi cabeza alejando esos pensamientos tontos de mi cabeza y me pongo a pensar mejor las cosas.
Esta vez no quiero ser impulsiva, no quiero actuar como una niña, no quiero arruinarlo todo.
Pero... ¿y si ya se arruinó todo?
🐺🌙
AREN
Miro las escaleras por las que ha desaparecido Jade con atención, mi pecho duele porque sé que una vez más la he lastimado. Quiero ir tras ella y envolverla entre mis brazos, decirle que esto no cambia nada, que la sigo queriendo y que la necesito más que nunca, pero no puedo. Ella necesita estar sola unos minutos y yo debo hablar con Tamara.
—Lamento todo eso, Bonnie no tenía derecho a venir a tu casa a hablarte así.
Devuelvo la mirada hacia Tamara, está asustada, puedo verlo en su mirada. Yo me siento de la misma manera, no puedo mentir y decir que nunca quise tener hijos; siempre quise tenerlos, en un futuro, claro, pero quería tenerlos con mi otra mitad, mi compañera, mi mujer. Pero ya no puedo lamentarme, Tamara está embarazada y ya es un hecho, no hay vuelta atrás.
—No te preocupes por eso —murmuro y miro su vientre con detenimiento —. No puedo creer que estés...
No soy capaz de terminar, así que ella lo hace por mi.
—Embarazada, Aren.
—¿Cómo es posible? —pregunto a la nada, llevándome las manos a la cabeza, mis dedos se enredan en mi cabello y jalan con fuerza.
—Aren...
—Nos cuidamos todo el tiempo, nunca olvidamos hacerlo, apenas estuvimos juntos estos últimos meses, ¿cómo es posible? —comienzo a caminar de un lado a otro, pensando en las mil posibilidades—. Tal vez...
—¡Aren! —exclama ella, interponiéndose en mi camino—. Los accidentes pasan, ¿Bien? Tal vez algún preservativo se rompió o no lo sé, estuvimos juntos dos veces, alguna de esas tuvo que ser.
Ella habla como tratando de convercerse a si misma de lo que dice.
Cierro mis ojos con fuerza, sabiendo que lo que dice tiene mucho sentido; está más que claro que ese bebé es mío, ¿de quién más si no? Yo soy el único con el que ella tenía intimidad, debo hacerme cargo porque en pocos meses... Tamara me convertirá en padre.
—Lamento que esto esté pasando —la voz de Tamie me regresa a la realidad—. Lamento que suceda justo ahora que pareces estar finalmente enamorado de verdad, lamento estar arruinando su relación...