De a Tres

EPÍLOGO

El día llegó sin estruendo. No hubo discursos ni intentos de corregir lo ocurrido. Lo vivido no se explica: se asume. Algunas historias no terminan con arrepentimiento ni con celebración, sino con una certeza incómoda: nada vuelve a ser exactamente igual después de haber cruzado el umbral. La noche fue una elección. El amanecer, la consecuencia




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