De cero a siete, cosmos

Capítulo 22 Desenlaces

Los chicos llegan a la casa de Oscar, aquel día sin que lo supieran algo grande estaba por suceder.

- Buenas Oscar. – Decía Del.

- Buenas a todos.

- Que es lo que toca hacer hoy, patrullar, topografía, solo dilo. – Decía Bruno.

- Bueno hoy toca un poco de esto y aquello, por lo que será un día ocupado lo bueno es que tenemos un largo día por delante, no lo creen.

- Algo así. – Decía Pist.

- Bueno en marcha, tengo los cronogramas de actividades justo aquí. – entregaba algunas carpetas a los chicos. – Entonces eso sería todo por el día de hoy.

Con aquello los chicos seguían hablando y realizando actividades en su pueblo, llevaban ya un tiempo con ello. Era su último fin de semana que tenían, la última semana de clases, en ese momento al recibir las hojas llego un correo interesante.

El cual tenía marcado como respuestas de el examen de admisión. Al mirarlo los chicos miraron directamente a Edward quien, apresuradamente sacaba su celular miraba al cielo y había una cruz. Los chicos miraron el resultado.

El silencio invadía la sala, nadie decía nada por momentos, en ese punto Isaak enseñaba su resultado “No aprobado”, David se reía enseñando el mismo resultado, todos los chicos se reían de aquel resultado. Exceptuando Edward, quien miraba completamente asombrado sus resultados. Miro a los chicos con una expresión de horror y enseñaba finalmente el mensaje.

“Hola Señor Edward, los resultados de su examen fueron finalmente procesados y evaluados, es difícil decirlo para todos en este punto, pero la academia a puesto este año un examen mucho más complicado de lo habitual, esto debido a las preocupaciones del gobierno, por lo que nos teníamos que adaptar a las nuevas normas impuestas sobre nosotros dando como resultado de la admisión de poca gente, lamentamos las molestias los resultados, esperemos nos disculpe, esperemos tenga suerte el próximo año.

Resultado: No aprobado”

Con aquellas palabras todos quedaron en silencio, Oscar no sabía tampoco que decir, Edward tomaba las hojas y salía en silencio sin mucho más que agregar en ese punto, los chicos se sentían ajenos a su dolor, pero comprendían que sus sueños se habían frustrado.

Todos volvieron a sus actividades ese día.

En otro lado desconocido, se encontraba Sebastián tratando sus heridas, un mundo de tonalidades Mate, resplandecientes, destacando el con su piel opaca y poca brillosa, las personas lo miraban desconcertada, aunque estaba herido estaba escapando de algo, algo desconocido.

Se ocultaba detrás de un basurero, mirando uniformes grises, armaduras completas, con armas verdosas, en el chaleco marcaba Hijos del Verso. Rectificaban el área y salían en otra dirección, las heridas de Sebastián se remontaban a días atrás. Cuando había escapado de los chicos, había terminado mal herido quedándose en su antigua casa, donde encontraba su cadáver. Enterrado cerca de su estanque. Miraba su cuerpo regenerarse rápidamente hasta que un golpe levantaba la tierra, poniéndolo en aprietos, al mirar en todas direcciones no miraba a nadie.

Otro impacto en la tierra, con ello comenzaba a preocuparse y mirar hacia los lados, con ello encontraba finalmente un punto tan difuso en el cielo, la luz de la noche los reflectaba, encima del todo se encontraban oficiales del verso, apuntando con un rifle completamente plateado. Mirando el destello, salir, lo miraba lentamente, el destello verde que salía de él. Apeliterium.

Corría hacia las montañas, transformándose en su forma viscosa cubría rápidamente gran terreno. Miraba detrás de él las naves sombras difusas eran rápidas, hasta que lanzo algunas agujas hacia ellos, que finalmente se mostraron, tenían lo que parecía ser unas motocicletas levitando en el aire, tenían el casco completo, de visores verdes, y armas en la espalda, de la cintura sacan lo que parecían ser pistolas y comenzaban a disparar,

Evitaba los disparos rápidamente, acercándose finalmente a una de los bucles temporales, entraba en él y miraba detrás de el con la esperanza de que no lo siguieran. Mirando apareces aquellas dos patrullas, la persecución se alargaba más de lo que él quería no podía cancharse, pero en ocasiones los disparos acertaban dejándolo poco a poco herido.

Hasta que en aquel mundo de mates finalmente estaba mostrando su forma humana, completamente agujereada, con ello miraba su herida recordaba cuando fue humano una herida letal, choreando sangre, ahora solo contemplaba un agujero en él.

Caminaba mal herido por aquel lugar, lo miraba finalmente, un lugar tan disto pico, edificios de un color brillante, entorpecidos por la edad, no comprendía si estaban desgastados o no, pero a lo lejos miraba una zona diferente.

Se dirigía ahí, sus heridas se comenzaban a regenerar lentamente.

Llegaba a una zona residencial. Las casas tenían un color pastel más agradable a la vista, con ello observaba detenidamente a lo que eran las personas, unas manchas de baba recorrían las calles, cambiaba algo intranquilo mirando aquel mundo tan extraño, queriendo transformarse en una de esas babas, pero sus heridas le imposibilitaban aquello acción.

Se había perdido entre los edificios, si salía de aquella zona, el color mate complicaba su visión de tal manera que se confundida más de lo que estaba.

Sentado en una banca se ponía a pensar cuantos días habían pasado ya desde aquella vez que había mirado a los chicos, había mirado como asesinaban a muchos de sus amigos a sangre fría, personas confiadas que habían matado por sobrevivir, era una falta de respeto para el que otros hicieran lo mismo.

- ¿Qué es lo que hace? Un ser como tú, en un mundo de este tipo. – Decía una voz misteriosa.

Sebastián miraba hacia arriba y miraba a un hombre de tirantes de mirada tranquila.

- ¿Quién eres?

- Eso no importa mucho por ahora joven, tenemos que sacarte de aquí. La guardia de los hijos del verso te busca, que es exactamente lo que hiciste.




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