En el lado del escuadrón 258, se encontraban avanzando por el camino. Revisaban sus suministros, las raciones en ese punto eran bajas, pero no alarmantes.
112 horas, se encontraban acampando en aquel lugar, las unidades habían dormido lo suficiente, pero en ese punto la comida se volvía un problema se habían acabado ya el 80% de las raciones.
- Jeremy, podemos hablar.
- Claro.
- Que vamos a hacer ahora, somos más de 300 personas, los suministros se están agotando.
- Lo sé, tendremos que seguir avanzando.
- Solo tendremos comida para el próximo día, si seguimos siendo muchas personas todo eso se agotará.
- Eso lo tengo muy presente, pero créeme que necesitamos comer Roberto, es importante, aunque no sea mucho es necesario que la gente sienta un toque de casa.
- Comprendo.
- Nos moveremos en 10 minutos, avisa a los capitanes.
Llegaban comandantes de otros escuadrones.
- Jeremy los chicos se alteran, tenemos que encontrar una solución rápida, habrá problemas con las personas que no tienen armas. – Decía Francisco.
- Si en eso tienes razón, no podemos sacar armas de la nada, aún tienen las armas secundarias, sus pistolas, son el último recurso, pero tampoco van desprotegidos.
- Nos piden más suministros ellos, para equilibrar las cosas. – Decía Richard.
- Bueno no podemos darnos ese lujo, además ellos fueron quienes realmente tiraron sus armas no nosotros, los que las perdieron por entretener a la bestia se les entrego un arma y algo de munición.
- Es complicado tener a todos contentos, y más si los que se quejan son solo una minoría. – decía Andrés.
- Por ahora nos centraremos en algo mucho más importante no lo creen, tenemos que movernos. Los suministros se acabarán, gastamos más de 600 filtros para dormir, tenemos que rendir las otras 16 horas del día. Así que movilicémonos, antes de encontrarnos con las unidades EC4.
- Claro, avisaremos a nuestros pelotones.
Con aquello quedaban solamente los 4.
- Estas cansado Jeremy.
- Un poco, no quería ser comandante, pero el escuadrón de carne de cañón son personas que realmente no son soldados, mira a Francisco, tiene apenas 30 años, no tiene pelo, creo que solo era un oficinista. Andrés es un chico deportivo, pero no parece estar echo para la guerra. O Richard, casi de mi edad, me sorprende que pueda moverse tan bien.
- Bueno la guerra nos muestra lo peor de nosotros. – Decía Trevor.
- Si lo hace, vámonos en marcha. Tengo novedades, tenemos nuevo mapeo de la zona. Con la exploración y el conteo… quedamos un total de 1000 unidades aun en batalla.
- Eso es genial.
- El mapa encontrado es sin duda lo más curioso de todo, ni siquiera estamos en zonas centrales. Estamos en las esquinas, para acceder a zonas centrales son caminos diferentes. Tenemos contemplado todas las esquinas de la colmena solamente tenemos que encontrar el centro. Pueden mirar aquí.
Enseñaba el reloj, en ella se mostraban círculos irregulares y pasadizos, largos, más de 50 de ellos en azul, zonas que las unidades habían revisado. Mientras que el centro permanecía oscuro, algunas partes de color gris, otras en rojo. Las grises eran áreas que no habían sido visitadas, las rojas representaban zonas donde se desarrollaba conflictos contra las termitas. Tenían un marcador de ambas unidades:
UDCDC: 14,000/1000.
EC4: 50,000/49,874.
- Son demasiadas las unidades de elite desplegadas.
- Lo que realmente es sorprendente es que han muerto tan pocos de ellos. Si encontramos algún cadáver o arma de ellos, tendremos posibilidades diferentes.
- Creo que eso sería ir en contra del Gobierno.
- Si lo es, pero en este punto no tenemos muchas alternativas. Tenemos que sobrevivir.
- Si.
Las unidades estaban listas y sin más que decir nuevamente se panonia en marcha avanzando por el ultimo túnel que tenían. La información que revelaba era la última sala disponible, lo más probable era que se encontrarían con lo último de infantería que quedaba de sus escuadrones.
Mientras que en la zona marcada con rojo era 4 escuadrones EC4 peleando contra una avalancha de termitas no paraban de aparecer, con ello algo era evidente.
La organización era diferente, frente a ellos una ola gigante de fuego paraba en seco a todas las termitas. Mientras que unidades se quedaban atrás y disparaban algunos con fusiles de asalto, otras escopetas, pero el fuego concentrado impedía que millones de ellos se acercaran, las pocas que se acercaban eran rápidamente eliminadas, algunos utilizaban ametralladoras pesadas disparando desde la cima del todo, con ello las termitas caían, el blindaje era pasado como si fuera mantequilla. El problema real para esos escuadrones no era el número de enemigos, si no la munición llevaba frenadlos durante 5 horas, pero no podían avanzar, equipos de 4 integrantes avanzaban para intentar entrar, pero las comunicaciones so cortaban cuando se alejaban 200 metros.
Habían mandado en ese punto 50 escuadrones. La destrucción que generaban era evidente, pero parecían que las creaturas no tenían fin. Las fuerzas se habían reducido un 10%, desde el último reporte, por lo que comenzaban a avanzar con las murallas de fuego, habían avanzado casi a llegar a donde aparecían las termitas, con grandes cortinas de humo, el olor a chamuscado y ador a carne quemada era evidente, las reservas de municiones habían bajado el 20 por ciento para ese escuadrón.
Cuando las termitas dejaban de aparecer por montones miraron un túnel que daba hacia lo más bajo tiraron una véngala donde no miraban el final, tiraron un tanque de combustible con cronometro, esperando que eso diera resultados, la explosión fue ruidosa y se escuchaba por todo el lugar, pero el agujero seguía en ese punto.
Por lo que uno de los chicos trajo en su mochila una bomba de esterilización.
- Comandante de armas, el código.