Capitulo 28 Sueño VI el camino de la codicia
Despertaba en un bosque oscuro, me sentía vivo, no miraba nada a excepción del claro de la luna, el rechinido de los árboles me daba un escalofrió que me recorría todo el cuerpo, miraba en todas direcciones, los árboles parecían tener rostro, todos mostrando angustia y agonía, todo aquello me mostraba un sinfín de dudas, preguntas normales.
¿Como había terminado en ese lugar?,¿Quién era exactamente? El sonido del bosque me dejaba alerta a lo lejos mire un brillo tenue anaranjado. Como polilla la seguía me acercaba con paso seguro. Susurros apenas audibles de los árboles, era algo que simplemente no comprendían, un idioma diferente, o eran quejas de algo que desconocía por completo.
Estando en el lugar donde provenía el fuego no era más que una hoguera, troncos acomodados en los lados, aquello me dejo desconcertado, mire en todas direcciones, no había nadie. Aquello me resultó extraño, pero decidí quedarme unos momentos en aquel fuego, eso se sentía de alguna manera tan reconfortante que simplemente bajé la guardia, detrás de mi aparecía lo que era y podía escribir una sombra de alguien, esta se sentaba con cautela amenazándome con una rama podrida.
- ¿Puedo ayudarte? – decía la sombra extraña.
- Perdón… era tu hoguera, solo… en este bosque tan oscuro y siniestro fue la única fuente de luz que encontré no quería incomodarte.
- ¿puedes hablar eso de por si es bastante extraño?
- A que te refieres… no hay más personas por los alrededores.
- Quieres un consejo. ¿Deja de acercarte a la luz de otras personas?
- Solo…
- Está bien, eres nuevo tuviste suerte que fuera yo. De ahora en delante no entres con mucha confianza con las personas.
- Pero solo eres una mancha negra, como humo me amenazaste con una rama podrida.
- Entonces no podemos distinguirnos realmente.
- Como puedo salir de este bosque.
- Camina derecho por el norte, eso te llevara a otro lugar diferente, el bosque es un lugar sombrío y siniestro, siempre es de noche y cuando el sol sale solo es en los atardeceres. Una luz anaranjada proveniente del oeste.
- Que es lo que hay saliendo de esos lugares.
- Es el camino más corto de todos, del saldrás y te encontraras con un rio que divide todo, no es un rio convencional, uno de sangre, cadáveres y personas intentando escapar de ese lugar. Si tienes suerte te puedes encontrar uno de los puentes, pero claro. Jamás es tan fácil, lo que encontraras es simplemente guardianes.
- ¿Qué tipo de guardianes?
- Mutros, grandes y feroces, siempre preparados para matar y alimentar más el rio, si llegar a pasar… creo lo que encontraras sería el desierto de la fosa.
- Que tanto tiempo me tomara llegar.
- No mucho 2 horas si continuas en línea recta. El problema no es salir, el problema es cruzar.
Con aquello sin más que decir me alejaba de aquella conversación enfocado en salir de aquel bosque, las caras humanas cada vez eran más entendibles, comprendía finalmente lo que decían era simplemente quejas de dolor. Esperando el perdón, el ser escuchados por alguien, avanzaba en silencio mientras las quejas se habían evidentes.
- Perdónanos.
- Libéranos de este tormento.
- Comprendemos nuestros pecados.
- No nos abandones ahora.
- Ayúdanos no sabíamos lo que hacíamos.
Cosas como esas se escuchaban y repetían constantemente. Los árboles con rostros dejaban de mirarse después de más de una hora caminando, entonces finalmente el olor a altas concentraciones de hierro y podredumbre golpeaba mi nariz, eso me daba nauseas, haciendo que casi vomitara en algún ocasión, pero continuaba centrado en mi camino, no dejaría que aquello que me habían dicho aquella creatura fuera en vano, humano o no tenía que salir de ese lugar.
Los árboles que estaban en esos lugares simplemente estaban destruidos, dentro de ellos se miraba sangre escurrir de ellos, algunos aún se quejaban y agonizaban. Uno en particular me había llamado la atención, estaba completamente partido, de golpes de un hacha, sangre emanaba de él, y lo miraba, al mirarme en sus mirada no había culpa como los demás si no algo más.
- Que hace aquí, solo de paso. – exclamaba el árbol.
- Si, de paso, que te paso exactamente.
- No quieres saberlo.
- No eres como los demás árboles, todos buscan algo.
- Si todos buscan el perdón, por lo que hicieron.
- Y tú no porque
- Simplemente supe lo que hice, no me arrepiento, eso salvo a mi familia, asumí la culpa por ellos y mira donde termine, no me importa realmente pasar toda mi vida ni el tiempo que pase aquí. Todo lo que me pasa es sin duda justificado y comprendo que esto es solo una fracción de lo que debo de sufrir.
- Eres alguien importante en tu vida.
- No realmente. Solo un humilde granjero, que por situaciones de la vida tome la elección que tenía, si no lo hacía… mi familia sufriría las consecuencias, simplemente mis preocupaciones tomar un rumbo diferente.
- Cuéntame más sobre tu familia
- Bueno que te puedo decir, tierras heredadas de hace años, mi abuelo fue granjero, mi padre fue granjero y yo termine siguiendo sus pasos, mi esposa fue escogido por mi padre, como mi madre, aquello era algo normal, una vida muy simple, para humildes granjeros. Tuvimos 2 hijos una niña y un niño, mi esposa fue bastante fuerte y dio 2 grandes niños sanos y fuertes y aun así sobrevivió a todo eso, simplemente me enamore perdidamente de ella con sus acciones.
- ¿Sabes leer y escribir?
- No… no era necesario, solo trabaja en la tierra, araba, ponía semillas las cuidaba un ciclo sin fin. Los inviernos largos, poca cosecha, un impuesto exagerado, pero a pesar de todo… simplemente no estaba seguro de como terminaron las cosas. Al final lo que importo es que mis hijos ni mi esposa tendrán mis condenas.
- Como estas tan seguro de eso.
- Yo lo vi con mis propios ojos, como era castigado, encerrado por mis cimientes ante la iglesia, esperando mi muerte. Pero… me mantenían con vía llegando una edad donde y no le fuera útil a mi familia. Me liberaron cuando casi todo mi ser falla, me volví una carga para mi familia, mi esposa estaba muerta, tenía nietos, ambos varones, aguante solamente 3 meses más hasta que finalmente morí. Al final termine en esto, no es una historia tan trágica como se piensa. Sin arrepentimientos, sin culpas, comprendo lo que hice y lo acepté. Eso es lo que todos aquí presente tienen que hacer.