La noche caía en la selva las grandes murallas cubrir un gran perímetro, dentro de ellas había viviendas de un color café claro, con ventanas donde solo se cubrían con cortinas de telas gruesa, la arcilla era lo más destacado en toda la infraestructuras de aquel lugar.
En el centro de todo se había reunido el pueblo en un gran podio, niños, jóvenes y ancianos se reunían en torno a él, se miraban curiosos y algo ansiosos, la última asamblea de aquel tipo se había hecho desde hace mucho tiempo.
Aal temor aquel discurso se miraban poco emocionados al respecto, la gente parecía no comprender realmente la situaciones tenían enfrente de ellos, pero captaban las condiciones se levantaban los pocos en armas y daban casa esa noche a Sebastián, quien no sabía nada al respecto de aquella situación tan complicada que tenía entre manos.
Sebastin avanzaba por la densa selva, moviéndose con cuidado y peleando contra aquellos creaturas, comprendí poco a poco la debilidad y los puntos débiles de las creaturas. Las primeras horas sufría constante me pelear con 2 de ellas a la vez.
Las adversidades en aquel mundo era algo que el propio Sebstian desconocía por completo, se pregunta dentro del ¿Qué eran exactamente aquellas creaturas que parecían simples perros?, ¿Por qué eran tan resistentes?, y aquel factor curativo los hijos del verso serían los responsables de aquello se preguntaba, pero ya no tenía mucha importancia real, estaban muertos, a fin de cuentas. Toda su civilización él había escapado con un objetivo en mente.
Las cosas se habían complicado un poco, pero comprendía perfectamente el plan que tenía que trazar, con la ayuda o sin ella lo completaría.
Sus sentidos se agudizaban en la completa oscuridad del entorno comprendía más de lo que realmente podía adoptarse, con aquello en mente volvía a sus rices, comenzaba dominar cada una de sus habilidades nuevas, comprendía mejor la estructura de su cuerpo y con eso cada tomo de su ser, sin palabras por cumplir y con un objetivo claro todo se miraba muy recto en su forma de ver.
Solo miraba un camino recto, donde miraba al final del camino a aquellos chicos alcanzándolos con cada ataque, memorizando su forma de pelear y acertando golpes letales para matarlos de un solo golpe.
Todo aquello era interrumpido por pasos que se escuchaban en todas direcciones. Aquello le erizaba la piel, los sonidos se apagaban y miraba Sebastián en todas las direcciones. Sin mirar nada por la escuridad hasta que lo escucho, el ligero zumbido de algo acercarse. Apenas pudo reaccionar a lo que se acercó una flecha le rozaba el hombro, mirando en la dirección de la que venía, escuchando otro zumbido de la parte trasera de él.
Genera una escudo del suelo y cubera las fechas provenientes de múltiples lados, del suelo aparecía una granada de gas y de humo y las lanzaba arriba de él. El impacto era tal que revelaba a varios de sus atacantes. Sin dudarlo lanzaba cuchillos a matar, los cubran con sus arcos aquello destrozándolos al instante. En solo segundos atacaba y desaparecía.
Los perseguidores no eran novatos sabían completamente como atacar a su propia especie, lo único que ganaba el propio Sebastián era que tenía conocimiento futuro armas desconocidas para ellos trampas más complejas y sobre todo un simple objetivo.
Desaparecía por momentos conocía realmente que su entrenamiento había cambiado ahora no necesitaba matar realmente animales si no a su propia especie, se habían revelado contra él, tomaba el suelo y comenzaba a generar ropa nueva completamente negra, un casco con lentes de visión nocturna, cuchillos y una ballesta, el mismo modelo que había utilizado Isaak contra él.
Se levantaba rápidamente y desaparecía en las sombras el color verde era lo único que miraba, cambaba los lentes al momento por unos términos rápidamente, los cuerpos de los Venator no emitían calor, pero podía detectar las siluetas, miraba como aquel grupo se reagrupaba rápidamente y lo buscaba de una manera rápida y precisa, lo perseguían por su olor, al reconocer aquello, del suelo generaba un quita olores que parecía solamente mezclarse solo teniendo un olor a tierra, golpeaba el suelo y plantaba una trampa, dejando un palo del varios hilos delgados cruzaban todas las direcciones y esperaba, no duraría mucho tiempo para que los exploradores comenzaran a seguir el rastro.
Llegaban en cuestión de segundos miraban rápidamente que había montado un trampa. Avanzaban con cautela, pero Sebastián miraba desde arriba de la copa de un árbol, la trampa era simplemente algo extraño, solo miraban un bulto de tierra con un palo sobresalir del todo. Todos se miraban confundidos, el grupo total que lo había ido a cazar eran más de 35 de personas, todos con arcos y flechas. Inspeccionaban la tierra y tiraban él lo que había montado. Todos se reunían sin comprender realmente donde mirar, sin poder localizar el rostro de Sebastián.
En ese preciso momento Sebastián deja caer su mano y de arriba del todo caían varias latas que explotaban al instante, aquello solamente era pintura brillosa de un olor tan desagradable, todos quedan completamente marcados por ella un color naranja se asomaba de sus cuerpos, fue cuando Sebastián disparo por primera vez con la guardia completamente baja uno de aquellos hombres había caído con un disparo limpio en la cabeza al mirar a su compañero caído rápidamente se ponían alerta. Intentando volver a la oscuridad, un segundo disparo se escuchaba. Habían triangulado a Sebastián, pero aun así las flechas letales impactaban en sus compañeros, lo que ellos comprendieron tarde es que lo que realmente replicaba eran flechas con puntas de Apeliterium aquello dejaba impactado a sus perseguidores tenía la herramienta y la utilizaba contra ellos.