De cero a siete, cosmos

Capitulo 33 Destinos separados

La leyenda de las almas del pasado

De un tiempo para otro en una época desconocida, donde las personas eran juzgadas por acciones y no por papeles existan los renombres concedidos, personas de la nobleza, personas poderosas, los tiempos cambian, las personas no en los años de antigüedad del conocimiento, todo se reduce a exactamente lo mismo, aprendizaje.

Los años que la humanidad prosperaba eran eras donde se conocía perfectamente lo que los humanos querían, siempre llevando al mismo camino, poder, quienes lo tienen todo jamás se preocupa por intereses ajenos.

El hierro forja el camino de los hombre, pero a la vez es el mismo que lo destruye, crear armamento capaz de detener todo, para tener con que enfrentar a alguien que realmente no merece la pena, pelea de poderes absurdas, donde claramente las personas no son realmente un tercio del verdadero poder de las personas. La propia población que en sus momentos solo se dejan controlar jamás tomaran la iniciativa de algo.

En los tiempos antaño el mayor de los orgullos que se tenía registrado era el hecho de forja, blandir el metal por horas a temperaturas extremas para forjar, herramientas de todo tipo como las protecciones, quienes forjaban lo hacían con orgullo, cientos de minerales, cientos de tipos, patrones. Todo aquello se perdió con el tiempo, los años pasan y las personas por egoísmo, o algo más simplemente dejan de compartir aquella información.

Convirtiéndose en cosas escasas, uno de los minerales más resistentes conocido por los mundos es el Apeliterium, un mineral que se desconoce del todo, su origen, y su formación, su descubrimiento fue en si algo de lo más extraño, excavaciones de vetas de hierro explotadas, de ellos aparecían el mineral verde iridiscente, las personas lo tomaron con miedo y algo más. Incertidumbre de lo que realmente era capaz de hacer.

Los más hábiles herreros trabajaron el creando imperfecciones de espadas y algo más, material menos duradero que el propio acero parecía que su uso solamente serviría para una única cosa decoración, sin saber realmente el potencial del mismo, durante los próximos 200 años solo tenía un solo uso, crear vasijas elegantes.

Un herrero desconocido creo la forma correcta de utilizar el material, una forma inusual y poco convencional, el material reaccionaba a ciertos elementos, cierta acciones por lo creo el primer modelo de todos un cuchillo tan afilado y tan resistentes, que al momento de preguntar al herrero quedo completamente fascinado por su creación.

Los años pasaron, de cuchillos paso a utensilios, de los utensilios a armas, después de eso solamente una cosa era clara, protección, un material tan extenso que los grandes solo necesitaban una sola cosa de él, querían protección, quien tuviera más armaduras de ese estilo seria simplemente la persona más poderosa, con aquella responsabilidad, el herrero creo una debilidad, a las propias armaduras, ya no era herrería normal, herrería de Algorito, para escribir sobre la armadura, creo la piedra blanca, con el nombre Algorito, para escribir patrones en ella, la cual con el simple hecho de existir se desgastarían, creo el propio algoritmo de letras y caracteres especiales para utilizarla, con la finalidad de no crear ejércitos invencibles, conocía perfectamente que las naciones al enterarse de eso lo matarían.

De esa manera el desapareció por la eternidad, las armaduras duraban solamente pocas batallas, y se volvían obsoletas, el herrero desapareció llevándose consigo la forja principal, sin conocimientos se desconocía el paradero de cómo crear aquello, nadie podía forjar el material de tal manera, que aquel conocimiento se consideraba extinto, hasta que el propio herrero enseño a alguien más, en ese momento la humanidad había descubierto más minerales de Apeliterium, ahora solo era considerado piedras bonitas y raras, el descendiente directo del primer forjador, se empeñó en una cosa mejorar los diseños de su maestro, el material se consideraba desperdicio en sí, compro material para adornar los muros de la aldea, aquello levanto sospechas, de esa manera el segundo forjador, fue conocido por el mundo, la historia se repetía, quinto forjador, descubierto.

Noveno forjador descubierto y desaparecido, todos aquello habían cumplido un propósito, conocimiento futuro, creando una colección de apuntes, con los cuales los nuevo artesanos y forjadores comenzaban a trabajar las piedras de Apeliterium se volvieron en su momento prohibidas ya que se consideraban indignas por el renombre de los forjadores, las piedras de Algorito por otro lado eran consideradas piedras rúnicas legendarias, al mirar como levitaban y escribían en un blanco celestina se consideraban enviadas por los dioses. Por lo que las iglesias retenían estas piedras ferozmente.

Hierro y azufre, metales contra metales, las palabras que se podían traducir de los antiguos textos. Se conocía poco de la las antiguos textos de los forjadores. Pero algo quedo al descubierto, los planos para un pedazo de armadura, los guanteletes de un idioma desconocido.

20 años tardaron la nobleza en refinar el primer mineral de Apeliterium teniendo una pureza del 82%, el forjador numero 13 fue descubierto y entregado a la nobleza, sin mucho éxito no se reconocía nada al respecto, murió con el mayor secreto con él.

En ese tiempo por primera vez notaron que en una sola aldea algo destacaba los pocos guardias blandían armaduras azuladas, de un color turquesa hermoso, la nobleza investigaba quienes realmente habían creado aquellas obras de arte, con ello descubrieron que todos los que Vivian en esos lugares eran realmente los forjadores, cientos de ellos con el conocimiento para crear un ejército inmortal.

La decisión fue simple, aislaron completamente con lo que ellos no contaban era que estaban preparados para aquello, los meses se volvieron años y esa aldea era como los nobles temían, una fortaleza de seres inmortales, lo que ellos querían tan cerca y a la vez tan lejos.




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