De cristal roto a palomas blancas

Capítulo 1: Cristal Roto

Todo comenzó con un instante.

Un segundo fue suficiente para cambiarlo todo.

El ruido fue seco, como el de un cristal estrellándose contra el suelo. No importaba si el vidrio existía de verdad o solo dentro de su corazón; el resultado era el mismo. Todo estaba hecho pedazos.

Las palabras aún resonaban en su mente, una y otra vez, como un eco imposible de apagar. Intentaba convencerse de que era una pesadilla, de que despertaría y todo volvería a ser como antes. Pero la realidad era mucho más cruel.

Las lágrimas aparecieron sin pedir permiso.

Cada respiración dolía. El pecho pesaba tanto que parecía imposible volver a llenarlo de aire. No había respuestas, solo preguntas que crecían con cada minuto.

¿Por qué?

¿Qué hice mal?

¿Cómo pudo terminar así?

El silencio era insoportable. Hasta los objetos de la habitación parecían observarlo mientras permanecía inmóvil, incapaz de recoger los pedazos invisibles de sí mismo.

Quería gritar.

Quería romper algo.

Quería despertar.

Pero nada cambiaba.

Era la primera vez que comprendía que algunas heridas no sangran por fuera. Se rompen por dentro, donde nadie puede verlas.

Y cuando un corazón se rompe por primera vez, el mundo entero parece hacerlo con él.

No existían filtros que suavizaran el dolor. No había palabras de consuelo que lo arreglaran. Solo quedaba enfrentar aquella verdad que se negaba a aceptar:

Se había roto.

Y, en ese momento, se sentía únicamente como una víctima de su propio dolor.

El impacto apenas había comenzado. El verdadero viaje todavía estaba por empezar.




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