De Dama de Honor a... Novia!

Capítulo 18. Verdades Increíbles

Después de esa caída en el espiral de la oscuridad mi mente se había sumergido en un silencio total en una calma completa que aunque quisiera no pudiera alterarme porque donde me encontraba me lo impedía. Me dejé llevar y me sentía volar en una oscuridad hasta que luego de lo que parecieron horas comencé a oír murmullos, aunque toda yo no podía emitir ruido alguno o tan siquiera moverme. ¿Porqué ocurrían estas cosas? Comenzaba a desear volver a casa todo esto se había convertido en un infierno y quisiera poder escapar de aquí. ¿Porqué no puedo despertar de una vez?  

 

- Julia? Puedes oírme? - Esa voz, era el señor Alexander. - Tranquila, tomate tu tiempo para abrir los ojos, tuviste una fuerte caída.  

 

- Agua... - Fue lo único que pude decir, la garganta me impedía hablar lo sentía reseco y rasposo.  

 

El señor Alexander me comprendió y me dio de beber, gracias a eso pude recuperar el habla. Aunque sentía una leve punzada en la cabeza.  

 

- Que me paso? - digo ahora que podía hablar bien, observé mi alrededor y pude darme cuenta que estaba en la cabaña aunque no veía a nadie más. - Dónde están los demás?  

 

- Tranquila todos están preocupados esperando a fuera, eran tantos y hacían mucho murmullo así que les pedí que esperaran fuera.  

 

Luego de que el señor Alexander haya corroborado que mis signos vitales estaban bien y que era capaz de soportar a todos decidió ir a dar aviso, en cuestión de segundos tenía a mi madre abrazándome mientras lloraba y mi padre queriendo controlarla. También estaban presentes los señores Reyes y la señora Alexander, mis amigas y los chicos entraron revolucionando todo.  

- Tranquilos todos, estoy mejor. No hagamos un drama, no es necesario.  

 

- Dime cariño, la niñera de los Martinelly fue la que causó todo esto, la pondré fuera de esta casa en cuestión de segundos.  

 

- Alicia no, no es necesario causar más problemas. Ahora cuando me encuentre mejor hablaré con ella y aclaremos todo, no te preocupes.  

 

- Como quieras. Nos iremos y te dejaremos descansar.  

 

- Si, Ryan quiero que la supervises y cualquier cosa me avises.  

 

- Nosotras también nos quedaremos a cuidarlas señor Alexander. No se preocupe.  

 

Luego que todos se fueran y nos hayan dejado solos ya las tenía a Xime y Dani sentadas en la cama junto a mi. Podía ver que estaban ansiosas por preguntar cosas además veía que tenían esa mirada de cotilla tan característico de las periodistas.  

 

- Que ocurre con ustedes? - pregunto.  

 

- Queremos saber que ocurrió con Ángela y porque no quisiste que mi madre la sacara a patadas.  

 

- Espera, aun no. Los chicos fueron a preparar un poco de té.  

 

Luego de unos minutos los chicos llegaron con una bandeja y varias tazas para acompañarme ya que el señor Alexander me recomendó una taza de té de tilo para mis nervios. Ya con la taza en la mano les conté a las chicas todo lo ocurrido palabra por palabra.  

 

- Entonces no comprendo por qué no quisiste que Alicia la echara de la casa - pregunta Mason.  

 

- Recuerdan que les comenté que estaba por conseguir los audios de la llamada de aquella noche? Bueno, esta tarde mi contacto me dijo que las tendría además esa chica dijo algo que me alertó por completo con algo.  

 

- Que cosa - Dice Ryan confundido, él estaba presente conocía las palabras de Ángela de aquella discusión pero tal parece que el sexto sentido de una mujer solo es capaz de percibir entre lineas.  

 

- Miren, en algún momento dijo algo así como que Esteban la defendería. Me llamó la atención la naturalidad con la que hablaba de él, la confianza, es extraño. No me extrañaría esa confianza con Florencia siempre las mujeres adquieren rápidamente esa conexión pero ¿Esteban? Es la persona más fría y antipática, no tiene la gracia como para caerle bien a alguien.  

 

- Entonces que estás queriendo decir?  

 

- Algo ocurre entre ellos dos pero a la vez creo que también tiene que ver con Alexis y Florencia. No se aún no termino de armar el rompecabezas por eso no quería que ella se fuera de la casa.  

 

- Wow! Tus instintos dan miedo pero es increíble que teniendo un pico de presión y un golpe fuerte hayas tenido tiempo para pensar en todo eso. - me dice Jesse mientras le hace señas a Ryan - Hermano te compadezco, elegiste a la más conspirativa.  

 

- Ya basta. Déjenla dormir un poco, necesita descansar y todos la están volviendo loca. Tenemos tiempo a esperar a que lleguen esos audios pero hasta entonces debes dormir.  

 

Ryan a empujones los echó de la habitación para luego acomodar la cama para que pueda dormir un poco. Me encontraba un poco desilusionada no quería quedarme sola, ya me encontré sola durante mi desmayo y no quiero volver a sentir así nunca más.  

 

- Ryan? dime tu también te acostarás conmigo, no quiero quedarme sola.  

 

- Obvio amor, no iba dejarte ni un solo segundo. Me tenías loco, no voy a dejar que te apartes de mi. No hasta que estemos seguros de que no tienes nada.  

 

Ryan se acomodó conmigo en la cama, sentirme en sus brazos era sentirme protegida. Me tenía rodeada con su abrazo mientras mi cabeza descansaba en su pecho, podía sentir su corazón latir fuerte y claro. Y con ese latir constante pude tranquilizarme, sabía que esta vez no me encontraba sola. Dormir ya no me aterraba.  

 

¡No! Ese maldito sonido. ¿Quien diablos llamaba?  

 

- Maldita sea - Escucho que Ryan maldice mientras trata de no moverse tanto, aun me encontraba yo en su pecho.  

 

No estaba del todo despierta pero si lo suficiente como para acostarme en la cama y dejar que contestara el teléfono.  




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