El eco de las alarmas y el rugido sordo de los drones de Aegis acercándose a los niveles inferiores de la estación quedan suspendidos en el aire cuando la puerta de la zona de carga se abre de golpe.
El Reencuentro.
Vania aparece entre el humo, con la respiración agitada y la mirada cargada de una angustia que se transforma en alivio puro al ver a Edward en pie. Él da un paso hacia adelante, olvidando por un segundo los planos proyectados y las miradas acusadoras de la resistencia.
No hay palabras de reproche, ni preguntas sobre el secreto de su padre. Vania se lanza a sus brazos y se abrazan con una fuerza desesperada, como si intentaran fundirse el uno en el otro para protegerse del mundo que se desmorona a su alrededor. El beso que sigue es intenso, una mezcla de miedo, pasión y una promesa silenciosa de supervivencia en medio de la frialdad de los circuitos de Aegis.
Por un instante, el Sector 0 y la "puerta trasera" dejan de existir. Solo están ellos dos.
El Regreso a la Realidad.
Es Vania quien se separa primero, aunque mantiene sus manos sobre las mejillas de Edward, obligándolo a centrarse.
— "Están aquí, Ed. Los drones han perforado el muro norte," dice ella con voz firme pero urgente. "Mina te necesita... o mejor dicho, necesita lo que hay en ese terminal."
Edward asiente, con la determinación renovada por su presencia. El calor del abrazo se convierte en la energía fría necesaria para operar.
La Ejecución: El Comando "Icarus"
Edward se vuelve hacia la consola. Sus dedos vuelan sobre el teclado virtual, aprovechando la brecha que su padre dejó abierta hace décadas.
El Siguiente Paso: La Infiltración.
Con el mapa del Sector 0 ahora parpadeando en verde en su retina, Edward mira a Vania.
— “La puerta trasera no se puede abrir desde aquí,” explica Edward mientras guarda el núcleo de datos en su cinturón. “Hay que activarla físicamente en el Distribuidor Central. Vania, si vamos allí, no habrá vuelta atrás. Seremos fantasmas en el sistema.”
Estado de la Misión: