El aire en la cámara del Núcleo es gélido, diseñado para mantener a temperatura óptima los procesadores de la IA de Aegis. Edward no pierde un segundo. Se aproxima a la consola central, una columna de luz azul cian que pulsa como un corazón mecánico.
La Conexión Directa.
Edward extrae los cables de su puerto de interfaz neuronal y los inserta en el zócalo de acceso rápido. Sus ojos se ponen en blanco por un instante mientras su conciencia se sumerge en el torrente de datos.
—¡Vania, ya empezó! —exclama Edward con voz tensa—. En menos de dos minutos, este edificio será un avispero.
La Guardia de Vania.
Fuera, en el pasillo de mármol sintético, Vania empuña su pistola de pulsos, oculta tras una columna. Escucha el eco de botas magnéticas acercándose. Son solo dos guardias de patrulla rutinaria, pero si doblan la esquina antes de que Edward termine, todo habrá acabado.
Vania respira hondo, controlando su ritmo cardíaco para no activar los sensores de estrés del pasillo.
El Sabotaje: Secuencia de Eventos.
Mientras la cuenta atrás desciende, el sistema de Aegis empieza a colapsar desde dentro:
El Clímax de la Infiltración.
—¡Edward, muévete! ¡Vienen hacia aquí! —grita Vania mientras dispara la primera ráfaga para mantener a raya a los refuerzos que acaban de aparecer al final del pasillo.
Edward siente que el sistema intenta atraparlo. Sus dedos vuelan sobre la interfaz holográfica. Con un último comando, ejecuta la "Puerta Trasera".
Resultado del Sabotaje: