De Gitana A Princesa

Melibea.

Hola hermosas princesas lectoras hoy habrá capitulo doble en agradecimiento a ustedes y el apoyo a mi novela, ustedes no imaginan lo feliz que me hace saber que lesta gusta esta locura de escrito.

 

— Tristán ¿Dónde estás? No te escondas de mi por favor —pedía mientras corría por el bosque de celestia, buscando a alguien con insistencia—. ¡Vamos Tristán no te escondas de mi! —exclamaba la joven pelinegra ya un poco frustrada, por no dar con la ubicación de su objetivo, un enorme lobo con un pelaje blanco, como la nieve y mirada ambarina, casi dorada. «Aquella vez dijo que no debía buscarlo, pero como no hacerlo si su presencia era más que necesaria». 

 

Recordar las palabras de aquel día aún le dolían, "Escucha bien por tu bien y el mío, es mejor que no volvamos a vernos, las criaturas de luz y sombras no son compatibles, tu luz buscara purificarme y extinguir mi existencia". 

 

La observaba desde la distancia a decir verdad, él llevaba un rato siguiéndole sin que la joven notase su presencia. 

 

— Tristán no seas así, me escape de casa, solo para verte un instante. —Decía Melibea haciendo puchero y sentándose en una gran roca, cansada ya de buscar a su amigo lobo por el bosque. 

 

—Aquí estoy pequeña llorona. —Tristán agachó su cabeza, para dar unas lamidas en sus mejillas, y limpiar sus lágrimas. 

 

—¿Por qué te escondías de mi Tristán estás aún molesto conmigo? Pensé que era una broma, lo que me dijiste la última vez que te ví.

 

La tristeza de Melibea era obvia, su mirada esmeralda, estaba cristalina, su cabeza baja, apoyada en sus rodillas y sus brazos abrazando sus piernas, la última vez que vió a su niveo amigo de cuatro patas, este la había dicho que ya no se podrían ver, él era un ser de oscuridad y sombras y ella un ser de luz, que irradiaba pureza y aunque aún no madura, en cuanto eso ocurriese. Ella lo purificaría, extinguiendolo a él. 

 

—Pequeña Melibea todo lo que dije era cierto nuestra amistad, no puede ser y ya te he explicado desiste y sigue con tu vida.

 

—No puedo —dijo en un hilo de voz—, mejor dicho no quiero además, no entiendo eso que tú dices Tristán. Soy sólo una humana ¿Qué luz o magia podría tener un humano? 

 

Se levantó para encarar al niveo cuadrúpedo, pero él no dijo nada. 

 

—Solo olvida que alguna vez me conociste. —Se marchó dejando a una Melibea confundida y a la vez molesta. 

 

°°°°°°

 

Se levantó exaltada cada noche despertaba, con el sueño de aquel triste recuerdo, «han pasado ya tres años y desde que Tristán dejó de venir, no soy la misma, vivo enferma y débil, siempre cansada y sin energía para caminar, me siento vacía y lo peor es que a estás alturas, ya no hay ninguna medicina que calme este dolor a veces creo que la única solución es abandonar este mundo vacío y sin sentido, pero están mis padres y mis hermanos Bastián y Melodía, ellos no merecen la tristeza que pasará si yo parto se han esforzado mucho por mi aún así lo que tengo no tiene cura hace poco descubrí el mal que me aqueja y no tiene remedio», pensó decaída. 

 

—Me enamoré de un lobo y lastimosamente, no fui correspondida y tal rechazo destrozó mi corazón. En aquel momento no lo entendía, solo era una niña ahora sé que esos sentimientos de alegría al ver a Tristán, era amor. —Surraba Melibea en la penumbra de su pequeña y adusta habitación. 

 

Había leído libros y el amor, entre seres sobrenaturales es eterno más allá de la vida terrenal; Tristán siente lo mismo que ella siente por él, pero para él no bastó el amor y aún así no correspondió a sus sentimientos. Prohibiendole cualquier cercanía, pero lo que nunca le explico era ¿Qué era un ser de luz? Y que al ella madurar le purificaría.

 

—¿Qué quería decirme? Dioses no le entendí nada. —Se cuestionó frustrada, por el rompecabezas, a medias de Tristán. Pero ella no era una criatura mágica, no entendía la decisión drástica, del lobo con ella ¿Acaso alguien más ocupaba el corazón de Tristán? Miraba el alba que lentamente dejaba atrás las penumbras del lugar, esperaba que así como la luz llegaba a iluminar los rincones oscuros, también se iluminara sus pensamientos quitando las sombras para entender las palabras del lobo blanco y ojos dorados. 

 

..........

 

—Lluvia ¿Ya llevaste el desayuno de Melibea cariño?

 

—No, vida aún no está listo, solo preparo el té de jazmín y estará listo, sabes que nuestra niña adora el té —respondió—. ¿Gastón aún estás preocupado por la partida de Bastián a Aldremir?, cielo recuerda nuestro niño iba a irse con nuestra, autorización o sin ella. 

—Decía Lluvia acariciando su mejilla izquierda y metiéndole un trocito de pan a su boca, había notado tenso a su compañero desde la partida de Bastian. 

 

—Lluvia, debo decirte algo —suspiró resignado—, han habido rumores en la aldea, se dice que Eriol tiene planes de quitarle el trono al rey Darius, sabes lo que cedo significa mujer. 

 

No creía lo que su compañero decía, de ser cierto, estás eran muy  malas noticias, de ser ciertas las palabras de Gastón sus días en la aldea estaban contados. 

 

Gastón vió el miedo en su mujer, pensó que darle esa noticia, no fue buena idea, Lluvia temblaba ligeramente en brazos del gitano, el miedo tomó control sobre ella y como no hacerlo Eriol fue su carcelero por mucho tiempo. De solo recordar, sus lágrimas querían salir desahogando todo el dolor causado. 

 

—¡¿Pero que el rey Darius no tiene un heredero al trono?! —arguyó la gitana  pálida del susto de esa noticia—.  Si Eriol toma Alkarya en sus manos está nación perecerá. 

 

—Lluvia son solo habladurías mujer, quizas solo sean rumores. —Objetaba este para calmar a su nerviosa compañera. 




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