Mi mente me marea en un mar de pensamientos,
con olas que chocan con las rocas,
provocando ondas que cortan el aire de mis pulmones.
Corazón cansado,
alma sedienta de mi sangre
y mente sentada en la estación de mis pensamientos
con maleta en mano para tomar el siguiente tren,
sin siquiera ver cuánto me afecta.
En el valle de la tristeza
me encuentro desaparecido
por las enormes flores negras que tapan mi existencia.
¿Dónde estoy? Ya no me preocupa,
sino el dónde está cada parte de mí.
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Editado: 06.09.2026