Habían pasado tres días sin noticias ni llamadas de Mauro y Libertad empezaba a preocuparse por el supuesto contrato, ya que no había firmado ningún papel.
Como no podía esperar, buscó en páginas de búsqueda de empleo alguna empresa de catering que necesitara cocinero.
Reconoció a varios, pero le llamó la atención el primero de la lista, Janeiro Delivery Gourmet. Y ofrecía un salario mucho más elevado que el que le había estado pagando a ella.
Libertad sabía que Teodoro no podía pagar semejante sueldo y entendió la urgencia, pues al día siguiente tenía ese evento tan controversial.
Neko se había quedado sin comida y se recogió un poco el cabello para bajar al supermercado a por una bolsa del pienso favorito del gato.
Iba a pagar, cuando vio un periódico en la sección de prensa que hay en la zona de cajas. No era especial, hablaba de la última chaladura del presidente americano de turno, de la última metedura de pata del bocazas del gobierno y de la última frontera violada en África. Pero Libertad lo compró.
Llevó a casa todo, y la bola de pelo ya la estaba esperando al pie de la puerta.
—¡Joder, Neko, no me dejas ni bajar a por provisiones!
Dejó el periódico en la mesa del comedor y le sirvió a su gato el cuenco lleno.
Libertad se sentó en el sofá y se cruzó de piernas para leer el periódico. Era el primer periódico de su vida que no compraba por la página central con la lista del sorteo de Navidad. Lo abrió y no se sintió extraña, principalmente porque no le gustaba seguir patrones.
En las páginas de sucesos, se comentaba un divorcio de dos actores norteamericanos que se acusaron en su día de ser alcohólicos.
Levantó el periódico y lo volteó.
—El alcohol solo sirve para desinfectar heridas, y ni eso lo hace bien porque reseca la superficie que toca. —Le enseñaba a su gato la página con una foto pequeña de dos personas esposadas—. Saca lo peor de las personas, ese lado que no quieren mostrar.
Neko sacó su cabeza del cuenco, maulló y siguió comiendo.
Libertad fue pasando página tras página y se paró en las páginas naranjas.
—¡Bolsa! —Observó con diversión los gráficos— ¿Todavía sigue en bolsa GRACE.INC? —Se fijó en el detalle bajo el cuadrante—. No es que entienda mucho de inversiones, pero mi padre tampoco es que haya tenido mucho éxito en estos diez años.
Cerró el periódico con prontitud al descubrirse a sí misma pensando en ese maltratador que era su padre con ella y con su madre alcohólica.
—¿Seguirá habiendo sección de contactos? —media sonrisa, dirigida a su gato, apareció en su rostro.
Ojeó las páginas del periódico con velocidad y no se dió cuenta de que Neko ya había satisfecho su apetito y había saltado al sofá junto a ella.
El gato se irguió a cierta altura y metió la zarpa en la vorágine de páginas, deteniendo a Libertad. Maulló con la intención de indicarle.
—¿Anuncios por palabras, eso todavía existe? —Libertad se sorprendió de sorprenderse y bajó las manos, doblando el periódico por donde aún no estaba doblado y lo volvió a extender—, ¿cotilleamos un poco?
Neko se coló entre sus piernas y se acurrucó con la cabeza levantada para observar las letras del papel como si supiera leer.
La vista de Libertad se frenó en seco al ver la palabra EMPLEO a media altura de una columna. Y una idea cruzó su mente. Quizás lo que ella necesitaba, era un empleo donde su jefe fuera tan anticuado, que aún creyera que los periódicos te contactaban con más gente que caminar por la calle.
Neko se estiró para ver la misma columna que miraba Libertad y ambos dieron un respingo cuando ella reparó en un anuncio en particular, que tuvo que leer en voz alta porque no se lo creía.
—Se necesita cocinero con experiencia para restaurante de hotel de cinco estrellas. Se requiere dotes de liderazgo y carácter. Concertar entrevista con… —Apartó el periódico y miró a su gato— ¿Qué opinas, Neko, opositamos para un hotel?
El gato volvió a maullar y se hizo un ovillo ronroneando mientras agachaba la cabeza con gusto. Ya estaba satisfecho.
Libertad sonrió y llamó por teléfono para concretar una cita. La entrevista; que no sería así, sino más como un casting; sería el lunes a las diez de la mañana.
Cerró el periódico y lo dejó sobre la mesa, sacó al gato de entre sus piernas cruzadas y bajó los pies al suelo.
Estaba teniendo un ataque de ideas con posibles platos para realizar.
Ya había creado hipotéticamente tres o cuatro platos en su mente cuando un nombre apareció en la pantalla de su móvil.
—¿Libertad? —oyó al otro lado de la linea.
—Mauro, ya estaba pensando que me habías llegado a tomar el pelo, grandullón. —Libertad intentó soltar un chascarrillo, pero sonó como una niña contando un chiste malo.
—He redactado el contrato, y, además, empiezas esta noche.
Libertad miró de reojo el periódico.
—Dijiste que no era un trabajo de Escort. —Puntualizó.
—No quiero que te acerques a Lope hasta que empiece a comportarse “agresivamente”, ¿Estamos?
Libertad chasqueó la lengua, no le gustaron nunca ese tipo de condiciones, pero ¿Quién era ella para cuestionar las cláusulas de ese tipo de contratos?
—A ver si lo aclaro, quieres que acuda al mismo sitio, pero que solo me acerque cuando tu señorito esté lo suficientemente borracho para que no me recuerde después. ¿Lo he entendido bien?
—Citándote, Libertad —Mauro tiró de referencia y a Libertad le sonó hasta cariñoso—, ¡cristalino!
Una leve sonrisa genuina apareció en su rostro y supo que el guardaespaldas la respetaba como a un igual.
Cuando se sentía respetada, Libertad respondía con comprensión e igualdad.
—Gracias, Mauro, ¿a qué hora sería?
—Abren el local a las diez de la noche, pero puedes acudir más tarde, si quieres. —le oyó suspirar— yo, al menos, quiero pensar que tienes ropa adecuada para acudir a ese sitio.
—Mauro, me ofendes, soy una mujer de recursos —bromeó—, siempre cumplo mis contratos.
—Es bueno saberlo, Libertad, nos vemos esta noche.
Mauro colgó primero. Libertad se puso de pie en un salto y se puso a bailar cadereando.
—¡Baile y bebida gratis, consumiciones gratis! —Entonaba con muy poco ritmo.
Neko saltó del sofá y se fue a su torre para gatos, acurrucándose en su pequeño altillo y probablemente sonreiría si hubiera sido una persona.
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ceo drama empleada, darkromance y obsesión, tensión emocional intensa
Editado: 16.01.2026