"Sin importar lo que digan de ti, de mí o de nosotros, siempre estuviste ahí haciéndome reír." ―Thalia
15/08/2010
Estamos todos sentados en la mesa del desayuno, en la escuela, viendo al chico nuevo; al que por cierto muchos le huyen porque es gay. No tengo nada contra él, además las chicas y yo queríamos desde hace tiempo un chico así.
―No soy homofóbica ―dije levantándome y mirando a todos para después caminar hasta su mesa.
El chico me miró de manera curiosa pero sonrió.
―Mucho gusto, soy Thalia, estamos juntos en biología.
―Hola, mucho gusto, soy Elliot y soy gay. ―me sonrió pensando que eso me molestaría. Yo enarqué una ceja mirándolo.
―¿Eso es todo lo que dirás para intentar que me vaya? ―me reí.
―Todos me miran como un bicho raro.
―¿Quieres ser mi bicho raro? ―él me mira curioso pero cuando todos se acercaron a la mesa, se queda callado.
―Estamos esperando tu respuesta. ¿Serás nuestro bicho? ―dice Charlotte.
―Soy Elli. ―sonreímos porque esa fue su manera de decirnos que sí.
Ese fue el primer día de una súper amistad que duró hasta el final de mis días.
24/04/2016
Estoy enojada, todos se olvidaron de mi cumpleaños y para colmo no contestaban sus teléfonos, voy a llorar... Llegué a la casa, no había nadie.
¿Dónde estaban todos?
Entonces fui a casa de la abuela, es el peor cumpleaños. Al entrar vi que todo estaba oscuro.
¡No otra vez! Encendí la luz y...
―¡FELIZ CUMPLEAÑOS, TALI! ―gritaron todos, entre mis amigos y mi familia, no podía creerlo.
Cantaron para mí "cumpleaños feliz" con un gran bizcocho y me dieron regalos. Bailamos, reímos y la pasamos muy bien, fue una noche muy especial.
―Nunca lo hubiéramos olvidado, Tali. ―Elli me dio un beso en la frente mientras bailábamos―. Eres súper importante para nosotros y si este es tu último cumpleaños, quiero que sea el mejor de todos.
Le sonreí y lo abracé, era una persona muy importante en mi vida, era mi Elliot, mi chico raro.
25/09/2016
Elliot Ferrati:
Sé que me odiarás cuando leas esto porque odias a las personas que te hacen recordarlas después de haberte dejado dolor. Perdóname, sabía que dolería pero no podía evitarlo.
Eres una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, fuiste un complemento en mis amigas, amigos e incluso en mi familia. Tienes unas cualidades hermosas y ser gay no es una vergüenza, eso lo dejaste más que claro.
Gracias a ti conocí un millón de cosas sobre las que no imaginé, contigo fui a muchos lugares relacionados con tu manera de ser y gracias a eso hice amigos que valen oro como tú.
Siempre sé esa hermosa persona que hoy conozco, arriésgate y si pierdes que no te importe.
Nunca dejes de luchar; muchas veces me lo dijiste obligándome a luchar hasta que vi que era el fin.
Tomaste mis manos cuando, después de las quimioterapias, vomitaba sin parar. Me sostuviste cuando me sentía mareada, fuiste mi gran apoyo. Lloraste mis lágrimas y reíste mis risas. Vales mucho para mí y quien no pueda quererte tal como eres, no es merecedor de tu cariño.
Estoy muy feliz de que al fin encontraste tu otra mitad y aunque no sea a largo plazo, siempre defiende lo que amas.
Una vez me prometiste que ibas a ser un gran diseñador de modas y que tu primera línea de ropa, llevaría mi nombre. Te doy la completa autorización para que lo hagas, en este mismo sobre está el documento redactado y firmado por mí.
También dijiste que la mitad de las ganancias serían para mí, así que quisiera que las repartas en dos: El fondo universitario de Toby y la clínica para niños con leucemia donde me traté.
Por favor cuida de Maggie, hazla entrar en razón para que se abra al amor.
La homofobia es tan mala como el racismo, enseña a Toby a no ser de mente cerrada, quiero que sea un alma libre y sin prejuicios.
Te quiero con todo el rarito corazón. ¡Sé libre y vuela! Las grandes ciudades esperan tu gran ingenio.
Para mi chico rarito de su pequeña loquilla:
Thalia
Guardo la carta en su lugar y suspiro, faltan pocas y cada día siento que abandono más de mí.
Elli entra en mi habitación e inmediatamente sonrío.
―Amo esa sonrisa que es sólo para mí ―dice mientras besa mi frente―. Te traje algo.
Lo miro curiosa pues no puedo imaginarme qué es, entonces lo saca maravillándome por lo que veo: Un hermoso vestido blanco, es sencillo pero parece para una princesa.
―¿Es para mí? ―pregunto.
―Es para mi pequeña, si al final te vas, quiero que lo hagas como una princesa.
Rompo a llorar porque es la única persona que acepta que me moriré y habla de ello; escucharlo duele como nadie se imagina.
―Deja de llorar princesa, ¿no te gustó? ―limpia mis lágrimas.
―Me encanta, quiero tenerlo puesto en mi entierro.
Me abraza y deja que llore, no lo hacía a menudo pero estos días estaban acabando conmigo.
Luego de un rato, limpia mis lágrimas, besa mi frente y peina mi cabello mientras me cuenta de todos los hombres con los que fantasea, ya sean de libros, de la farándula o de los que ha conseguido y me maravilla todo lo que dice. Esa es su vida.
La vida supo darme esas pequeñas grandes cosas que siempre quise, por eso hoy, estoy muy agradecida.