De Miel y Chocolate

Capítulo | 9

Alba

Termino de alistarme y salgo de mi departamento avisando a Tangerine que no creo regresar hasta mañana. La reunión de hoy es donde Roxanne y que su casa sea unifamiliar es lo mejor ya que hay distancia entre ella y los vecinos para que no nos escuchen.

Salgo del edificio y miro al oficial que está vigilando que no me vengan a ver. Me acerco a él para avisarle que iré donde mi amiga y no sé a qué hora regresaré. Por suerte no tengo que estar mucho en el exterior antes de que Leigh pase por mi.

—¿Qué tal? —pregunta mi amiga fingiendo ser espía de esas de las películas de acción.

—No se ha acercado.

—Que bien, más le vale no se acerque —asiento con la cabeza.

A las únicas que les comenté lo que pasó con mi ex, obviamente a mi vecino porque es él y a mis amigas, pues mi familia ya tienen suficiente con lo de mi hermana menor y lo mío no es tan grave. Llegamos a la casa y corro al interior, por lo menos aquí la cena fue preparada por Roxanne y la carne de res le queda fenomenal.

Saludo a mis amigas y ellas se ríen cuando me ven, pues es raro que me muestre tan animada o feliz de estar rodeada de personas, luego de vivir sola he aprendido a valorar y querer mi soledad. Aunque estar sola también es perjudicial cuando hay un idiota obsesionado con saber si aun lo amas cuando el está casado con otra mujer.

—¿Estás bien?

—Sí. O sea, es horrible tener este miedo constante, pero ya lo decidí no voy a detenerme por él.

—Así se dice —Leigh sonríe y alza una ceja con picardía—. Por cierto, tenemos una pregunta exclusiva para ti.

—¿Ya?

—¿Qué pasa con ese vecino tuyo? —cuestiona Rox sentándose a mi lado, besando mi sien.

—¿A quién le habló Sunna?

—A todas —las tres me enseñan sus chat, mi hermana copió y pegó el mensaje para ellas.

—¿Entonces? —cuestiona el único integrante masculino de la reunión.

—Es charla de chicas —le riño y él se encoge de hombros despreocupado.

—Pero quiero saber si habrá algún acompañante para mi en la boda de Leigh.

Nos reímos de él y nos sirve la primera copa de vino, empezamos con la aventura. Al ser su casa, Roxanne permite que su esposo participe también del karaoke, pues, como las veces anteriores él no pudo ir a la casa de su amigo ya que ahora están lidiando con un embarazo.

—Espera, esta es buena, las solteras deberían cantarla.

—¿Otra vez?

—Ahora no te puede interrumpir nadie —insiste la dueña de casa.

Me empujan a tomar el micrófono y Andrea se une a mí, pues aunque ha salido con Andrew, él aún no hace el ademán de pedirle ser algo más.

—Training season's over.

Mis amigas aplauden e incentivan al único hombre a que cante algo más, él no ha bebido porque se supone que alguien tiene que revivir mañana temprano y más que claro que mi amiga no será.

—Estoy muy ebria —se queja Andy abrazándome por el cuello.

—Cállate, tenemos que cantar —insisto y ella besa mi mejilla demasiado para el gusto de cualquiera.

—Ay, te amo.

—Ya.

—¿Quién mierda responde con un ya a un te amo? —se queja y todas se ríen.

—¿Qué más quieres que diga?

—No lo sé, te amo también o algo así.

—Pues no, que me digas que me amas no significa que yo tenga que decirlo también.

—¿Pero me amas?

—Pues, si.

—Pues —imitan mis amigas.

—Oigan, ya están muy ebrias. ¿Quieren comer algo?

—Sí. Una pizza —pide Leigh.

—Un p*** —sigue Andy y con alcohol surgen las malas ideas de Roxy.

—¿Y si llamas a Andrew?

—Sí, es buena idea —le sigo, pues la anécdota será fenomenal.

—No, nada de llamar a nadie.

—Aguafiestas —gritamos todas y el hombre solo se ríe.

—¡Tontitas! Mañana cuando Andrea se arrepienta y avergüence al punto de cavar su propia tumba, entonces podré gozar del privilegiado “Te lo dije”. Adelante, Andy, llámalo.

Andrea con el claro desafío aún después del buen argumento del colado a la fiesta, entonces le marca al chico con el que se supone está ligando.

—¿Andrea? —todas abrimos la boca, le ha atendido y la ha llamado por su nombre.

—Hola ¿Cómo estás?

Confundido ¿Estás bien?

—Sí, es que el esposo de mi amiga nos estaba ofreciendo comida y estoy muy antojada.

—Amigo, están ebrias e incontrolables. No son así siempre, o casi —interfiere Peter.

—Amor, cierra la boca —le riñe Rox y le tapa la boca.

¿Bueno? ¿Decías Andrea? —Su tono de voz se oye divertido.

—Es que, verás, el hambre y una de pronto necesita ¿Sabes?

—¿Qué necesitas, Andrea?

—¿Te estoy divirtiendo?

Un poco, sí, es interesante —admite en una risita.

—Lo sé, soy muy interesante.

—Deberías saber, hace un split perfecto —dice Leigh uniéndose a la conversación.

—A mi me encanta la gimnasia —dice el chico acalorando a Andrea.

—Este les juega de una manera. Amigo, una de estas locas se va a casar y yo estaré sólito en la mesa porque la otra tonta del grupo no tiene novio ¿Quieres ser mi cita? Así Andrea y mi esposa hacen pareja.

Preferiría ir como la cita de Andrea, pero si ella no me dice nada.

—Agradécemelo Andrea.

—Vete a la mierda —masculla Andy y Peter se ríe a carcajadas sin importarle que está perdido entre nosotras.

—No quiero, respétame, estás en mi casa.

—Andrea.

—Ay ¿Sí?

—¿Me invitas a la boda de tu amiga?

—Sí tuviera la fecha, claro.

Bien, sin fecha ni nada, acepto ir a esa boda. Amigo, no estarás solo.

—Gracias. Olviden lo que dije antes, hicieron bien en llamar.

—Oigan, de verdad yo tengo hambre.

—¿Cuántas mujeres son?

—Tres mujeres, y una cosa, aún no determino que especie es Alba.

Claro. Andrea, amor, quiero dormir ahora ¿Te llamo mañana?

—Por la tarde, necesito descansar.




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