De Miel y Chocolate

Capítulo | 11

Alba

Llaman a la puerta y maldigo a quien sea que me esté molestando justo ahora que mi trabajo está tan interesante, mañana tengo una boda y se siente tan genial ultimar los mínimos detalles. Me levanto viendo la abultada panza de la gata que ahora parece odiarme ¿Por qué razón? No tengo idea.

—Hola —saluda animado.

—¿Por qué tardaste tanto?

—¿Perdón? —cuestiona tendiendome mis amados roles de canela.

—Estás perdonado, preparé papás rebanadas con ají y unos filetes de pollo apanados ¿Quieres pasar?

—Es una opción muy tentadora, pero acabo de ver a tu hermana menor allá abajo.

—Bueno, ve a pasar hambre.

—Siempre puedo llamar a mi mamá. Hola Tangi —bajo la mirada y la gata traidora acaricia a mi vecino.

—Hermanita de mi vida —Kaya aparece de la nada—. Ay, panzona.

—No me avisaste que vendrías —digo y a ella parece no interesarle mi tono despectivo, no he tenido el mejor día.

—Hola Kaya ¿Cómo estás? Estoy bien, muchas gracias ¿Quieres pasar y comer o beber algo? Bueno, tan amable.

—¿Es de familia? —se burla y tengo que reprimir la sonrisa, su diversión hace la mía aunque sea a costa mía.

—Ay, que divertido ¿Quién eres?

—Soy Aaron, un gusto.

—Soy Kaya —dice apenas sale del shock, no entiendo para que le dan tanta importancia, solo estuvieron hablando de él casi por dos días seguidos luego de que Sunna lo conoció—. Ven conmigo Tangerine.

Toma a la gata y yo espero a que desaparezca al interior de mi depa para poder volver a hablar con él chico que solo me mira, no entiendo que espera ver en mi pero me importa un reverendo pepino que quiera esperar algo de mi. Lo conocí sin expectativas y siento que es mucho mejor a crear una imagen antes de y realmente quisiera que con él sea de la misma manera.

—¿Ves porqué no quería pasar?

—Es culpa de Sunna —me defiendo y sonríe mirando tras de mí—. ¿Nos está espiando?

—Trata, no es muy buena —no puedo evitar la carcajada y él ríe bajito.

—Mañana sin falta te invito a comer.

—Lo dudo —chasquea la lengua y frunzo el ceño—. Mañana es viernes ¿No tienes alguna cita con el alcohol?

—Ay, que divertido eres. Mañana tengo una boda.

—¿Sí?

—Ya, vete —se ríe y me toma desprevenida cuando se inclina a besar mi mejilla y luego se marcha.

Lo veo abrir la puerta siguiente y me saluda con la mano antes de desaparecer. Entro al departamento segura de que mi hermana algo necesita y se comerá todos los Roles de canela en el proceso, por lo que tomo cada uno y les paso la lengua.

—A mi no me da asco, Alba. Le diré a mamá que no quieres compartir.

—Ush —le convido uno y casi que se ofende—. Son míos, Kaya.

—Es comida, puedes compartir, no es como que fuera algún novio o tu vecino.

—¿Qué necesitas?

—Un abracito de hermana.

—Ven aquí —palmeo mi lado en el sofá, se sienta y la abrazo contra mi, acaricio su cabello mientras ella come el único rol de canela que le daré.

—¿Tienes una boda mañana?

—Sí.

—¿Dónde es ese lugar? —pregunta viendo las imágenes en mi laptop.

—Es un granero, en realidad es un centro de eventos así tipo granero porque a muchas les gusta ese ambiente.

—¿A ti?

—Siempre me recuerda a la película la propuesta —digo acariciando su cabello ahora más corto que antes, lo tiene hasta la mitad de la espalda cuando antes se la cubría por completo.

—¿Cuál es esa?

—¿Cómo no la conoces?

—No he dicho que no la conozco, solo pregunto porque me suena pero no la recuerdo.

—La de Sandra Bullok y Ryan Reynolds. Donde ella es editora y tiene este problema con su visa y fingen para que ella no sea deportada.

—Ya la recordé, es buena —dice animada—. Y ya me acordé de la imagen de la boda.

—Sí.

—¿Te gustaría una boda así?

—Ya que mi edad me permite seguir soñando —suspiro dramáticamente y ella golpea mi abdomen sonriendo—. No lo sé, siento que tengo una imagen para cada estación del año.

—¿Vestido?

—Voy a tantas pruebas que siempre me enamoro de uno o de otro —bufa desanimada por mi respuesta.

—¿Decoración?

—Siempre me ha gustado cuando se escogen en pareja.

—¡No tienes idea de nada! Tuviste novio y aun así.

—Siento que con Nate como nunca se dio esa conversación.

—Y se terminó casando primero y sin ti —le jalo un mechón de cabello y se queja pero se ríe al mismo tiempo—. Creí que ya lo habías olvidado.

—Igual duele.

—El ego.

—No, la verdad es que después de eso vienen un montón de preguntas y no sabes donde estás parada, ni dónde estuviste, te cuestionas hasta lo ciega que fuiste.

—Y de ciega muchísimo porque ni siquiera es guapo —dice sin piedad, y se que de eso se trata ser hermanas, ser sinceras aunque la verdad duela.

—Kaya, déjame hablar. La cosa es que piensas en todo y que pudiste hacer diferente, en que fallaste.

—Pero no es algo de fallar, Alba, él tenía a otra mujer. En cualquier caso el que falló fue él.

—Pero de las dos, decidió casarse con ella.

—Por suerte, imagina el perro…no, espera, decirle perro a esa escoria es insultar al animalito —suspira y luego inclina su cabeza para mirarme—. Pero, lo que quiero decir es que gracias al cielo se casó con alguien más y no contigo.

—Tienes razón.

Nos quedamos en silencio y se escuchan murmullos en el pasillo, no sé quienes estarán gritando, pero Kaya es curiosa y se levanta de un salto para ir a ver.

—Amigo…

—¡No soy tu amigo!

—A ver, cálmate porque yo no te he gritado y tampoco te he faltado el respeto —me levanto al escuchar de mejor manera la voz de mi vecino lidiando con mi ex—. Ella es mi vecina ¿Qué quieres que haga? ¿Qué la ignoré?

—No te metas con ella, es lo único que te estoy advirtiendo.

—Por favor, está soltera —se ríe irónicamente y luego me ve—. Creo que quien quiera que se le acerque lo decide ella y, a mi, no me ha puesto una orden de alejamiento.




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