Soy Antonella Blanco, soy la hija de uno de los hombres más poderosos de América del sur. Tengo quince años, soy reservada y no me gusta hablar mucho, cuando lo hago es porque es necesario, muchos piensen que soy muda, pero en realidad es parte de mi preparación.
Mi padre es Camilo Blanco, segundo al mando de la mafia más poderosa de Argentina, sus enemigos tiemblan cuando lo ven, pero yo lo quiero mucho, no solo es mi padre, es mi amigo, confidente, maestro y el hombre que más me quiere. El es muy querido en la organización, especialmente por el jefe, el poderoso Damian Espinoza, el es letal con sus enemigos pero para nosotros es un ángel, bondadoso, respetuoso, tanto haci que me prohibió llamarlo jefe, por eso lo llamo tio, por que eso es para mi.
En Argentina, todos conocen nuestros nombres, pero muy pocos conocen nuestros rostros, siempre hemos sido como fantasmas, casi no salgo, normalmente me la paso junto a mi padre.Se preguntaran por qué solo hablo de mi padre, pues mi madre murió hace cinco años en un accidente de auto, el cual fue provocado, pero esa asunto ya fue cobrado.
Me encantan los caballos, por eso tengo varios, pero el que más me gusta es el Azabache negro, que me dio mi tio de cumpleaños, junto con un anillo de diamante rojo,que simboliza el poder en nuestro pais, muy pocos lo portamos.
Pero esta vida estaba por cambiar, estaba en el estudio, tocando el acordeón ya que era el instrumento favorito de mi madre, y cada que me acuerdo de ella me da nostalgia tocarlo me hace sentir que la tengo cerca, cuando de pronto ingresa mi padre y me dice…
Lo leo y hay esta el nombre del responsable, solo asenti con la cabeza y le pregunté…
Sabía que si padre me entregaba el nombre, quería que yo me hiciera cargo. En la organización me llamaban el ángel de la muerte, mi trabajo era eliminar a todo aquel que fuera un estorbo.
Soy hacker, asi que empiezo a investigar mi próximo objetivo, después que supe todo de él, fui de cacería, nada distinto a otro más que quería ser jefe, me dio risa su anillo de seguridad, cien hombres, y doscientas cámaras y no supieron quién entró y lo mató en su propia casa.
Después de regresar, tomé una ducha, y me acuerdo de ellos, mis cuatro hermanos y mis cinco primos, todos éramos muy unidos, pero se los llevaron y no volvimos a saber de ellos. desde ese dia me convertí en el arma mortal que soy hoy en dia, todos creemos que están muertos, Pero a veces guardo la esperanza que estén vivos y regresaran algun dia.
de pronto suena la alarma de mi computador, fue detectado un ADN igual al de uno de mis primos, creo que ya es hora de hablar con la verdad…
Bajo y le preguntó a uno de los guardias.
Me monto en mi camioneta y salgo rumbo a la casa de mi tío, al llegar me recibe su esposa, la saludo cordialmente y pregunto por mi padre y mi tío, me pregunta…
Paso de largo, no le doy explicaciones, nadie me saca de la cabeza que ella tiene que ver con la desaparición de mis primos y hermanos, ellos son los herederos mientras ellos existieran su hijo jamás sería heredero, primero heredan mis hermanos antes que su hijo, yo no entraba ahí por ser mujer, o eso ella creía.
Golpeó la puerta antes de entrar, cuando me vio dijo mi tío…
Suspiro antes de continuar…
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Editado: 12.09.2026