De una misma semilla

Capítulo 1 El comienzo

Estados unidos, Wisconsin.

La familia Wagner se encontraba navegando por la fría carretera en una tarde nevada, el ambiente frío lograba incluso empañar la ventana del auto.

Solo había dos personas en el auto, Kelly y Benjamín, padre e hija, aunque para muchos podría ser algo inusual, la comunicación no era algo demasiado efectivo en esa familia, después de que el divorcio se concretara entre los dos padres, la relación de Benjamín y su hija, que era mucho más apegada a la madre Margaret empezó a ir en picada, aun cuando fue su mujer quien hizo todo lo posible porque la separación se llevara a cabo después de conseguir un nuevo amante.

Las discusiones entre los dos abundaban más y eran cada vez más conflictivas, las cosas terminaron llegando a un punto, en el que intentar permanecer juntos solo seguiría siendo un problema que escalaria hasta terminar en una verdadera fatalidad.

Aun cuando Kelly no era una niña, él seguía intentando reconciliarse con Margaret, pero al final nunca lo pudo lograr, no quería tener una mala relación con la mujer que tanto quiso y crió a su hija, pero las cosas no salen como uno las planea por mucho que lo intentes.

Ahora se encontraba de esa forma, manejando un automóvil viejo que hace ruidos extraños mientras lleva unas cuantas maletas en la cajuela, después del divorcio, tuvo que abandonar la casa debido a que era de su mujer, y por obvias razones ninguno de los dos quería seguir viviendo juntos, quizás para la fortuna de su mujer y la de su amante, Benjamín fue quien quedo con la custodia de Kelly, podía no ser por mucho tiempo porque faltaba poco para que ella cumpliera los dieciocho y se convirtiera en una adulta legalmente, pero en ese poco tiempo en el que todavía tenía el dominio de ella quería pasar el tiempo que no pudo pasar con ella cuando era joven debido al trabajo y a los múltiples estreses de la vida adulta.

Para cambiar el ambiente citadino, se decidió por comprar una casa en una localidad fría, a Kelly le encanta el frío pensó, será maravilloso para ella pasar lo que queda del año antes de su cumpleaños en un lugar que nieva.

Y aunque Benjamín pensaba eso, Kelly no estaba muy entusiasmada, si le gustaba la nieve, pero no lo suficiente como para vivir en una localidad así de fría y que luce tan sombría por la cantidad de nubes en el cielo, le encanta el sol tanto como el clima frío, pero sabe que esas dos cosas no pueden subsistir a la vez, soltó un suspiro de decepción mientras seguía viendo la carretera sin final por la ventana, su padre que hacía el que ignoraba los múltiples suspiros empezó a ponerse nervioso mientras intentaba aparentar de que realmente no se sentía desplazado por cada actitud que Kelly tenía hacia él.

Alrededor de diez minutos después, habían llegado por fin a su destino, recibidos por un cartel de madera cubierto de nieve, por fin conocerían su nuevo hogar.

Nueva esperanza.

Era el nombre de aquel encantador pueblo, cuando Kelly leyó aquel nombre no pudo evitar mirar a su papá, como si no pudiera creer aquella casualidad, lo fulminó con la mirada y después la aparto de mala gana, Benjamín se sintió levemente asustado por ver la actitud demasiado pesada de su hija, era exactamente igual de aterradora a su madre, pero le encantaba aquella personalidad explosiva, quizás era lo que le faltaba a él algunas veces en la vida.

Pero incluso si aquel nombre era algo demasiado empalagoso, no significaba que lo hubiera escogido en forma de indirecta para salvar su relación con su hija, aquel pequeño pueblo ubicado al pie de una gran montaña también fue el lugar en el que se crio él cuando era niño, si, el gran Benjamín, aquel oficinista en realidad había vivido toda su niñez en un lugar como ese completamente ajeno a lujos como lo eran el agua caliente.

Tuvo que mudarse después de que su madre consiguiera un nuevo trabajo, y su padre, un leñador fornido nunca se negaría a los encantos de aquella mujer, por lo que su adolescencia la vivió en la ciudad, de todas formas, las habilidades aprendidas en aquel ambiente solido seguían bien presentes, después de todo, perderte de pequeño en una montaña por toda una noche durmiendo en un tronco hueco hace una actitud bastante fuerte.

El auto se detuvo después de llegar a una casa, la había comprado en internet y debido a todos los papeles de divorcio no pudo observarla bien, siendo lo único que tenía de referencia unas cuantas fotos en línea en las que todavía estaba en construcción y una video llamada que hizo con el dueño.

No era algo excesivamente grande, contaba con tres habitaciones, una grande para una pareja y otras dos pequeñas a lo mejor para los hijos del matrimonio, una sala de estar que podría tener como máximo a tres personas y una cocina que conectaba directamente con el baño, algo un poco incomodo. De todas formas, para ser un lugar en el que viviría solo, después de que Kelly creciera y se fuera era perfecto para él, miro a su hija emocionado, pero a ella realmente no le impresiono ni un poco, parecía estar más distraída escribiendo múltiples veces en su teléfono.

No pudo ocultar el malestar que le causaba el poco interés que tenía su hija, pero sabía bien que tampoco podía culparla de sentirse tan desinteresada después de haberla alejado del entorno con el que había crecido.

Sacaron las maletas y entraron, la puerta hizo un sonido similar al de algo atascado por varios años y los dos se miraron, por dentro estaba regular, parece que le habían hecho limpieza antes de que ellos llegaran, examino y busco el calentador y lo prendió, al poco tiempo la casa empezaría a estar caliente y los dos podrían hacer desaparecer el frío que les estaba ahogando por completo.




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