De una misma semilla

Capítulo 2 Primer día

Su papá desapareció un rato incluso después de que termino de escoger todas las vestimentas y las acomodo, estuvo un rato sola y los nervios terminaron llegando a su cuerpo, cuando se dispuso a salir a buscarlo por todo el pueblo el ruido del auto sonó, por lo que abrió la puerta nerviosa, él dejo el auto en el garaje y bajo con un par de bolsas, quiso preguntarle que había salido a comprar, pero el aroma a comida casera le llego hasta la nariz y pudo identificar de que se trataba, ¿había salido solo a comprar la cena? Solo esperaba que la demora se tratara por la cola del lugar, así que estaba deseando de que la comida fuera deliciosa.

Cenaron en compañía los dos, no hubo mucha charla pero era lo habitual entre ellos, cuando terminaron de comer procedieron a hacer la limpieza y después de eso llego la hora de dormir, Benjamín sabía que Kelly no dormiría en aquella habitación después de aquel suceso, así que había decidido tomar algunas sabanas y dormir en la otra habitación vacía, pero Kelly no se lo permitió, aun cuando el espacio era apretado, fue llevado hasta la cama y los dos se acostaron en su cama, ni siquiera había campo para girar, quizás es porque los dos eran demasiado grandes, al igual que la cama para ser matrimonial no era tan extensa si no en su lugar larga, de todas formas, al momento de cerrar los ojos no tardo mucho tiempo en que el sueño llegara y ambos cayeran dormidos.

Fue una noche agradable hasta que cayo de la cama, Kelly la había tomado casi que por completo y para no incomodarla solo la dejo dormir así y tomo una almohada y durmió de esa forma en el suelo, faltaban pocas horas para que la alarma sonara, así que no tenía por qué quejarse de todas formas.

***

Aquella semana de preparación había llegado a su fin y había comenzado una nueva, era comienzos de septiembre, y eso solo significaba una, el regreso a clases.

La preparatoria no le quedaba muy lejos de la casa, pero el camino era un poco peligroso porque las aceras estaban un poco destrozadas y resbaladizas porque eran de baldosa, por lo que Benjamín había optado por convencer a Kelly de llevarla y recogerla aun cuando Kelly se negó en un principio por la cantidad de gasolina que gastaría absurdamente, de todas formas, la que cedió ante aquella disputa fue ella y ahora se encontraba en su auto de camino allí.

Las compras para los materiales fueron exactamente igual a lo que eran cuando era una niña, su papá tomando los cuadernos más coloridos junto con los lapiceros y colores más chillones y llenos de color posible, no sabía cómo negarse ante sus palabras sobre todo cuando habían varias personas de compra, incluso llego a escuchar de fondo a mujeres encantadas viendo a un hombre de su edad comprar los útiles escolares para su pequeña hija, claro que suponían que su hija debía tener unos seis años, no sabían que los materiales era para ella quien lo estaba acompañando.

De todas formas, compraron los materiales y termino aceptando usarlos tal y como estaban, de todas formas, ella es fan de las cosas tiernas como gatitos y flores coloridas, ¿Por qué debía dejar atrás su fanatismo infantil si solo le faltaba un año para salir? Estaba orgullosa de llevar su cuaderno lleno de brillantina argollado y que tenía en la caratula un «¡Vamos chica! La escuela es lo mejor», estaba segura de que en lugar de burlas solo recibiría cumplidos por el buen gusto de su papá al escoger algo tan femenino.

Llegaron hasta la zona donde se podía avanzar, ya que por el resto de los estudiantes la calle que daba más a la puerta se encontraba restringida, se iba a bajar rápidamente, pero termino girándose y dándole un abrazo a su papá, este se sorprendió por el gesto y sonrió dulcemente, antes de separarse le dijo en la oreja que no la viniera a recoger, después de un ataque tan adorable como ese esperaba que la petición fuera tomada en cuenta y que no estuviera a la hora de salida.

Se bajo y espero hasta que el auto hiciera reversa y se fuera, este se asomó por la ventana y meneo la mano en señal de despedida, esta hizo lo mismo hasta que el auto empezó a alejarse, suspiro y giro para entrar.

La preparatoria era bonita, tenía una estructura muy actualizada para ser una en un pueblo pequeño y alejado de la civilización, era privada, se le vino a la cabeza a Kelly, eso debe decir muchas cosas, el ver a las personas de ese lugar le dejaba en claro que lo más probable es que sus papá usaran ese lugar para tenerlos alejados o por el contrario, sería un lugar aprovechado por los jóvenes para estar lejos sin que sus papás pudieran darles ordenes, sus ropas eran costosas y se notaba por sus acciones del tipo de familia del que venían simplemente, rio un poco, tampoco es que ella viniera de una familia de bajos recursos, estaba bien económicamente pero siempre le producía una extraña sensación ver como las personas gastaban su dinero en accesorios y ropa tan costosa, ¿quizás tiene mal gusto? Se vio de abajo arriba pero su ropa era muy linda, no, definitivamente es una reina, pensó y se subió el ego sin que nadie le hubiera dicho nada.

Mientras seguía tranquila de camino hacia el auditorio se cruzó en un pasillo con alguien conocido, entrecerró los ojos, deseando que no fuera el caso, pero no importa cuánto parpadease aquella cara no se iba del frente suyo.

—¡Eres tú! —Dijo la mujer.

Aquella chica que estaba al frente suyo se trataba de aquella ocasión en el restaurante, no la había visto en el resto del pueblo cuando salió con su papá aquella semana, pensaba que solo estaría de visita con algún familiar por el acento citadino tan marcado que tenía como para ser de este pueblo, además de que su comportamiento tan poco amistoso no se acercaba ni un poco al del resto de pueblerinos.




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