De una misma semilla

Capítulo 5 Cosas extrañas

En la montaña nevada que estaba al lado de la zona cercada de las casas había un área boscosa donde se era permitido talar algunos árboles, pero solamente los que estaban tachados con una equis roja en pintura, esto para controlar la población de árboles que crecían y hacer que los pinos no se acercaran tanto al pueblo y de esa forma no llamar animales salvajes al pueblo.

Aun que se podía hacer eso, muchas personas preferían no hacer ese tipo de actividades, el clima no es llamativo y hay zonas donde la nieve es muy densa y por ello muchos temen quedar sepultados y que sus gritos no sean escuchados, la señal ni siquiera es muy buena debido a que los postes de cobertura se encuentran alejados del camino, por ello muchas personas deciden comprar el carbón para las chimeneas o las parrillas en las tiendas del pueblo.

Sin embargo, Benjamín había decidido desde que se mudó ir a por su propia leña el mismo, tener una reserva era mucho mejor y le saldría gratis, de esa forma no tendría que estar continuamente comprando las bolsas que de por si no eran muy grandes.

Pensaba que solo se le había ocurrido a él como muchos de sus pensamientos cuando necesita ahorrar dinero, fue una sorpresa fantástica enterarse de que algunos de sus colegas del trabajo también estaban en contra de la compra de carbón e iban los fines de semana a talar árboles en conjunto, con compañía, el temor de quedar enterrado o de que un animal se les acercara para atacarlos disminuía al estar en un grupo de cinco personas grandes y armadas, era seguro, es por eso que al no tener a Kelly con él por estar con su mamá decidió pasar tiempo en compañía con personas externas a su círculo cercano y de esa forma conocer más profundamente a sus compañeros de trabajo, estaría con ellos un largo tiempo, o eso esperaba, deseaba que su tiempo en el taller fuera extenso.

El grupo había venido en camioneta, así que incluso le era más sencillo transportar los troncos, a comparación de hacerlo él solo con la ayuda de su auto que no estaba diseñado para el terreno de la montaña y tenía que dejarlo más alejado del camino que llevaba hasta la zona de tala.

—Los árboles de esta zona son apenas retoños, parece que tenemos que ir un poco más profundo para encontrar los que están marcados.

Dijo uno de los colegas, era un hombre mayor y su barba lo indicaba, podía parecer un tipo serio y amargado, pero era en realidad muy amable y comprensivo, quizás eso se debía a que era el único hombre en su familia, había aprendido a ser muy caballeroso.

—Si, pero entre más lejos nos vayamos menos arboles encontraremos, ¿nos separamos y buscamos por nuestra cuenta?

Propuso uno de los más jóvenes, todos tenían experiencia en aquel campo, habían vivido más tiempo en ese lugar y hacían eso continuamente así que a todos les pareció bien.

Preguntaron a Benjamín si quería ir con alguno, Benjamín lo pensó, ir acompañado beneficia sus vínculos de amistad, sin embargo, él quería explorar ciertas zonas por las cuales no había ido, con un equipo, le era más seguro aventurarse, pero...

—No, yo también quiero separarme.

Ellos lo aceptaron, de todas formas, todos llevaban un silbato de emergencias, si de casualidad se encontraba con algo, lo haría sonar para indicárselo a los demás, así que no había problemas si se alejaba un poco más de lo debido mientras exploraba.

Los cinco tomaron rutas distintas yendo a por los árboles que ya tenían en la mira desde días atrás, Benjamín solo exploro el terreno mientras les echaba un vistazo a todos los árboles tachados con equis rojas en su mitad, para el lucían bien, pero él no tenía el conocimiento general de que madera es mejor para algunas cosas, para el toda era igual, si necesitaba algo en específico lo aprendería con el tiempo, la experiencia llega con los errores pensó, estaba en el proceso de aprender, y no lo haría si no se equivocaba.

Se encontraba hipnotizado con todo el lugar, la calma era gigantesca y el lugar estaba muy bonito como para ser un bosque cualquiera.

De pronto, escucho cierto crujido, podría tratarse de sus compañeros yendo por el mismo camino que él buscando algo, pero el sonido que hacían las pisadas era demasiado pesado y tosco, casi como si fuera el de un animal, pensado que se trataba de un oso se ocultó, iba con todas las herramientas necesarias para tratar con un encuentro así, pero no podía permitirse tener un error contra un animal que tiene más fuerza que él, por la locación podría tratarse de un oso negro, no estaba seguro, pero no es extraño encontrarlos en Wisconsin sobre todo porque habían empezado a expandirse hacia al sur.

Con cuidado y con paso ligero termino ocultándose detrás de uno de los árboles, en específico uno que tenía las raíces sobre salientes hacia afuera y hacían que estando agachado fuera imperceptible.

Pensó si echar un vistazo, pero dudo por la posibilidad de ser visto, tampoco es como si solo pudiera seguir oculto, ya que no sabía hacía que dirección se movería el animal, y al igual que podía ir en una dirección contraria, podría ir a la que él se dirigía y encontrarse cara a cara nuevamente con el animal teniendo un accidente.

Suspiro en lo bajo, y se movió ligeramente poniéndose en una posición más cómoda para levantar la cabeza y ver sobre las raíces, cuando lo hizo, pudo ver a una figura imponente y cubierta de pelo, sin embargo, aun a pesar de su grandeza no se trataba de un oso, era un animal que había conocido, pero su tamaño no era el que conocía como el «normal» en ese tipo de animales




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