De una misma semilla

Capítulo 6 Una noche de huida

—¡Ah, agh, uh... ack!

Los gemidos resonaban en todas las direcciones, poner la almohada o sumergir la cabeza en ella no los cubría ni un poco.

Kelly que no podía dormir solo daba múltiples vueltas en la cama intentado conciliar el sueño, pero era imposible, simplemente era demasiado ruidoso y estaba segura de que eso continuaría porque apenas estaban comenzando.

En primer lugar ¿Quién se pone a tener sexo cuando se tiene visita en la casa, acaso se trataba de algún fetiche extraño por cumplir? No lo sabía, ni siquiera podía entender como su mamá había aceptado algo como eso y lo estaba haciendo, pensaba que tendría un poco más de respeto por su hija que se había mudado no hace más de dos meses.

Se quedo quieta unos minutos mientras tenía los ojos cerrados, esperando que con su fuerza de voluntad el constante sonido desapareciera, pero cuando su mente empezaba a nublarse una ráfaga de ruidos obscenos llenaban su mente tan fuerte que no podía solo ignorarlos.

—¡Ugh, akc... Ah!

—Que irrespetuosos por Dios.

Dijo Kelly ya frustrada por la situación, pensó si levantarse y hacer escándalo, para que fueran consciente del ruido que estaban haciendo y detendrían el acto, pero tampoco quería hacer pasar por un momento de pena a su mamá que solo estaba viviendo su sexualidad como lo estaba deseando, sería egoísta de su parte reclamarle cuando es una adulta que sabe lo que hace, solo está siendo poco inconsciente debido a que cree que ella esta dormida, debería entenderle.

Para no molestar y no seguir escuchando aquellos sonidos, Kelly se levantó, abrió la ventana y cruzo por ella, debido a la forma del techo era sencillo moverse y ya que había árboles con ramas gruesas le era sencillo colgarse de una para bajar hasta el suelo, no es como que no lo hubiera hecho antes cuando quería huir de casa para pasar una noche de fiesta con sus amigos, Kelly tampoco era una santa cuando de divertirse se trata, bien que lo aprendió de aquella mujer.

Mientras se encontraba colgada de una rama calculando sus movimientos pensó para sí misma que era mejor haberse quedado con su papá, al menos así solo debería estar preocupada de si ceno aquella noche y no de escuchar aquellos suspiros de lamento y suplicas.

Bajo al suelo y puso en sus pies las chanclas que había traído con ella, después de eso le hecho un vistazo a la casa, no notarían la falta su presencia, es más, la estaban irrespetando al pensar que estaba dormida, así que una salida de una hora sería suficiente para que hicieran lo que quisiesen mientras ella estaba afuera y no escuchaba.

Comenzó a caminar por el vecindario que conocía como la palma de su mano y después de tomar un taxi llego hasta una zona que le era extremadamente familiar, el centro.

Aquel lugar lleno de todo tipo de tiendas llenas de luces y de puestos callejeros, por la noche las calles estaban llenas de voces sobre todo por ser fin de semana, las personas caminaban borrachas en su mayoría y con chicas lindas a su alrededor mientras caminaban hacia los casinos y bares.

Ante aquel lugar, la presencia baja de Kelly seria fácilmente notada como un blanco fácil, estaba en pijama y con unas chancas ligeras, tenía la típica apariencia de una mujer inocente y que no sabe lo que hace, algunas miradas terminaron llegando posteriormente mientras ella seguía caminando tranquilamente y en un momento sintió un toque en su hombro así que miro para ver de qué se trataba.

Un hombre de apariencia desgastada, ropa vieja y dientes amarillentos estaba a su lado, un solo vistazo daría por hecho de que se trataba de un delincuente, en su mayoría un ladrón o un drogadicto y eso no sería extraño conociendo aquella zona que de noche parecía un lugar de mala muerte y en donde había personas tiradas en el suelo durmiendo por el alcohol.

—¿Qué hace una mujer tan linda con esas pintas en un lugar como este?

Aquel comentario tan fuera de lugar saliendo de aquellos labios carnosos, pero secos que hacían relucir aún más su sonrisa chueca.

Kelly rio mientras quitaba de su hombro aquella mano sucia y que llevaba un guante sin dedos.

—¿Qué hace este trozo de mierda despierto a esta hora?

Aquel comentario lleno de confianza resonó con fuerza, ambas personas chocaron las palmas y después se dieron un largo saludo meneando con rudeza las manos.

Kelly era una persona popular y que se crio en esos lugares, aquel centro lo conocía tan bien como su cabello, las personas de ahí eran prácticamente como su familia y nunca podría olvidarlos, era tan popular que todas las personas de los locales hasta los barriobajeros le conocían, ella tampoco les discriminaba, cuando se es niño no se notan aquellas cosas y cuando se va creciendo al estar con ellos se terminan pasando de desapercibidas cosas como los atuendos que llevan y les hacen lucir como potenciales amenazas para tu cartera.

Aquel hombre, que en realidad era de su edad junto con los otros con los que andaban se acercaron más a ella y le saludaron casualmente por el tiempo que habían estado separados, salían mucho de paseo y solo a pasar el rato, les extrañaba un montón tanto a ellos como a sus amigos, le fue complicado explicarles a sus propios compañeros de su mudanza así que ellos ni siquiera lo sabían y ella simplemente se fue de la nada, le parecía un gesto desconsiderado.




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