Recordaba haber estado durmiendo tranquila en mi cama después de un largo día, sin embargo, cuando abrí los ojos y me desperté, estaba en una llanura nevada.
Si, no estaba bromeando.
Kelly, después de abrir los ojos solo pudo ver nieve y más nieve, parpadeo múltiples veces, negándose a creer lo que veía, se sentía irreal, debía tratarse de un sueño solamente, porque era imposible despertar en un campo nevado en la nada, incluso llevaba en ese momento el pijama que se había puesto antes de ir a dormir.
Mientras se negaba a creerlo y abría mucho los ojos, intentando comprender la situación en la que se encontraba ahora, el frío empezó a hacerse presente congelando su cuerpo que estaba desprotegido debido a lo delgado de la tela del pijama, tampoco llevaba zapatos, así que la piel de sus pies tocaba la fría nieve, el cuerpo de Kelly empezó a tiritar en poco tiempo y su respiración se convirtió en una lenta y dolorosa.
Sin nada que hacer o algo que pensar que la sacara de esa situación en la que se encontraba, comenzó a caminar, pero entre más lo hacía, la desesperación se iba apoderando de su cuerpo, miraba a un lado, pero solo se veía nieve y árboles, giraba la cabeza para el otro lado con la esperanza de hallar algo diferente, pero lamentablemente veía lo mismo, no había ni una casa, ni una persona, solo nieve y más nieve, así que empezó a correr presa del miedo mientras respiraba agitadamente.
Aquello fue una mala idea, al correr descontroladamente con la boca abierta y debido al pánico, no podía respirar bien lo que provocaba que se ahogara y perdiera aun más fuerza, mientras tocia y sus ojos se ponían llorosos, Kelly pudo ver algo diferente que no eran solo árboles, aunque esa nueva vista tampoco la tranquilizaba.
Era un campo nevado bajando una pequeña colina, no había ni un árbol, pero tampoco había civilización, estaba en la nada misma, el miedo termino haciéndole perder el control y en poco tiempo empezó a gritar.
—¡Ayudaaaaa!
Los gritos de Kelly eran fuertes y estaban cargados de eco.
—¿¡Hay alguien aquí!? ¡Por favor! ¡Necesito ayuda!
Tenía la esperanza de que alguien le devolviera las palabras, que alguien estuviera en ese paisaje nevado y le gritara «¡por aquí!», pero no había nadie en ese lugar, Kelly estaba totalmente sola, y ella lo sabía, no quería creerlo, no quería perder la fe, pero al saber que su cuerpo ya no tenía fuerza e iba a morir ahí, empezó a llorar.
—¡Ack!
Intento gritar nuevamente, pero su voz no salió, sus labios estaban secos por el frío y su garganta dolía como si estuviera siendo presionada con un tubo hirviendo.
El cielo no estaba completamente oscuro, pero no podía saber que hora de la madrugada era, tenia la pequeña sensación que pronto el sol iba a salir, pero eso no importaba porque sus rayos no iban a poder calentarla para evitar que muriera de frío.
Kelly apretó el puño y frunció los ojos, se negaba a morir de esa forma, así que se propuso rodear aquel campo nevado hasta buscar una carretera o algo, con la pequeña esperanza de poder llegar al pueblo, pero cuando intento dar un paso piso un cumulo de nieve y cayo colina abajo.
Ahora estaba cubierta de nieve, lo que congelaba aún más su descubierto cuerpo, caer le hizo darse cuenta de algo, podría terminar sepultada o pisando alguna trampa de osos, eso podría hacer la situación aún peor.
Sentía su cabello cubierto de nieve, tocó la zona del cuello, sintió un escalofrío, la sensación del frio era agonizante, quería que todo terminara, que aquella sensación que estaba en todo su cuerpo desapareciera en ese momento.
No quería rendirse, pero sus piernas no le respondían y tampoco podía sacar la cara de la nieve, en unos minutos probablemente estaría debajo de una capa de nieve, y ninguna persona podría verla, estaría catalogada como «desaparecida» y sus papás jamás sabrían que paso con ella.
Empezó a cerrar los ojos, intentaba no hacerlo, pero su cuerpo no le obedecía, de pronto todo se volvió negro, no sentía dolor ni frío, no sentía nada en realidad.
Creyó que era el fin, pero después de una larga oscuridad sus ojos volvieron a abrirse con dificultad mientras su cuerpo que ahora estaba desnudo temblaba, al ver a su alrededor noto que estaba cubierta por múltiples sábanas densas para calentarla.
Pestaño e intento hablar, pero el sutil movimiento fue suficiente para que Benjamín lo notara y se acercara muy preocupado a su débil hija que ni siquiera podía moverse de forma correcta.
—Papá... —La voz de Kelly era débil y seca, raspaba su garganta con fuerza y la sentía quemada—. ¿Qué paso? ¿por qué ahora estoy cubierta de sábanas...?
—¡Kelly, hija! ¡Estaba tan asustado!
Y eso se notaba, se veía muy exaltado, con sus ojos muy abiertos y sus cejas dobladas como si hubiera visto lo más horrible del mundo.
Kelly se movió un poco, quitándose las sábanas que tenía en la cabeza ya que empezaba a darle calor, miro a su papá mientras se frotaba la garganta para preguntar.
—¿Qué paso?
—No lo sé... De verdad que no lo sé.
No estaba mintiendo, su padre no tenía ni la menor idea de lo que había pasado, Kelly no estaba soñando, realmente estaba en un bosque nevado, casi muere por hipotermia, pero ahora estaba en la casa siendo cuidada por su papá.