Ya era otro día de preparatoria, Kelly llego temprano como siempre y pensó dejar los cuadernos que le había prestado Artem en su casillero, no hizo falta ya que cuando los iba a dejar vio a Artem caminar por el pasillo, en cuanto la vio sus ojos se iluminaron y camino rápidamente hasta donde estaba Kelly.
—¿Te sirvieron los apuntes? ¿Eran entendibles?
—Uh si, no hubo problema.
—¿De verdad?
—Aja, tienes una letra muy bonita, así que no tuve problemas para identificar los temas, gracias.
Quizás Artem era demasiado humilde, preguntar por eso cuando tiene el cuaderno más hermoso que Kelly había visto era extraño, los temas estaban organizados con diferentes colores y los subtítulos también, jamás creyó que las personas realmente organizarán las cosas así por voluntad propia.
—Ya que estás, ten tus cuadernos.
—Bueno.
Artem parecía satisfecho por el comentario anterior de Kelly y sonrió ampliamente, Kelly solo le agradeció nuevamente mientras se giraba para ir directamente al salón, aunque después pensó que sería el mismo camino que tomaría Artem.
De pronto sintió un toque rodeando su cuello y de la nada un peso sobre ella, era el brazo de Badar.
—Buenos días, ¿puedo saber por qué faltante ayer o aún no tenemos esa confianza?
—Ah, simplemente no quería venir a estudiar.
Puso la misma excusa que le dijo a Artem ayer, no había necesidad de explicar nada más.
—¿De verdad?
—Si.
Badar se quedó mirándola fijamente, entrecerró un poco los ojos, como si estuviera intentando leer la expresión de Kelly, el rostro de Kelly estaba relajado, era imposible notar algo fuera de lugar, era buena ocultando las cosas que le pasaban.
—Mentirosa.
Los ojos de Kelly se abrieron un poco, ese pequeño y sutil movimiento fue suficiente para que Badar sonriera, sabiendo que había acertado.
«Es bueno identificando como se sienten los demás, aun así, no quiero decirle» Kelly bajo la cabeza e ignoró la sonrisa traviesa de Badar.
—Me sentía enferma, un leve mareo, nada de otro mundo, pero fue suficiente para que mi papá se alterará y decidiera que era mejor que no viniera.
—Sabes, si no quieres decirlo simplemente di «No te importa, cállate de una vez».
Kelly rio al ver cómo Badar solucionaba las cosas.
Si fuera tan fácil mandar a las personas a la mierda lo haría todos los días, pero no puede hacerlo.
La confianza de la charla entre Kelly y Badar era obvia, Artem que los veía en silencio bajo la cabeza y Kelly pudo notar eso, sintiéndose un poco culpable al ignorar su presencia ni bien llegó Badar.
—Él es Artem, mi compañero de clases, salúdalo no seas grosero.
Badar y Artem se vieron fijamente, no hubo palabras, pero incluso Kelly, ajena a los problemas de los demás estudiantes pudo sentir una tensión extraña en el aire, repitiendo nuevamente.
—Salúdalo.
Le pellizco el brazo y Badar soltó una queja como si le hubiera dolido de verdad, pero se rio al ver la expresión con la que lo miraba Kelly.
—Mucho Gusto, soy Badar.
—Si, ya lo sé.
No parecían ser amigos, así que solo supuso que se trataba del reconocimiento normal entre estudiantes que se ven las caras desde lejos algunas veces al día.
La mano de Kelly fue tomada después por Badar, que se despidió de Artem mencionando que se la llevaba porque debía hablar unas cosas con ella, aunque Artem levanto la mano en señal de una clara protesta, nada salió de su boca, por lo que Kelly y Badar se alejaron sin escuchar nada.
Antes de estar muy lejos y que su voz no se escuchará, Kelly volvió a mencionar lo agradecida que estaba por los cuadernos, recibiendo un simple
«de nada» por parte de Artem que ya estaba lo suficiente lejos como para que sus palabras no fueran escuchadas por Kelly.
Ya sin Artem, caminaron sin decirse nada, Kelly pensó que Badar la iba a llevar a algún lugar para hablar de lo que sea que quería hablar, pero entonces Badar se acercó a ella, bastante cerca y susurro en su oreja.
—Y... Ya pensaste en la fecha para nuestra cita.
Lo había olvidado por completo.
Debido a las cosas que habían pasado, no recordaba que tenía una cita con Badar, así que no pensó ni el día, hora o lugar.
Kelly no estaba muy ocupada, así que podía en cualquier día de la semana, también debía pensar en la otra persona, tiene sentimientos y puede ser molesto ver a alguien con tal nivel de desinterés, aunque realmente dudaba que Badar se tomará aquella cita como algo serio.
—¿Estás libres los fines de semana o trabajas?
—Siempre estoy libre para ti.
Eso no convenció a Kelly.
—¿Estás libre o no?
—Si, estoy libre.
—Bien, bien. ¿Iremos a un lugar en específico o... Solo pasearemos por el pueblo?
Pensaba en el encuentro como una salida de amigos, caminando con su papá había visto uno que otro lugar que le llamaba la atención, no se animaba a ir sola por la vergüenza, pero si iba con Badar tenía la intuición de que la pasaría bien por alguna razón.
—Ya escogí un lugar perfecto para nuestra cita.
—¿Sí? ¿Cuál?
—Je, je.
Sonrió mientras mostraba los dientes, hizo que Kelly desconfiara un poco.
—El lugar donde trabajo.
Kelly lo miro en silencio, «¿Realmente...?»
No era un lugar feo, pero Kelly no sabía si organizar una cita en el lugar donde se trabaja era una buena idea, había escuchado muchas historias en internet donde pasaban cosas malas, quizás por la confianza que se tenían los trabajadores entre sí.
—¿Por qué ahí? —Pregunto Kelly.
—La comida sale más barata ya que trabajo ahí.
Era una respuesta razonable, Kelly casi siempre se iba por lo económico, así que no le vio problema a eso sabiendo que era algo normal.
—¿De cuánto es la rebaja?
—No me cobran.
—Entonces solo eres un tacaño.
Él lo acepto sin protestar sabiendo que Kelly tenía razón, y para Kelly esto era algo bueno ya que no tendrían que dividirse la cuenta, pensó si estaba bien aceptarlo tan fácilmente, pero él actuaba tan normal que supuso que más de una chica fue invitada a ese restaurante, después de todo, por su apariencia parecía del tipo coqueto que nunca tiene una relación seria.