El día de la cita había llegado, Kelly opto por usar ropa casual, no iban a ir a un lugar elegante así que no tenía necesidad de arreglarse tanto, lo único que hizo fue arreglar su cabello y rostro para que fuera lo más bonito posible.
Benjamín que la estaba viendo, sonreía cada vez que Kelly se acercaba al espejo y observaba si todo estaba en su lugar.
Después de ver que efectivamente se encontraba bien y sin ninguna imperfección tomo las llaves que colgaban en la pared detrás de la puerta y la abrió.
—No te preocupes, estas bonita, solo ve y diviértete con tus amigas.
Kelly intento evitar sonreír, pero era inevitable, miro a su papá con una cara llena de confianza mientras se preparó para hablar y no burlarse de la reacción que esperaba que tuviese.
—No voy a salir con las chicas, voy a una cita con Badar.
Antes de que Benjamín siquiera lo procesara, ella salió rápidamente y cerró la puerta.
Benjamín que por fin comprendió porque se estaba esforzando tanto en su apariencia se sintió un idiota, ¿cómo iba a permitir que su hija saliera en una cita con un chico que apenas conoce? ¿Qué tipo de padre sería?
Asustado abrió la puerta y busco a Kelly con la mirada mientras respiraba pesadamente.
—¡Kelly espera!
Pero al observar a un lado de la casa pudo ver a Kelly ya subida en el auto encendido, ni siquiera se fijó cuando tomo las llaves del vehículo, ya que están en un llavero diferente del de la casa.
—Solo será un rato, no me sigas.
Antes de que pudiera abrir la boca, Kelly movió bruscamente el auto y se desvaneció entre el vecindario, no podía creer eso, pero, en primer lugar, no podía creer lo lento que se movía su cabeza esos días.
Kelly que ahora estaba conduciendo el auto de su padre dejo de aguantar la risa y se rio a carcajadas dejando descansar su garganta.
Ya que antes de empezar a arreglarse había fingido llamadas delante de su papá, como si estuviera hablando con sus amigas y planeando salidas, aunque se había esforzado para que no le cuestionara, si su mamá fuera la que estaba a cargo solo le habría bastado verle arreglar un mechón de su cabello para saber que iba a salir con un hombre.
Dejo de pensar en eso y se detuvo en una tienda, bajo del vehículo y rebusco entre los estantes, no era algo serio, pero no le bastaba con ir, hacer que el negocio perdiera dinero y volver a casa, así que rebusco una barra de chocolate grande y la compro para después volver al auto, teniendo en mente dejar propina después de la comida.
Mientras manejaba en dirección al restaurante se puso a pensar hasta ese momento en todo lo que había vivido en aquel pueblo, quizás se estaba dejando llevar demasiado debido a lo gentil de las personas, ya se le hacía costumbre saludar a las personas que trabajaban en las obras de regreso a casa, debía tener una respectiva distancia después de haber sido acosada, pero no la estaba teniendo.
Suspiro y cuando menos se dio cuenta ya había llegado al restaurante, se bajó con la barra de chocolate respectivamente envuelta en un papel con un moño, quizás era demasiado incluso para ella ya que no era más que un simple dulce, se burlaría si algún chico hiciera eso, pero esperaba que Badar no lo hiciera.
Badar estaba pasando los platos en una bandeja a una mesa de tres cuando vio a Kelly entrar por la puerta abierta, sus ojos formaron un pequeño brillo en cuanto compartieron miradas, así que dejo la bandeja en el mostrador mientras explicaba la situación a los chicos que trabajaban ahí.
¿Ni siquiera se tomó el tiempo de decirlo? Que sinvergüenza.
Kelly rio en lo bajo al ver aquella actitud, a los segundos se acercó Badar guiándola a una mesa bien arreglada con un bonito mantel y flores frescas además de unas pequeñas velas.
—Puedes ordenar, la casa invita.
—Bueno, eso es lo que habíamos acordado.
Se sentó en la mesa y apretó el regalo que tenía en las manos, no dudo más y se lo entro a Badar, tal y como esperaba, él se burló de la envoltura exagerada ya que era un papel regalo muy chillón lleno de distintos colores, no se trataba de algo especial como para tener aquella envoltura, probablemente sería mucho mejor si fuera dinero, pero no se da dinero en una cita, los cumpleaños y fiestas la habían mal acostumbrado.
Por simple picardía, examino el menú y ordeno lo más caro que había, Badar hizo un gesto dramático llevándose la mano al pecho y apretándolo como si Kelly hubiera clavado un cuchillo en su corazón, con tal reacción Kelly pensaría que se lo están descontando del sueldo, quizás era así, pero viendo que no dudo en sacar a relucir este lugar para llevar a cabo su cita imagino que no era la única que había traído a ese lugar.
—Parece que esperabas aprovechar la situación.
—¿No es eso por lo que vine?
Ambos tenían buena armonía y aunque no tuvieran tantos intereses en común, la pasaron bien simplemente pasando de tema en tema sin conversaciones demasiado serias, los ojos de Kelly mantenían con pequeñas lágrimas debido a la risa incontenible que llegaba a tener debido a comentarios ridículos por parte de Badar, ¿cómo es posible que sea un tipo tan inmaduro y que a ella realmente eso le de risa? ¿quizás había enloquecido por estar en ese pueblo y se había dañado su sentido del humor?