De una misma semilla

Capítulo 11 Entidades

El taller iba bien, debido a múltiples cambios en el clima, eran más los autos que llegaban a ser reparados por problemas en el motor, así que el trabajo de Benjamín ahora era mucho y con mucho movimiento, algo que le gustaba bastante para tener su cabeza ocupada y lejos de los problemas que su mente le causaba.

—¡Benjamín!

En medio de un cambio de aceite escucho su nombre desde lejos, dejo las cosas ahí quietas para ir rápidamente a ver de qué se trataba, era uno de los hombres cerca al mostrador.

—¿Qué pasa Brett?

—Te están buscando.

Hizo un gesto con su mano hacia atrás señalando sin siquiera mirar.

Al moverse para ver de quien se trataba pudo ver una figura pequeña desde la puerta del taller, era Vivian su vecina amable que le había ayudado ya en algunas ocasiones.

Se acerco limpiando la suciedad que tenía y mientras se quitaba los guantes, la mujer pequeña sonrió al ver lo nervioso que estaba, no esperaba ninguna visita, estaba acostumbrado a que solo Kelly viniera a verlo y después de ver a algún cliente quejarse porque no hacían maravillas con los autos, renegar mientras se quejaba «¿cómo pueden aguantar que los traten así? ¡Es inaceptable!», no podía imaginarse a su hija actuando cuando le llegara el momento de atender a un cliente molesto.

—Parece muy ocupado así que no quiero quitarle mucho tiempo.

—No hay problema.

Ambos tenían el tipo de personalidad amigable que es buena con los demás así que coincidían mutuamente en cuanto a sus formas de expresarse o hablar.

—He notado que desde que fueron a donde la bruja la han pasado bien, eso es genial.

—Oh, sí, creo que sí.

Ya había pasado una semana y no habían tenido ningún inconveniente en la casa, las patrullas pasaban también merodeando, pero no encontraban nada, así que Kelly volvió a entrar en confianza y regreso a su habitación para que él pudiera dormir cómodo nuevamente.

No podía recordar con cariño esos días porque Kelly siempre terminaba empujándolo al suelo mientras se movía, pero quería seguir durmiendo con su pequeña hija...

—La verdad no sé si es debido a eso, pero las cosas han mejorado un poco.

Vivian asintió ante la respuesta.

—Pero la verdadera razón de porque estoy aquí es para darle una propuesta.

—¿De qué?

—Quiero invitarle a comer a usted y a su hija una noche en mi cada, eso por su ayuda al solucionar varios problemas que tenía mi casa y que no tuve como pagarle.

Ella en realidad parecía bastante avergonzada, no es como que no hubiera intentado darle dinero a Benjamín, es que simplemente eran problemas tan sencillos que en cuestión de unos minutos se podían arreglar rápidamente, cada que resolvía uno, Vivian parecía querer ocultarse de la vergüenza al ver como algo que le complicaba tanto la vida se solucionaba con dos o tres pasos como máximo.

—No es necesario.

—Pero no es una molestia.

Lo dudo un poco, pero la mujer había ido hasta ahí solo para pedirle eso, no era algo que de verdad le tomara tiempo si era de noche, en su lugar, eso le ayudaría para resolver una comida en la que no se tendría que matar la cabeza pensando que preparar para que Kelly no empezara a regañarle de que no cuida su salud, así que era perfecto.

—Está bien.

La mujer pareció bastante emocionada, casi como si pensara que Benjamín la iba a rechazar y tardaría más intentos convencerle, sonrió mientras daba pequeños aplausos de victoria.

—De verdad muchas gracias.

—Creo que debería ser al revés el agradecimiento...

Aquellos trabajos en primer lugar los había hecho ya que ella le ayudaba con la comida, no se comparaba ir solo unos segundos y arreglar algo a estar más de treinta minutos en una estufa cocinando algo.

La mujer planeaba irse cuando rebuscando en su bolso en busca de sus guantes debido al frío viento, algo pareció llamarle la atención.

—Casi se me olvida.

Del bolso que llevaba saco un broche en forma de gema dorada con tintes verdosos que tenía en la parte superior un pequeño agujero para poder usarse como collar.

—¿Y eso? — Pregunto confundido Benjamín.

—Esas mujeres me visitan a menudo y una de ellas me dijo que te lo entregara.

Eso le tomó por sorpresa, ¿una de las brujas quería que lo tuviera?

Agarro el broche, su tacto le indicaba que no era algo real si no una simple piedra de plástico montada en un borde de hierro tan delgado que podría romperse simplemente al caerse.

—Es raro.

—Es normal que den ese tipo de regalos a los que van a sus tiendas y a los nuevos pueblerinos.

—¿De verdad?

Ella sonrió mientras corría su bufanda mostrando en su cuello dos collares con la misma piedra y el mismo marco, parecía una chuchería barata que se regalaba con facilidad por el bajo costo a todo el mundo, pero Vivian lo usaba sin protesta, confiando en las palabras de aquellas mujeres.




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