—Quiero invitarte a una cita.
La clase acababa de terminar y Kelly estaba guardando sus cuadernos cuando Artem le sorprendió con una repentina propuesta.
Levanto una ceja creyendo haber escuchado mal, pidió que repitiera sus palabras, pero fueron las mismas.
Ya no había ninguna duda, su compañero de clases estaba interesado en ella, saberlo le resultaba un poco incómodo, pero tenía curiosidad por saber la razón de porque empezó a gustarle, miro al resto de las chicas de la clase, ella estaba en el mismo nivel que varias de las mujeres del salón así que no podía entenderlo, además que específicamente él, aquel chico del salón y de probablemente toda la escuela que tenía esa apariencia tan llamativa se hubiera interesado en ella le resultaba extraño, como si hubiera algo mal.
Era todo muy extraño, pero olvidaba todo porque su apariencia era muy hipnotizante.
—¿Por qué?
Dijo sin poner mucha emoción en su voz, no sabía que tan lejos iría eso, no tenían una relación cercana como para mostrarse nerviosa por la propuesta, era como si un completo desconocido te invitara a una cena, ¿cómo tienes que reaccionar?
Claro, él no es un tipo de la calle, es su compañero de clases y que se ve como alguien decente, el chico gusta de ella y Kelly no lo va a negar más, las citas son buenas excusas para conocer a otras personas y ver si de verdad pueden formar una relación, si no funciona eso al menos pueden convertirse en amigos, además, le sirve para preguntarle directamente que es lo que le pasa por la cabeza.
Kelly que tenía los ojos fijos en sus cuadernos que ahora estaban en su bolso miro a Artem, el chico se puso nervioso y casi da un paso hacia atrás, y se aclaró la garganta para responder la pregunta anterior de Kelly.
—Si no tengo iniciativa ese perr-…— Se detuvo en seco y pensó sus palabras—. Si no tengo iniciativa Badar ganara, debo empezar a moverme y no quedarme quieto.
Algo súper tonto e inmaduro, ¿eso puede ser una razón verdadera? Kelly dudo, pero se le hizo divertido imaginar que era verdad, quizás por la forma en la que lo dijo, mientras intentaba no tartamudear con su lengua enredándose dentro de su boca, puede que si lo haya sido, se impidió a sí misma no sentir ternura por un chico que es más alto que ella, porque eso le daría un poco de vergüenza.
De pronto, a su cabeza llegaron unas palabras de su papá,
«Deja las cosas claras desde el principio»
Lo había olvidado porque el romance no es un tema recurrente en su cabeza, probablemente debería decirle a Artem que no ve a Badar ni siquiera como un pretendiente, sino como un chico buena onda del que podría recibir descuentos cuando quisiera comer afuera por flojera de cocinar, básicamente, un amigo del que apoyarse o tal vez aprovecharse un poco.
Pero cuando lo iba a decir se detuvo de repente, la verdad es que no le apetecía en ese momento, si lo hacía, es como si estuviera tomándose a Artem en serio, «no, no debes preocuparte de él» fueron las palabras que llegaron a la cabeza de Kelly al intentar formular lo que iba a decir, se imaginó a Artem viéndola, y como sus ojos iban a brillar de alegría al ver que realmente no tenía competencia como él imaginaba.
Viendo que gasta sin preocupación, eso significaba más regalos al creer que tiene oportunidad, su papá terminaría pensando que es una aprovechada de un corazón noble.
—Bien, acepto, ¿Cuándo sería?
Iba a dejarle las cosas en claro a Artem en aquella cita, en la actualidad no estaba interesada en forma una relación, se lo haría saber a Artem y le diría que sus regalos costosos la incomodaban.
—¿De verdad? —Su voz estaba llena de incredulidad.
Se veía lleno de confianza momentos atrás, pero al escuchar que Kelly aceptaba sin titubear, su tono se puso tembloroso y casi pega un brinco hacía atrás, probablemente por la sorpresa.
Se quedó quieto, su piel pálida se puso aún más blanca y sus ojos empezaron a aclararse, ¿estaba en shock o se había desmayado de pie? Kelly se puso nerviosa, imaginarse llevando a ese chico que debe pesar unos setenta kilos a la enfermería la hizo suspirar, como empezaba a asustarse se acercó para agitarlo y que reaccionara, pero no hizo falta ya que de pronto tomo una bocarada de aire para volver a hablar.
—¿Qué tal el viernes?
—¿Tienes un lugar o quieres que yo escoja?
Después de que Badar hubiera escogido el lugar de su anterior cita quería ser ella quien pudiera escoger, más que nada para no parecer una desinteresada en el tema que solo acepta porque no tiene nada mejor que hacer, aunque eso fuera un poco cierto.
Pero su propuesta fue negada, Kelly levanto una ceja al ver que ya tenía algo preparado, pero espero a que Artem dijera que era lo que tenía pensando.
Artem era un chico que parecía del tipo que tiene a sus papás muy encima de él, básicamente un niño de papi y mami, Kelly empezó a imaginarse las opciones que alguien así podría tener, no le hizo mucha ilusión eso porque todos los lugares que le llegaban a la cabeza no eran de su tipo.
—El lugar de mi primera cita ya lo tenía pensando desde hace mucho tiempo —Hablo con alegría mientras se acercaba a Kelly—. Cada que pensaba en mi pareja siempre venía a mí.