De Vuelta

Capítulo 20

Como siempre Dan de exagerado, aseguró que tenía licor suficiente y apenas tenía una botella. Nos la pasamos más hablando, bueno yo hablando. Dan opina que estoy enamorado de Hanna, pero yo opino que aun amo a Sam, por lo que lo de Hanna es solo una atracción física. 


—La conversación está buena, pero con licor es más amena—Digo levántandome. 


—¿A dónde vas? —Pregunta Dan. 


—Voy a buscar algo de beber, dijiste que tenías suficiente y solo había una botella. 


—Tú bien sabes, que yo no bebo—Replica Dan. 


—Yo tampoco, pero hoy estoy necesitado de ingresar alcohol a mi sistema—Respondo. 


—Trae también algo de comer—Dice mi amigo.


—Es que acaso, te parezco tu mandadero—Digo indignado. 


—Mi mandadero no, pero si mi amigo y es casi lo mismo. 


Solo sonrío y salgo del departamento de Dan, para tomar el elevador y bajar al lobby, sé que hay un supermercado, por aquí cerca, así que no creo tardar. 
Llego al lobby y lo primero que escucho al abrirse el elevador, son los gritos de una voz muy conocida.  


—¡Suéltame! — Escucho en un grito. 


—Camina— Dice el tipo, sujetándola con fuerza.  


—¿Qué me sueltes? — sigue gritando ella histérica. 
Lo veo voltearse y tomarla por las piernas, para subirla a sus hombros, como si se tratara de un costal de papas. 


Observo la escena, tratando de contener mis ganas de irmele encima y matarlo, aquí mismo. 


Ella gritando asustada, mientras que yo avanzo hasta llegar, junto a ellos .


—Más te vale que la sueltes,  si no quieres que te parta la cara—Digo en tono amenazante. 


Carlos suelta a Hanna, para virarse y quedar de frente a mi. 


—En serio, ahora resulta que nos sigues a mi mujer y a mi—¿Es qué acaso, no sabes quien en problemas de marido y mujer, nadie se debe meter?—Dice Carlos, con una sonrisa cínica. 


—Yo no soy tu mujer, imbécil—Espeta Hanna furiosa. 


—Cállate—Le dice Carlos. 


La forma como le habla, hace que me enoje aun más, por lo que lo empujo, golpeando su pecho con fuerza. 
Carlos responde a mi agresión  y nos enfrascamos, en una pelea, en donde ninguno de los dos, está dispuesto a ceder, parecemos dos perros rabiosos, defendiendo su territorio. 


Carlos cae al suelo y yo me le voy encima, justo en ese momento, siento un derechazo suyo, en mi rostro lo que me hace por un momento, perder la noción de todo, peto reacciono casi de inmediato, correspondiéndole con otro golpe igual de certero, rodamos por el piso, mientras los gritos histéricos de Hanna, se escuchan al fondo, una vez dejamos de rodar, tomo el control de la situación y empiezo a golpear su rostro, una y otra vez, Carlos empieza a sangrar y justo en ese momento escucho a Hanna, decir mi nombre en medio del llanto.


—Mario no, por favor no—No vale la pena, no te ensucies la manos. 


Reacciono y veo el rostro de Carlos, cubierto de sangre, mis ropa y mi rostro, estan salpicados, vuelvo en mí y me aparto, algo asustado, por lo que estuve a punto hacer, hubiera podido matar a wse idiota, si Hanna no me detiene. Me pongo en pie y la miro. 


—¿Estás bien? —Pregunto, aun algo alterado. 


—Si —Dice en medio de sollozos. 


—Voy a denunciarte imbécil—Dice Carlos, una vez logra, recomponerse un poco. 


—Pues si te atreves a hacerlo, yo te denunciaré a ti, por agresión física e intento de violación, porque estoy seguro que querías obligarme a estar contigo—Responde Hanna. 


—No te atreverías—Responde Carlos. 


—Yo que tú mejor no lo averiguaba, además te recuerdo que soy una mujer de influencias y con mucho dinero, así que mejor piénsalo bien—Dice Hanna, molesta. 


—Me llevas a casa, Mario—Dice ella mirándome, con los ojos cristalizados.  


—¿Te vas a ir con él? —Pregunta Carlos, mientras se queja al intentar incorporarse. 


—Si y de paso te informo, que lo que sea que según tú, teníamos se acabó—Espeta enojada, mirando a Carlos. En eso siento, como Hanna toma mi mano y me guía hacía la salida.  


Ya afuera del edificio, soy yo quien la guía hasta mi auto, pero sin soltar su mano, carajo se siente tan bien ese pequeño, contacto físico entre nosotros.  


Subimos a mi auto y conduzco siguiendo las instrucciones de Hanna, ya que no tengo idea a donde vive, la niña bonita. 


Entramos a uno de los barrios, más exclusivos y caros de la ciudad, cada una de las casas, es mas elegante y costosa que la anterior, Hanna me indica  que me dirija, hacía la entrada de una propiedad, que es realmente impresionante, es una casa inmensa, Hanna saca de su bolso un control y el portón de la casa se abre, enseguida, avanzo y unos metros más adelante, me estaciono en la entrada. 


—Ya estás en casa y segura, niña bonita—Digo mirándola. 


—Si y todo gracias a ti—No sé que hubiera pasado, si no intervienes, Carlos estaba.como loco—Dice aun con nerviosismo en su voz. 


—¿Por qué estaba molesto? —Pregunto, intrigado. 


—Por lo que vió esta mañana—Estaba celoso—Agrega Hanna. 


—Lo siento, no fue mi intención, crearte problemas—Respondo apenado.  


—No fue tu culpa, fue Carlos quien se hizo una película equivocada—Pero bueno ya que—Por favor bájate, necesito curarte esas heridas, provocadas por los golpes que recibiste—Dice mirandome, nuevamente con esos ojos azules, que me hipnotizan.  


—Él quedó peor—Digo divertido. 


—Lo sé, pero a él no me interesa curarlo y cuidarlo, a ti si—Responde ella, dejándome son palabras.  


La veo bajar del auto y seguidamente, yo hago lo mismo, para luego seguirla e ingresar a la imponente casa.  









 




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