Las luces de las fogatas de cristal de oro, se mezclaban con el viento lúcido del hermoso atardecer por los orificios de los grandes ventanales.
La princesa heredera estaba caminando tan recto como se lo habían enseñado dia a dia en las clases y lecciones de como ser una buena gobernante. No, eran lecciones de como ser una buena esposa.
No era lo primordial, pero tenía que acudir a ser así para encantar a su futuro marido. Aunque no lo necesitará, al final ella se convertía en la Gran madre y el esposo un simple consorte.
Sus ojos destellantes de dorado, veian el atardecer iluminando sus pupilas. Cero los ojos suavemente, dócil.
Tenia que tener pasos suaves contra el piso y que no sonaran contra el marmol frio y blanco. Miro a los lados despacio y delicado.
Esas eran una de las facetas de las Grandes madres.
Ella suspiró, no de alivio si no de emocion porque estaba pasando del ala del palacio de su madre a su propio palacio.
Ahí era la mejor guerrera, mucho mejor que su madre.
En la corte tenian que ser unas dignas princesas como los seres que habitaban a los alrededores de ellos. Como los Soukur. Como los Xi.
Los Xi quienes eran sus mejores aliados, a quienes les daba oro infinito a cambio de comida para sus habitantes de Soukur. Ellos no lo necesitaban, pero a los países que habían anexado a ellos si.
La emperatriz llegaba en esta estación número 4 del calendario de los Soik. Donde las flores caían como la primavera tradicional, aqui la belleza de la mujeres no competian con las flores porque las flores hacían que las mujeres brillaban más.
La estación donde las mujeres lucen mas hermosas, mas luminosas y mas preciosas.
Donde las luces de sus ojos se llenaban de brillo amarillo. Cada roca se transformaba en oro puro, los troncos de los arboles se hacían plata. Y las hojas de los arboles en diamantes.
El oro, brillaba a los alrededores de las flores entre sus ramas.
Era la estación favorita de la emperatriz de Xi, quien tenia la misma edad que la princesa heredera de Soik. Ambas son las mejores amigas conocidas por todo el imperio.
La princesa se agachó y tomo una de las flores, con la rama de oro y los pétalos suaves.
—Este le encanta a Xixia.
Era de un color blanco, con luminosidad al tocarlo. Los dedos de la princesa se tronaron de un subtono rosado al apretar el ramo contra su pecho. Mirando al cielo, rezo porque su llegaba a Soik fuera bueno.
Ambas tenían solo diecisiete años. Solo que una era consideraba muy joven aun, que le faltaba sabiduría. Los soik eran inmortales y para ellos su alteza real, no era mas que una chiquilla.
Para la gente de Xi, la emperatriz ya era toda una adulta con un heredero por llegar a la vida.
Saco aire de los pulmones suspirando, porque el niño naciera de una vez y poder disfrutar la compañia de su amiga por mas tiempo.
Era costumbre que ella llegara en esta estación y se fuera en la estación Fuace. Una donde la temperatura subia como el verano o el triple de este en la vida humana, donde caí nieve sólida y ácida. Donde los arboles tiraban sus pétalos como el otoño, pero los arboles de cerezo sobrevivian como si fuera primavera.
—Princesa, Alteza real—fue una colección automática de la señorita de dama de compañía de la emperatriz, se inclinó hacia la princesa y luego continuó —La emperatriz tendrá al heredero.
Abrió los ojos viendo hacia donde veia la princesa. El cielo espeso de nubes suaves y blancas.
—Este es mi regalo para ella por su heredero—ofreció la flor que habia recogido. —Ella me dijo que no fuese a verla cuando diera a luz.
La dama de compañia pensó mucho tiempo antes de tomar la flor. La cual se iluminó al tacto de la dama, y luego se apago por completo.
Al principio se espanto, pero luego se calmo. Dio media vuelta y dejo del camino libre, como si nunca hubiera estado en ese lugar antes.
Su cumpleaños justo era en la estación de Fauce, la emperatriz lamentablemente no podia disfrutar su cumpleaños en esa estación con su gran amiga.
Coloco sus manos sobre sus pechos ahora sin la flor que tenia entre sus manos antes. Y una lagrima le brotó en la mejilla rosada, lechosa. Con el tocar del sol que apenas se lograba asomar.
Lloraba por felicidad, porque ahora tenia una hermosa bendición a la cual en un futuro seria como su amiga.
No queria pensar mucho, porque eso significaba que si su hijo de la emperatriz siguiera vivo, significaba que su amiga estaba muerta.
No pensaría en eso, pero lo pensaba.
Negó con la cabeza, se agachó una vez mas esta vez para tomar muchas flores blancas y la rama de oro. Las junto como un ramo de flores.
Las exquisitas Criolias. Las toque de joya.
Acomodo su vestido como lo llamada su amiga la emperatriz. La gran diferencia entre la cultura de su amiga resultaba por miles de luces.
Los soik usaban telas delgadas, que tapaban todo el cuerpo solo cuando levantaban las manos se les veian. Eran transparentes con sellos de seda. Hilos de oro. Con bordados de flores por casi todos lados en cada pedazo. Eran finos, que solo se podían ver en esta estación por el sol.