Dead Patrol Y El Reino Espiritual

Bienvenida

En la azotea...

Rio llegó a la azotea, Lydia observaba las luces de la ciudad que hacían ver a la noche menos atemorizante y desde esa altura ella se sentia más segura. El se sentó junto a ella y la saludo de la misma forma que su padre lo hacía.

—Hola, opa opa —le dio un pequeño golpe en el hombro con pena —, perdón, Sherry me lo dijo, queria hacerte sentir mejor.

—Creo que si funcionó —dijo con ternura —, gracias.

—No es nada —suspiro y fue directo al grano —, escucha yo solo queria decirte que lo lamento, no debí presionarte y eso te puso en riesgo, me equivoque...

—No Rio...

—Déjame terminar...me enfoque solo en mi y en tener una misión para no confrontar a mis fantasmas, no es algo que un líder deba hacer...no es algo que un amigo deba hacer.

Lydia se puso de pie, mientras pensaba en que respondería comenzó a caminar de un lado a otro.

—Lo que paso el día de hoy fue...demasiado, pero no fue tu culpa —un nudo comenzó a formarse en su garganta, bastante fuerte —, me siento tan culpable que solo deseo morir, y creo que el estar poseida atrapada en ese recuerdo fue lo más cercano que tuve.

En ese momento el solo pudo ver a una niña asustada, alguien que tuvo que crecer demasiado rápido y cuando lograba tener un poco de felicidad y de paz, se lo arrebataban cruelmente. Rio se dio cuenta de lo mucho que tenían en común, entendió que lo mismo que el siente, ella igual.

Rio se puso de pie junto a ella, viendo las luces de la ciudad y esta vez con una mirada más esperanzadora, hasta que por fin exclamó algo.

—Todos aquí hemos pasado por cosas horribles, tuvimos una infancia horrible, pero a pesar de ellos nos logramos encontrar y crecer juntos, somos amigos, somos una familia y un equipo que se ha equivocado demasiado, y aun así tu lograste lo imposible con nosotros.

—¿Qué cosa? —pregunto Lydia con tono de curiosidad.

—Darnos terapia —respondio y terminó con una pequeña risa.

—Ja ja que gracioso.

—Lo digo enserió, si lo piensas bien todo esto fue tu iniciación —torció un poco la boca y asintio con la cabeza, como si estuviera de acuerdo en algo —, Así que, bienvenida a la patrulla, Lydia.

—¿Qué?

—Ahora eres parte de esta familia y de este estúpido equipo, y hasta que enviemos de vuelta al infierno o donde sea que deba estar a Wendell, te protegeremos.

Los ojos de Lydia se humedecieron, con una inmensa alegría en su rostro lo abrazo rápidamente y se sintió de nuevo en paz.

—Gracias —suspiro.

—Gracias a ti.

Ambos se quedaron un rato más en la azotea, y al final bajaron de vuelta con los demás, era momento de presentar al nuevo miembro de este equipo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.