Declaraciones de dos corazones.

La ciudad de Lecxaro

Hace cientos de años el mundo colapsó, la electricidad dejo de funcionar, los desastres naturales arrasaban ciudades enteras, la radiación y el calentamiento global también se unieron para destruir al humano, pero no todo estaba perdido, un científico millonario sabía que esto sucedería y por eso antes de que ocurriese todo esto construyó una ciudad con tecnología avanzada de la cual nadie sabía de su existencia hasta que todo empezó. El científico logró salvar a más de diez mil personas, les ofreció un lugar donde vivir, un lugar donde la humanidad podía levantarse de nuevo, un lugar lleno de oportunidades... Lecxaro.

Desde entonces  humanidad vivió en paz en su nuevo paraíso, las costumbres tardaron un poco en volver, pero al final todo volvió a ser como antes, la gente trabajaba, los niños iban a la escuela y los abuelos vivían felices en sus casas. 

Y es aquí donde aparezco yo , un chico de secundaria que vive en un lindo vecindario en la ciudad de Lecxaro  (la única ciudad del mundo), como soy estudiante el gobierno me paga todo, así que puedo vivir sólo en mi casa.

Era un día como otro cualquiera de camino a la escuela, viajó todos los días con mi amigo Tomas.

— Al fin comenzamos de nuevo las clases, ya las extrañaba— Dijo Tomas con una sonrisa en el rostro.

— ¿Estas contento por volver a clases o por que verás a Sofía de nuevo? — Respondí bromeando con el.

— Un poco de ambos, pero este año la invitare a salir.

— Dices eso siempre Tomas.

— Estas vez va en serio. ¿Y tú tienes a alguien?—  Me quedo en silencio un momento y luego respondí.

—Pues nop, no tengo apuro en encontrar pareja.

Mientras hablabamos por fin habiamos llegado a la escuela, en la entrada del colegio había una estatua del científico que salvo a la humanidad, todos sabían su historia y de como el logro construir Lecxaro.

Al entrar al salón note que habían caras nuevas, algunos chicos y chicas que se cambiaron a mi clase y del cual yo no conocía a ningun, pero lo que más raro me parecio es una de las chica de las nuevas. 

—¿Quién es ella? — Le pregunté a Tomas.

— ¿La que está justo alado de tu lugar? Se llama Jessica, es un muy rara y habla poco ¿Te gusta?.

— Es linda— No voy a mentir, me parece linda.

El lugar en donde yo me sentaba era en la esquina superior defecha, justo del lado que daba a la ventana, con la nueva chica sentada en su mesa junto a la mía. 

Me sentía un poco nervioso por la situación, yo sólo la observaba para intentar adivinar que tipo de persona era, ella estaba firmemente concentrada en la clase, pero no tardo en notar que estaba siendo observada, miro a su izquierda y rápidamente desvio la mirada, volví a mirar para ver si me seguía mirando y fue muy incómodo chocar miradas de esa forma. 

Luego de unas horas de incomodidad, note que ella de vez en cuando voltiaba a verme. ¿Y si le gusto? Mmm no puede ser, ni siquiera me conoce, mejor no me hago ilusiones y sigo con mi tarea.

— Disculpa— No puede ser, me acaba de hablar, debo responder rápido o pensará que soy un ratito.

—¿Qué sucede?— Le respondí.

—¿Tienes un borrador para prestarme?— Su voz era tan suabe que me enamoro al instante y su mirada se veía tan serena y tranquila, todo lo contrario a mi.

—Sí, toma— Se lo preste, ¿será que es una escusa para hablarme o quizás me estoy precipitado, en fin, voy a seguir en lo mío.

Entonces es cuando llega el mejor momento del día, el almuerzo obviamente, me traje un poco de carne y ensalada, soy de comer mucho y engordar poco, es mi don, mi maldición como dijo Spider Man, me considero un fan de lo clásico, mis abuelos me contaron una vez esa historia, viaja de boca en boca ya que los registros de esa película se perdieron hace siglos. 

Tomas se sentó junto a mi para que comieramos juntos, miro hacía mi derecha y veo que Jessica no tenía nada.

—¿Tan rápido comió? — Le susurre a Tomas.

—Creo que no trajo nada, te dije que era rara— En un intento desesperado por llamar su atención le pregunto si ya comió.

— Oye.

— ¿Yo?— Pregunto ella ella.

— Sí tú ¿Por qué no traes nada para comer? 

— Olvide mi almuerzo en mi casa.

— Tengo un poco de ensalada que me sobró y no me gustaría tirarla a la basura ¿Lo quieres? — Le pregunté.

— No, Gracias, estoy bien— Y me sonrió, tiene la sonrisa más linda que haya visto.

En este momento me estoy dirigiendo al baño, estoy en el receso y el baño está vacío, lo cual me parece muy raro, ya estaba cansado de estudiar sobre ese tal "coronavirus" del 2019. Mientras me lavaba las manos alguien me toca el hombro, a lo que me asusto y miro al rededor.

—Hola— Era un chico al que nunca había visto en mi vida.

— ¿Hola?— Le respondí.

—Alex tienes que desactivar el reactor principal.

— ¿Eh?.— No entendí nada.

—Ve al Palacio y desactiva el reactor.

—¿Al Palacio? ¿Reactor? No tengo idea de lo que me estás hablando.— En eso entra por la puerta otro chico y me pregunta:

—¿Con quién hablas?

— Pues con ...— Ya no estaba, había desaparecido, lo busque por todo el baño, pero no lo encontré. ¿De qué estaba hablando? El Palacio es donde viven todas las personas importantes de Lecxaro. ¿Por qué me hablaba de ese lugar? Bueno mejor lo ignoro y vuelvo a clase por que ya acabo el recreo.

 

 

 

 

 

 




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