~ D-6 ~
Hajoon.
Son las cuatro de la tarde.
Desde el sofá, donde estoy acostado jugando con mi celular, puedo escuchar el constante repique de los botines de Hanna. Ha estado así desde la mañana, planeando todo, mandándome a comprar cualquier cosa que se le ocurra para cocinar…
—¡¿Puedes dejar de ser un holgazán y ayudarme un poco, Hansel?! —me grita mi histérica hermana. Hago una mueca por cómo me ha llamado, ya que cuando lo usa en ese tono es porque estoy siendo regañado de verdad.
No tengo otro remedio. Tengo que ayudarla quiera o no. Aunque en realidad no es algo que me moleste, pero ella no tiene que saber eso.
Para parecer más dramático suelto un gran suspiro mientras me dirijo hacia ella. Hanna me mira mal, me río sin poder evitarlo y poso un beso en su cabeza como ofrenda de paz. Ella termina sonriendo.
Así es como paso las siguientes horas a su lado, siendo ayudante de cocina. Aunque no es de las actividades más divertidas para mí, me gusta cuando puedo ser de ayuda para Hanna.
° ° °
Cuando dan las siete de la noche y todos ya están en casa, incluidas Maddison y su mamá, el exquisito aroma de la comida que trajo la señora Anderson y que cocinó mi hermana llena el lugar. Entonces, alguien llama a la puerta. Me ofrezco a abrir, pese a las quejas de mi hermana.
Era yo o mi padre, y ambos sabemos que soy la mejor opción en este momento, dada la expresión malhumorada que tiene desde que llegó del trabajo y se arregló a regañadientes para esta cena.
Como ya lo imaginaba, al abrir me encuentro con el ahora novio de mi Hanna. Y me sorprende que venga con las manos llenas. En una trae un pequeño ramo de rosas y en la otra una caja, que se ve por la parte transparente del empaque, que hay un pastel dentro.
—¡Vaya, gracias cuñado! —le digo con diversión y le quito el ramo del brazo. Él trata de decir algo pero no le doy ni la oportunidad ya que me alejo.
—¡Qué grosero! —me regaña Maddison y me pega fuerte en el brazo cuando se para a mi lado. Me quejo pero ella me ignora —No era necesario que trajeras nada, nosotras somos las que queríamos hacerte comer hasta reventar con todo lo que hemos preparado. —se dirige hacia el cupido y le quita la caja de las manos —Se ve delicioso —Le elogia mientras le hecha un vistazo al pequeño pastel.
Él luce tímido pero a la vez feliz, como un perro que fue felicitado por hacer algo bien. Vaya chico, ¿cómo logró salir con mi hermana? No se parece en nada a alguien que podría gustarle a Hanna. No es que me sepa su tipo ideal pero tampoco me lo imaginaba como él.
—No se queden allá, se van a congelar. Pasen, la mesa ya está puesta, lista para empezar a comer. —grita Elena desde la cocina.
Todos hacemos caso sin rechistar.
° ° °
Hanna.
Por un momento estuve preocupada con que nuestra pequeña mesa no hubiera sido suficiente para una cena familiar con todos juntos, más un invitado. Siempre que nos reuníamos todos juntos era o solo para ver pelis en mi sala o en la casa de la señora Anderson, ya que allá si tienen una mesa más grande para este tipo de cenas.
Pero el día fue salvado gracias a la sugerencia de Maddison de unir la mesa que estaba en el pateo junto a nuestra mesa, y así juntos ya parece que fuera una sola con el mantel puesto. Aunque sigue siendo una mesa más pequeña que las originales, es suficiente para las seis personas presentes. También es un alivio que las sillas en casa hayan alcanzado exactamente para seis personas.
Me quito el delantal y justo en ese momento entra Myeong-Seok. Me quedo paralizada porque se ve demasiado guapo. Lleva puesto una camisa gris oscura con las mangas arremangadas, pantalón negro, de tiro alto qué le hacen lucir unas piernas largas, haciéndolo parecer mucho más alto de lo que ya es, y unos zapatos negros, tipo mocasín.
Me siento ligeramente insegura ante mi elección de outfit. Llevo una blusa corta de cuadros rojos y blancos, con mangas abullonadas y detalle de lazo al frente, unos jeans claros de tiro alto y unas sandalias planas beige.
¿Debí haber aceptado la ayuda de Maddison cuando se ofreció a vestirme? Me siento un poco sencilla a comparación de él que luce tan impresionante.
—안녕하세요 —saluda cuando llega frente a mí. (Es un “hola” formal)
—안녕 —respondo de vuelta. Nos sonreímos como tontos. (Es un “hola” informal).
—Había traído unas rosas para tí pero tu hermano las secuestró —dice apenado. Miro inmediatamente hacia Hajoon, del otros lado de la mesa, y este me saca la lengua cuando nota mi mirada fulminante.
A los segundos lo veo buscar una jarra y sacar las rosas de su envoltura para luego colocarlas ahí. Me guiña un ojo cuando termina de arreglarlas lo mejor que puede. Es un detalle muy lindo de su parte.
—Me encantan, son muy hermosas, gracias —le contesto ya que se aprecian mejor ahora que Hajoon las dejó en el centro de la mesa.
—Tú estás aún más hermosa —dice y lo miro con sorpresa. Sus orejas empiezan a enrojecer y tengo unas terribles ganas de besarlo por lo tierno que es.
Ni siquiera es consciente de su propia belleza, pero de eso me puedo encargar yo.
Un carraspeo fuerte y exagerado rompe nuestro momento y al girar veo a mi padre fingiendo normalidad mientras se acerca a nosotros.
—Así que tú eres el novio de mi preciosa hija —dice Nicholas, evaluándolo con la mirada.
—Sí, señor —responde él —Mi nombre es Lee Myeong-Seok, señor. —alza su mano para estrecharla pero Nicholas solo lo observa con seriedad.
Hay un segundo de silencio incómodo que me hace sentir nerviosa.
—No lo asustes, papá. —interviene mi hermano —Que sobreviva a la cena primero.
Mi papá hace caso a sus palabras pero no sin antes aceptar el apretón de manos. Esto me causa un gran alivio y a Myeong-Seok lo hace feliz cuando parecía casi decepcionado creyendo que sería odiado al instante por él.
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Editado: 01.04.2026